Gabriel García Marquez – Memoria de mis putas tristes
Páginas
Mostrando entradas con la etiqueta gatos y perros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta gatos y perros. Mostrar todas las entradas
lunes, 12 de octubre de 2015
El gato que miraba las nubes
miércoles, 15 de julio de 2015
Me llamo Cloe
Sebastiao Salgado
miércoles, 8 de abril de 2015
Un gato sin nombre
Benjamín Black – La rubia de ojos negros
martes, 13 de enero de 2015
Plano cenital de Jano
viernes, 2 de enero de 2015
De la pasión
Safo de Lesbos
domingo, 30 de noviembre de 2014
Ágata asombrada
Gioconda Belli – La mujer habitada
miércoles, 22 de octubre de 2014
La mirada de los gatos
Charles Baudelaire – Spleen de París
miércoles, 7 de mayo de 2014
Patios de Córdoba
martes, 22 de abril de 2014
Cuento con gato
Florentino Ariza, que no perdió nunca el susto de la primera vez, aun en las ocasiones más fáciles, se arriesgo a una caricia epidérmica en el cuello con la yema de los dedos, y ella se retorció con un gemido de niña consentida sin dejar de llorar. Entonces él la besó en el mismo sitio, muy suave, como lo había hecho con los dedos, y no pudo hacerlo por segunda vez porque ella se volvió hacia él con todo su cuerpo monumental, ávido y caliente, y ambos rodaron abrazados por el suelo. El gato despertó en el sofá con un chillido, y les saltó encima. Ellos se buscaron a tientas como primerizos apurados y se encontraron de cualquier modo, revolcándose sobre los álbumes descuadernados, vestidos, ensopados de sudor, y más pendientes de esquivar los zarpazos furiosos del gato que del desastre de amor que estaban cometiendo. Pero desde la noche siguiente, con las heridas todavía sangrantes, continuaron haciéndolo por varios años…"
Gabriel García Márquez – El amor en los tiempos del cólera
sábado, 5 de abril de 2014
Donde habitan las ausencias
Cuando creyó despertar solo conservaba el vago recuerdo de haber contemplado, en algún momento que no podía concretar, sus manos ensangrentadas. En la neblina de su mente también acudía a él la visión de un viaje en la noche en un autobús que no conducía nadie y en el nadie más viajaba. Se sentía aturdido y le parecía como si el mundo fuese tan reciente que muchas cosas ni siquiera tuvieran nombre. Lo primero que vio cuando creyó recuperar la conciencia fue la fiera con la que había tropezado en la noche. Alguien le dijo que se llamaba gato. Tenía los ojos verdes, grandes y muy claros, pero de un verde no plenamente definido, como si a veces, según jugase la luz, quizás sometidos a su voluntad, pudieran mostrarse azulados o marrones. Decidió que el animal se llamaría Jato. Era tal la belleza con que sus ojos asombrados contemplaban el mundo que llegó a sospechar que las cosas, cuando el animal las miraba, se volvían transparentes.
Quedó tan impresionado con aquellos ojos que pocos días después comenzó a soñar con el animal. La primera vez, cuando dormía, le había parecido escuchar que Jato estaba maullando en el pasillo. Se levantó, pero allí solo habitaban las ausencias. La noche siguiente dejó abierta la puerta del dormitorio y al poco sintió que el gato se subía a la cama y ronroneaba mansamente acercándose a su cara. Notaba el dulce cosquilleo que le producían sus bigotes. Es un gato de la calle –pensó en su sueño-, ¿cómo habrá entrado en casa…? Y gracias a Jato, cuya presencia se fue repitiendo noche tras noche, se fue sintiendo cada vez más reconfortado y fue viviendo sueños felices en los que el felino le arropaba.
Pasaron algunas semanas antes de que se diera cuenta de que algo no iba bien: cuando se despertaba solo tenía presentes los sueños que había vivido junto a Jato pero no recordaba nada que le hubiera sucedido en el mundo real. Día tras día, iba pasando el tiempo y lo único que recordaba que no hubiera soñado es que se veía sentado en el sofá escuchando de continuo las emisiones radiofónicas de Cadena Nostalgia F.M. Pronto sospechó, aturdido, que quizá la visión de sus manos ensangrentadas no hubiera sido un sueño o que el viaje en el autobús estuviera revestido de algún significado que él no era capaz de captar. Su confusión iba en aumento. No entendía nada, salvo que cuando estaba despierto ni Jato ni nadie se le aparecían. Solo sentía la presencia del gato en los sueños. Posiblemente, pensó, el animal no fuese real, sino solo una apariencia que se le manifestaba en la noche. Fue algunos días después cuando estremecido fue tomando conciencia de que quizás tampoco él tuviera existencia.
“Yo no existo –se dijo al fin-. Solo existe mi mente…”, y con alivio, con humillación, con terror, comprendió al fin que él era también una apariencia, y que era otro, ¿quizás Jato?, quien lo estaba soñando.
miércoles, 30 de octubre de 2013
Retrato de Lupo
Apertura f/6,3
Tiempo de exposición 1/320 segundos
Velocidad ISO - 800
Distancia focal 105 mm.
Compensación de la exposición -0,00
Esta fiera de noble mirada es Lupo, un gato salvaje, adolescente, hijo de Ágata, de la que creo que no hace mucho publiqué alguna imagen...
lunes, 14 de octubre de 2013
Gatos que hablan
Apertura f/5,6
Tiempo de exposición 1/320 segundos
Velocidad ISO - 800
Distancia focal 80 mm.
Compensación de la exposición -0,70
Algunos cronistas árabes sostienen que existe un país imaginado, al que llaman China, cuyas gentes se alimentan de naranjas. En él, los gatos hablan, los vivos se casan con los muertos, las mujeres visten envueltas en perfumes, incienso y aún oro y esmeraldas, y sus habitantes son todos magos.
-Oh, que “Cuento” tan bello -pensó la señorita C.
jueves, 26 de septiembre de 2013
Miradas de gato
Apertura f/6,3
Tiempo de exposición 1/125 segundos
Velocidad ISO - 200
Distancia focal 105 mm.
Compensación de la exposición -0,30
Habían hecho el amor con una dulzura impropia de dos desconocidos. Lentamente, más llevados por la necesidad del contacto, del roce de la piel, que por una pasión desatada. Y ahora, mientras desayunaban juntos, Héctor se percató de que el sexo había estrechado unos lazos de algo que se parecía bastante a la camaradería. Ya no eran unos niños, tenían en su haber suficientes desengaños e ilusiones, y aceptaban los momentos agradables sin proyectar sobre ellos esperanzas o deseos. No hubo la menor sensualidad en ese desayuno compartido; la luz del día los había devuelto a su lugar, sin presiones. En parte lo agradecía y en parte la idea le entristeció un poco. Quizá fuera eso a lo máximo que podía aspirar ya: encuentros agradables, cordiales, que dejaban buen sabor de boca. Reconfortantes como ese café caliente.
Toni Hill – El verano de los juguetes muertos
Este domingo, estaba leyendo el periódico cuando por la ventana vi que pasaba la silueta fugaz de un gato callejero. Le dije algo y el animal se quedó mirándome. Sin duda, le azuzaba el hambre. Decidí ponerle un par de salchichas troceadas en un plato de plástico y mientras las devoraba, desde el interior de la casa, por la ventana, le hice algunas fotos. El animal, que resultó ser una gata que estaba amamantando, salió en estampida tan pronto como se zampó la comida.
Espero volver a verla...
sábado, 4 de febrero de 2012
Los gatos y la Sargantana
Apertura f/3,3Tiempo de exposición 1/200 s
Velocidad ISO - 400
Distancia focal 6 mm
Medición - Diseño
TRADUCCIÓN DE SARGANTANA AL CATALÁN
"Més enllà de les finestres, quan miren al cel embadalits, els gats saben que a la nit aquest cel no és negre, com nosaltres ho veiem, sinó blau... Són coses que només els gats coneixen ..."
TEXTO DE ANTIQVA
"Más allá de las ventanas, cuando miran al cielo embobados, los gatos saben que en la noche ese cielo no es negro, como nosotros lo vemos, sino azul... Son cosas que solo los gatos conocen..."
En donde se ha publicado originalmente este Cuento Mínimo.
jueves, 1 de septiembre de 2011
De la vida interior de los gatos
La señorita C. tenía en sus manos un libro de poesía. Acababa de leer: “Fue entonces cuando el hombre decidió crear a Dios a su imagen y semejanza…”
El gato Jano, que la escuchaba, la miró, pero no supo que decirle.
Imagen: Antiqva Photo
lunes, 25 de julio de 2011
El tiempo envejece deprisa

Le pregunté sobre aquellos tiempos en que éramos aún tan jóvenes, ingenuos, entusiastas, tontos, inexpertos. Algo de eso ha quedado, excepto la juventud, respondió.
Antonio Tabucchi, El círculo
Imagen: Antiqva Photo
domingo, 26 de junio de 2011
Retrato de gato

Aquel amanecer, como los gatos adolescentes, la señorita C. se sentía enferma de vida.
Había soñado que quería ser feliz.
Imagen: Antiqva Photo
martes, 22 de febrero de 2011
AMORES

Cansado de cargar la escalera para trepar al balcón, Romeo inició un romance con la joven que vivía en la planta baja del caserón.
Fue en aquellos tiempos cuando Julieta se enamoró de un trapecista.
(Confío en que Malena, mi amiga “Yuyo del suburbio”, perdone mi atrevimiento al haber reproducido uno de sus “amores”, sin pedirle siquiera permiso, y haberle luego añadido otro final…)
jueves, 8 de julio de 2010
CUENTO DE CARNAVAL
Nadie se extrañó cuando el chamán, enloquecido por el odio, lanzó su maldición contra la niña Chole y su hija…
En aquel rincón de las Tierras Calientes del Orinoco las mujeres, antes de cohabitar con los hombres, debían ser iniciadas por el brujo. En aquella noche sin Luna, sin embargo, la enfebrecida Chole, sin haber sido antes instruida, había amado como hombre a Hijo de Jaguar. El misterio inmenso del tabú había sido quebrantado.
Nueve meses después Chole alumbró a una niña de piel oscura cuyos ojos de gato llamaron la atención de todos. A la mañana siguiente ella, llorando, acudió ante mí… Sabía el destino que esperaba a su hija y pedía mi ayuda.
-Padre Pierre –me dijo el cacique- ocúpese de sus cosas y déjenos a nosotros con las nuestras… Todos sabemos que la ley exige que esa niña sea degollada antes de que el sol salga por tercera vez…
Invocando otras leyes más elevadas de Jesucristo, a quien yo representaba en aquellas tierras, rogué al cacique que respetara la vida de la recién nacida. Aquella noche él hizo reunir al consejo de ancianos y los hombres sabios, a pesar del recelo que corroía sus sangres, decidieron permitir que la hija de Chole viviera… Se sintieron, sin duda, forzados por mi petición. El brujo, impregnado de odio, nunca pudo entender que los hombres hubieron decidido quebrantar sus leyes sagradas.
Escuchando los gritos frenéticos del chamán no pude dormir aquella noche… El hombre, enloquecido, lanzaba una y otra vez su maldición a los cuatro vientos de la selva…
Mascarada
------------------
Desde entonces han pasado más de quince años. Hace ahora siete que dejé atrás Tierras Calientes y hoy, retirado de la misión, vivo en la quietud de la casa de sacerdotes ancianos de San Cristóbal. Fue anoche, mientras ojeaba el “Noticiario”, antes de la cena, cuando leí la noticia:
“Extraño suceso de sangre en la ciudad - Ayer, durante la celebración del carnaval, cuando se estaba realizando el tradicional concurso de máscaras en el palacio de los Quintos, una mujer joven, disfrazada de jaguar, atacó a las personas que cantaban y bailaban en el patio. En un acto inusual de fiereza, la mujer –a dentelladas- acabó con la vida de dos personas y dejó gravemente heridas a otras tres.
Los agentes policiales que acudieron al lugar, que fueron agredidos igualmente por la mujer fiera, hubieron de reducirla a balazos. Al poco, ya en la morgue, los intentos de quitarle la piel de jaguar que la recubría resultaron infructuosos. Dicen que alguien la habría pegado a su cuerpo con algún desconocido mejunje de indios, de modo que no hubo modo de despegarla. Parece que la madre de la mujer, alguien que se hace llamar niña Chole, habría reclamado entre lágrimas el cuerpo de su hija. Reina la extrañeza en la ciudad ante lo inusual del suceso.”
Mientras leía la noticia, mi cuerpo temblaba… Paulatinamente había ido tomando conciencia de que la maldición del viejo chamán, tantos años después, se había materializado.
sábado, 12 de junio de 2010
JALEO DE GATOS
Estas semanas se han producido algunas novedades de cierta trascendencia en el universo gatuno asilvestrado que tiene “arrecogío” nuestro amigo Antiqva.
De un lado, fruto de sus amores ilícitos con el gato del Antifaz, Natacha está ahora criando tres hijos: uno blanco, otro con mezclas blancas y negras (como su padre) y un tercero de tono rubito.
Lupita, por otro lado, hija de Natacha y del tipo ese del antifaz, está también criando otros tres hijos (dos blancos y uno negro) de los que presuntamente habría que responsabilidad a ese “delincuente” que no ha dudado en preñar a su propia hija.
Por otro lado, Jano y Lupo, hijos de Natacha y hermanos de Lupita, siguen perdidos, posiblemente puestos en fuga por su padrastro, en tanto que otro gato sin nombre, hijo de la tal Lupita, nos ronda eventualmente demandando no tanto cariño como alguna que otra salchicha o un sorbo de leche, de esa que todos tenemos en el frigorífico, a punto de caducar, Me consta que esa leche, mezclada a partes iguales con agua, les encanta.
De modo que si no me fallan las cuentas el grupo de los gatos silvestres que Antiqva es capaz de reconocer se compone en estos momentos de un total de doce unidades: el gato del Antifaz, Natacha, Jano, Lupo, Lupita, el Innombrado y las seis crías de reciente incorporación…. ¡Menudo jaleo! Los pájaros del valle del Guadalquivir están tremendamente asustados (ratones no hay desde hace años…)
Amig@s, Antiqva, ante el crecimiento impío del “clan”, se ve obligado a demandar vuestro auxilio… Nuevamente, la “Fundación para el cuidado y mantenimiento de los gatos asilvestrados de Antiqva” admitirá donativos en metálico. Desconozco, en estos momentos, si las posibles cantidades que podáis aportar desgravarán o no a efectos fiscales.
Se ruega, eso si, que no me mandéis donativos en especie. Los gatos están acostumbrados a la leche del Mercadona y me vienen insistiendo en que otras posibles marcas no les gustan…
(P.D. – Se hacen envíos de gatitos salvajes a provincias… También se podrían entregar “en mano” si alguien fuera capaz de atraparlos…)
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)














