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Mi Blog de Cuentos

viernes, 5 de febrero de 2016

A propósito del tiempo





El peso de los años, como una piedra antigua, un día caerá del insondable tiempo hasta tus pies. Siéntate si estás echada; levántate si estás sentada y corre a un arroyo de aguas (si las encuentras) puras y transparentes. Inclínate y bebe en la cuenca de tu mano hasta sentir, irrefrenable, la invertida sed del vómito. No manches el arroyo, enjuágate la cara sin ensuciar su cauce. Regresa a tu casa y ayuna hasta el alba siguiente. Guarda toda la orina de la noche y muy temprano riega, con ella, la mata de albahaca. Sin recobrar la juventud, serás más joven.

Héctor Abad Faciolince – Tratado de culinaria para mujeres tristes





domingo, 31 de enero de 2016

Un retrato callejero





Dirigía su objetivo hacia el interior de los rostros. Su cámara atrapaba la emoción y la retenía dentro.

Susana Fortes – Esperando a Robert Capa





martes, 26 de enero de 2016

El niño del pozo





Recuerdo que mi abuelo me advertía constantemente que bajo ningún concepto debía acercarme al pozo. Tal era su obsesión que tampoco me permitía hacerlo cuando él estaba presente. Aunque siempre supo que en el fondo mi curiosidad era grande y que tarde o temprano acabaría mirando para descubrir por qué tanto misterio. Por eso se inventó lo del fantasma del niño que cayó un día al interior y que agarraba por la camisa a todos los que osaban asomarse al agujero. Sé que fue un invento porque en todos los años que llevo aquí dentro nunca he visto a ningún niño. Y como no quise que las indicaciones del abuelo cayeran en saco roto, desde ese día me dedico a asustar a todos los que se atreven a acercarse al brocal.

Diego Marín Galisteo - El vigía