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lunes, 26 de diciembre de 2011

Pequeñeces

Apertura f/5,6
Tiempo de exposición 1/60 s
Velocidad ISO - 400
Distancia focal 105 mm

Para agradeceros lo bien que os habéis portado con mi "CUENTO DE NAVIDAD" he decidido haceros llegar, envuelto en mi cariño, este valiosísimo regalo interactivo. Para ejecutarlo solo tenéis que acercaros a la pantalla del ordenador, soplar con delicadeza y pedir un deseo... He dado instrucciones muy precisas al Reino de los Sueños para que vuestra petición sea atendida... Además, yo os daré el par de besos prometido...

miércoles, 21 de diciembre de 2011

De la Navidad y sus cuentos

Estos días pasados decidí escribir un cuento de Navidad.

Sucede, simplemente, que mi musa, la señorita C., que tiene alma de gata, me ha abandonado, de modo que intentando forzar mi escaso ingenio decidí, tras haber llevado a cabo ciertas lecturas piadosas, embarcarme en esa aventura que supone escribir un relato apropiado a estas fechas navideñas.

Después, invitado por alguna persona que me tiene, sin duda, cierto cariño, decidí presentarlo a un sitio llamado LA ESFERA CULTURAL, del que, sinceramente, nunca antes había oído hablar.

Y ha ocurrido, al fin, que en ese sitio de tan bello nombre han decidido publicarlo, así que os dejo el enlace por si os arriesgáis a leerlo:

CUENTO DE NAVIDAD

En el caso improbable de que os animéis a visitar ese enlace, ruego me hagáis el favor de pulsar en

+1 Recomendar esto en Google

(está justo debajo de la entrada que me han dedicado)

El motivo de haceros esta petición, tan claramente inmoral, es que parece que los relatos mas puntuados por los lectores los publicarán más adelante en un libro físico, en papel, y uno, la verdad, ansía alcanzar esa eterna inmortalidad que figurar como autor en un libro supone.

Si así lo hacéis, que el Altísimo os lo recompense en estas fiestas y en el próximo año con un montón de besos, de los más distintos colores.

Si, además de marcar +1, dejáis allí algún comentario, yo mismo me comprometo a daros un par de besos, a cuyo efecto bastaría con que acercarais un poco la cara a la pantalla del ordenador…



CUENTO DE NAVIDAD

Sucedió en la “Noche Vieja” de hace dos años. Mi mujer se había acostado. Debían ser las dos de la madrugada y yo, ajeno al bullicio que se escuchaba en el piso de arriba, chateaba en el ordenador.

-Por Dios, gritó mi mujer desde el dormitorio… Sube y diles a esos chicos que dejen de armar tanto jaleo…

Resignado, subí. Pulsé el timbre varias veces mientras pensaba lo que iba a decirles. Al poco, una chica de ojos verdes y sonrisa de película, me abrió la puerta. Supe de inmediato que aquello se complicaba.

A eso de las diez de la mañana cuando todos se habían ido, escuché a mi mujer. Estaba chillando en la escalera. La chica y yo, abrazados, reposábamos en el sofá. En la dormivela sentí que los vecinos cuchicheaban en la escalera. Supe que me buscaban. Entonces, alguien pulsó el timbre. Decidí de inmediato que debía esconderme.

Desde entonces han pasado dos años. Hace trece días que la chica me abandonó y cada noche siento que echo más de menos mis viejos libros.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Alegre cancioncilla

Apertura f/5,6
Tiempo de exposición 1/160 s
Velocidad ISO - 200
Distancia focal 105 mm

Una mañana temprano, mucho antes del primer canto del gallo,
despertado por un silbido, me asomé a la ventana.
Subido a un cerezo –el alba inundaba mi jardín-,
estaba sentado un joven con el pantalón remendado
que cogía alegremente mis cerezas. Al verme
me saludó con la cabeza, mientras con ambas manos
pasaba las cerezas de las ramas a sus bolsillos.
Largo rato, de vuelta ya en mi cama,
le estuve oyendo silbar su alegre cancioncilla.

Bertolt Brecht, El ladrón de cerezas.

martes, 13 de diciembre de 2011

Una fotografía destacada

Apertura f/4,5
Tiempo de exposición 1/20 s
Velocidad ISO - 2.000
Distancia focal 30 mm
No flash
No trípode

Un cosmos pleno de misterios espera al viajero que accede al bosque de columnas de la que fue Mezquita Aljama de Córdoba.

sábado, 10 de diciembre de 2011

En la carretera

Apertura f/14
Tiempo de exposición 1/80 s.
Velocidad ISO – 200
Distancia focal 18 mm


Estoy sentado al borde de la carretera,
el conductor cambia la rueda.
No me gusta el lugar de donde vengo.
No me gusta el lugar adonde voy.
¿Por qué miro el cambio de rueda
con impaciencia?

Bertolt Brecht, El cambio de rueda

domingo, 4 de diciembre de 2011

De los dioses olvidados

Apertura f/14
Tiempo de exposición 1/160 s.
Velocidad ISO – 200
Distancia focal 18 mm
Compensación de la exposición -0,30


No tuve oportunidad de conocer personalmente a Juan Bernier Luque (1911 – 1989), un hombre que amó la poesía, la arqueología y las tierras de Córdoba, sin embargo me siento influido por él, debido a que soy amigo de personas que lo trataron y en muchas ocasiones hemos hablado de su vida y de su obra.

Como poeta, Juan Bernier fue fundador del grupo Cántico, que se manifiesta imprescindible cuando se estudia la poesía de los tiempos de la posguerra. Tenemos la fortuna de que todavía es posible encontrarse en las calles y tabernas de Córdoba a Pablo García Baena y a Ginés Liébana, dos de los integrantes de aquel movimiento poético.

En su faceta de arqueólogo, Juan Bernier fue un viajero incansable que recorría la provincia de Córdoba buscando vestigios de las culturas que nos precedieron. Casi siempre, cuando visitamos yacimientos arqueológicos que han quedado perdidos en lo alto de los picachos de los montes de Córdoba, alguien nos dice: “Aquí estuvo Juan Bernier…”

Cuando con algunos amigos amantes de la arqueología recorremos viejos senderos que conducen a los olvidados vestigios de algún antiguo poblado ibérico o romano perdido en la sierra, suelo llevarme algún poema de Juan Bernier y allá en lo alto, cerca del cielo, lo leo como tributo a este hombre, que fue, sin duda, el último humanista de Córdoba.

La fotografía que hoy os presento la tomé hace unos días en el yacimiento arqueológico de Torreparedones. Se trata de una ciudad romana olvidada de la que ni siquiera sabemos su verdadero nombre. Se alza en lo alto de un cerro que dista unos veinte kilómetros de la ciudad de Baena, en la provincia de Córdoba.

Es un momento propicio, ante la imagen de esos dioses olvidados, para releer uno de esos poemas de Juan Bernier:


DESEO PAGANO


Dioses innúmeros perdidos en los campos
entre hierba y mirto, paciendo los sonidos de los vientos suaves.
Inmóviles escuchas de la tarde,
puros dioses de mármol sobre el verde,
marfil amarillento a los rayos del ocaso,
dioses azules en las sombras casi, más tarde fundidos en la noche,
yo os invoco: que mi voz resucite vuestros restos deshechos,
vuestros torsos desnudos que se bañan en las lágrimas húmedas y soñolientas de los prados.

¡Oh dioses sin problemas, domésticos, sin ansias de infinito!
Mi mente ensombrecida tiene sed
de mármol
de blancura
de línea.

Veinte siglos columnas de desprecio, trémulos de blasfemias
sobre vuestros rostros, espejos de horizontes.
(¡oh Juliano!) han sido los caminos del mundo,
y os sepultasteis en la tierra
y habéis sentido los pasos del zagal y del arado
rozando vuestros miembros.

Y las vírgenes vistieron su marfil de la yedra brillante de los sotos
huyentes como Sabinas a las rústicas manos,
escondidas, silenciosas de sol.
¡Sacras vestales, encubrid vuestra vergüenza!

Que veinte siglos no han sabido gustar la vida de vuestros ojos inmensos
ni comprender los pechos bronceados, triunfantes como el color de los trigos,
y se han perdido en el laberinto de las ansias inacabadas,
de las pretensiones insatisfechas.
Lejos de la flauta y la sonrisa de Pan
que hacía danzar los cuerpos
como la brisa las palmas sobre el azul,
lejos del rabel
y la mirada de Narciso,
que hacía vibrar la belleza
en el ritmo de su propia contemplación,
lejos, muy lejos de la cítara lánguida,
consagradora de las noches,
sacerdotisa de las satisfacciones.

¡Oh siglos, volved!
¡Volved, pues os esperan los dioses,
los dioses del amor y la alegría
del sol, la luz, las fuentes y los prados,
los dioses vivos de la carne y los deseos!

jueves, 1 de diciembre de 2011

Una flor y tres poemas

Apertura f/5,6
Tiempo de exposición 1/100 s.
Velocidad ISO – 200
Distancia focal 105 mm

Esta imagen, que publiqué hace algunos días en mi blog “ANTIQVA PHOTO” y en Facebok, ha tenido la fortuna de inspirar tres poemas que he decidido publicar para que, como un pequeño tesoro, queden aquí custodiados. Agradezco a sus autoras esta muestra de afecto, que para uno es algo muy valioso.


“Dentro de ti
los colores del fuego,
un sol naciente.”

Enlace al blog de ÍO


“Rojo es el mundo
en este mediodía,
tejo recuerdos
con perfumados hilos.”

Enlace al blog de RAYUELA


“Rojo pasión,
rosa de los vientos.

Aura del deseo
licuado en el cielo verde.

Mimbre de felicidad
en cada gota de orvallo.

Ajuar de terciopelo,
cerbatana en bandolera,
sentido oblicuo
del espino que no hiere
el corazón henchido.”

Enlace al blog de GÁRGOLA

domingo, 27 de noviembre de 2011

Córdoba en la noche



Apertura f/14
Tiempo de exposición 1/4 s
Velocidad ISO - 320
Distancia focal 50 mm
Compensión de la exposición -1,00
Tomada con trípode

Anoche un grupo de amigos nos fuimos al Guadalquivir y estuvimos tomando algunas fotografías del Puente Viejo, cuyos orígenes se remontan a los tiempos en que el genio de Roma dominaba el mundo. Al fondo emergía la silueta de la que fue Mezquita Aljama de la Córdoba andalusí, hoy Catedral de la ciudad. Pasamos un rato magnífico...


lunes, 21 de noviembre de 2011

Lepidópteros

Apertura f/14
Tiempo de exposición 1/125 s
Velocidad ISO – 200
Distancia focal 105 mm


La aparente inapetencia para el amor de ciertos jóvenes es causada por una mariposa hecha de polvo luminiscente de estrellas, que en su fiebre apasionada por existir confunde la ansiedad de algunos labios con las clamorosas señales de las flores. Este imaginal lepidóptero se alimenta de la energía de amar de sus víctimas, de las que es muy celoso y a las que acaba por devorarles el corazón.

Rafael Pérez Estrada, Delecta celosa.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Tres haikus para una flor de azahar



Estos días, en Andalucía, el otoño se ha tornado en primavera, de modo que el domingo pasado, cuando paseaba entre naranjos, pude captar algunas imágenes de una inesperada flor de azahar que se me brindó totalmente solitaria.

Comentando estas cosas con Ío -una amiga que vive en una luna, en una luna de Júpiter, creo- le mandé una de esas imágenes del extraviado, en el tiempo, azahar. Ella, correspondiendo, me hizo llegar esta bella escena otoñal, que os he presentado mas arriba.

Al mismo tiempo que esa imagen de hojas, me envío también un haiku, para el que había encontrado inspiración en el azahar del que venimos hablando. Reproduzco ahora esa imagen así como el poema…




Apertura f/5,6
Tiempo de exposición 1/100 s
Velocidad ISO – 200
Distancia focal 105 mm


"Tiembla en la noche

un azahar de otoño.

Se abraza al frío."

Enlace al blog de la autora, Ío


Al día siguiente, coloqué esa misma imagen en Facebok, y para mi sorpresa dos personas dejaron en sus comentarios otros dos haikus. Os brindo ahora dos nuevas imágenes de la flor de la que vengo hablando, asi como esos dos haikus…



Apertura f/6,3
Tiempo de exposición 1/200 s
Velocidad ISO – 200
Distancia focal 105 mm


"La rebeldía

aquella flor de azahar

en soledad."

Enlace al blog de la autora, Luisa Arellano




Apertura f/6,3
Tiempo de exposición 1/160 s
Velocidad ISO – 200
Distancia focal 105 mm


"Aroma de azahar

cálida casa infantil

dulce es el aire."

Enlace al blog de la autora, Rayuela

¿Cómo iba uno a sospechar, cuando estaba tomando las imágenes de esa inesperada flor de azahar, que habría de producir una tan bella cosecha de poemas….?

Gracias, amigas….

lunes, 14 de noviembre de 2011

Blues de la calle

Apertura f/3,3
Tiempo de exposición 1/4 s
Velocidad ISO – 100
Distancia focal 6 mm


Estaba anocheciendo cuando la conocí. Yo me había acercado al paseo marítimo con la idea de tomar algunas fotografías de la gente que paseaba que habrían de servirme para ilustrar un cuento. Estaba enfrascado en las fotos cuando de súbito sentí que alguien estaba toqueteando en mi mochila. Me volví con rapidez, con la máquina fotográfica colgando del cuello, y pude sujetar con fuerza las muñecas de una chica que estaba intentando robarme. Otras dos muchachas se alejaron corriendo. La chica, mostrando mas rabia que temor, intentaba zafarse de mi, pero yo no estaba dispuesto a dejar que se fuera sin comprobar antes si me había robado algo.

La muchacha aparentaba unos diecisiete años y el tono cobrizo de su piel y el aspecto descuidado de su pelo disimulaban el atractivo de su rostro. Sus ojos, de color negro, eran bonitos, pero hacía falta fijarse bien para apreciarlo. Las ropas que vestía, que me resultaban insoportablemente chungas, y su modo de hablar y gesticular, claramente arrabalero, no hacían juego con su belleza.

-Que me sueltes tío –chilló mientras intentaba escaparse- que no he hecho “na” malo y vas a hacer que venga “pacá” la pasmarota…

-Quieta – respondí- sujetando con mi mano izquierda una de sus muñecas mientras con la otra revisaba el contenido de mi mochila.

-“Pos” que sepas, gallo, que como venga la pasma les diré que yo solo estaba dando romero a la gente –me dijo mientras me enseñaba un manojo de esas yerbas que ahora llevaba en su mano libre-.

Pronto me di cuenta de que la chica no había tenido tiempo de robarme nada. También fui reparando en que era realmente guapa, a pesar de que tantas cosas de su patibulario aspecto externo intentaran disimularlo.

Mientras ella chillaba y gesticulaba intentando zafarse, usando ademanes propios de la moza de una verdulería, empecé a reparar en que aquella chica, tan contradictoria, tan bella como chabacana, podría llegar a ser un personaje en alguno de mis cuentos. La idea me fue royendo la cabeza cada vez con más intensidad. Pronto había olvidado el asunto del robo, pero seguía sujetando su muñeca con fuerza mientras ella seguía lanzándome improperios, adoptando la actitud de una fiera acosada.

-Que me sueltes, “esgraciao”, que me sueltes –chillaba.

Fue entonces cuando un par de policías, que hacían su ronda en moto, pasaron a nuestro lado. La chica palideció al verlos…

-Ay, ay, ay…. –se lamentó-. Suéltame, coño, que yo no he hecho daño a nadie y la pasma me meterá esta noche en el trullo… Suéltame, malaje… Te vas a enterar cuando llegue Chana el Guapo…

Mientras los policías, que no se habían dado cuenta de nada, se alejaban supe que tenía dos alternativas. Podía soltar a la chica y dejar que se fuera o, algo más útil para mi, tranquilizarla e invitarla a tomar una cerveza.

-Como te llamas –la pregunté-. Olvidemos este asunto… Vamos a tomarnos una cerveza en esa terraza… - proseguí, sin esperar su respuesta-. Te invito…

Mi intuición me decía que en aquella chica, en sus miserias, podía encontrar un filón para escribir algún relato en el futuro. Quería conocerla más…

-Mari –me dijo ella-. Soy la Mari… Y aquel que nos está mirando allí, desde el cruce, es Chana el Guapo, mi novio. Tío, gracias por no decirle nada a los pasmarotas… Te aseguro que el Chana no te hará nada… Puedes estar “mu” tranquilo…

-Anda –le dije sonriendo-, dile que venga… Os invito a los dos…

martes, 8 de noviembre de 2011

La mujer del agua de las lluvias

Apertura f/5,6
Tiempo de exposición 1/2500 s
Velocidad ISO – 3200
Distancia focal 18 mm



Sólo recuerdo la emoción de las cosas,
y se me olvida todo lo demás;
muchas son las lagunas de mi memoria.

Antonio Machado, Los complementarios



Tu alma será una hoguera
en el azul invierno aterecido
para aguardar la amada primavera.

Antonio Machado, Soledades




Aquella tarde la señorita C., cuando paseaba por el campo, había conocido a la mujer que guardaba en capachos el agua de las lluvias.

-Buena idea –le había dicho la señorita C.- usar el agua del cielo para dar vida a las plantas.

-La mujer de las aguas le había sonreído. “¿Vienes quizás de pasear por el monte de los fósiles?” –le había preguntado.

-Si –había dicho la señorita- pensé que quizás podría encontrar allí la huella perdida de algún beso que alguien hubiera perdido en otros tiempos.

-Es posible que lo encuentres –le respondió ella- pero no es cosa fácil…. Yo llevo muchos años buscando en ese campo algunos de los poemas que nunca llegaré a escribir y hasta ahora no he tenido mucha suerte.

La señorita C. también sonrió. Mientras se alejaba tuvo la certeza de que pronto ella y la mujer de las aguas serían amigas.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Un bruto melancólico

Apertura f/20
Tiempo de exposición 1/60 s
Velocidad ISO – 250
Distancia focal 24 mm

El sábado pasado, cuando hacíamos senderismo por los montes de la Subbética cordobesa, nos encontramos con este entrañable bruto. Cuando la señorita C. se acercó a él, el animal brindó su cabeza, quizás con el ánimo de que ella lo acariciara. Uno aprovechó para tomar la imagen mientras sentía que el noble animal estaba impregnado por la melancolía. Estas son cosas que suelen pasar cuando uno se acerca a las montañas… La imagen está tomada en los lanchares de Rute, con unas vistas magníficas sobre el inmenso pantano de Iznajar.

martes, 1 de noviembre de 2011

Tarde de otoño

Apertura f/18
Tiempo de exposición 1/60 s
Velocidad ISO – 250
Distancia focal 18 mm
Tonos HDR


Esparce octubre, al blanco movimiento
del sur, las hojas áureas y las rojas,
y, en la caída clara de sus hojas,
se lleva al infinito el pensamiento.

Qué noble paz en este alejamiento
de todo; oh prado bello que deshojas
tus flores; oh agua fría ya, que mojas
con tu cristal estremecido el viento.

¡Encantamiento de oro! Cárcel pura,
en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,
echado en el verdor de una colina.

En una decadencia de hermosura,
la vida se desnuda, y resplandece
la excelsitud de su verdad divina.


Juan Ramón Jiménez

viernes, 28 de octubre de 2011

"La mujer de rojo" en Frews

Apertura f/22
Tiempo de exposición 1/50 s
Velocidad ISO - 200
Distancia focal 40 mm


Hace unos días, acompañado por la señorita C., estuve tomando algunas imágenes en el yacimiento arqueológico de Madinat al-Zahra. En cierto momento, cuando estábamos en lo alto del alcázar buscando perspectivas de las ruinas que se desparramaban por la llanura, ella reparó en una mujer que vestía una camiseta roja y que estaba sentada, aparentemente buscando algo en su bolso. “Dispara, Antiqva, dispara –me dijo- que seguro que quedará una imagen bella…”

Hoy, esa fotografía ha sido publicada como “FOTO DEL DÍA” en la revista digital italiana FREWS.

jueves, 27 de octubre de 2011

De las cosas sencillas

Apertura f/3,3
Tiempo de exposición 1/160 s
Velocidad ISO - 400
Distancia focal 6 mm
Editada en PhotoShop

La señorita C. sabía que alcanzar los sueños resultaba sencillo. Bastaba soñarlos.

domingo, 23 de octubre de 2011

De los misterios de los mares




Anoche, la señorita C. me dijo que alguien le había contado que en uno de los bares del puerto habían visto a una sirena que estaba saboreando un helado de turrón.

-En otros tiempos –le dije-, las sirenas se comían a los hombres.

El mundo, sin duda –pensé-, ha perdido algo de magia.


Imagen: Antiqva Photo

lunes, 17 de octubre de 2011

De las fantasías sexuales




Todo sucedió en los carnavales de 1763. El marqués de las Quemadas, amparado en el secreto de la máscara, recorría las callejas de El Puerto de Santa María. Le seguía una cohorte de esclavos armados con bastones que lo protegían de posibles soplagaitas. El marqués sentía que los vapores del ron estaban trastocando su cuerpo y tenía miedo de caer rodando por los suelos. Fue entonces, frente a la iglesia prioral, cuando la descubrió. Ella estaba allí, medio desnuda, disfrazada de negra de las colonias y luciendo en su cintura un taparrabos trenzado con pieles de perro. Una argolla de hierro aprisionaba su cuello y tras de si arrastraba una legión de tipos que baboseaban al contemplar sus bailes obscenos. "Mandinga – gritó el marques al mas avispado de sus esclavos-, trótame a esa fiera…". Y mientras le hablaba, puso en sus manos, junto a la certera orden de acoso, un puñado de monedas de plata...

Fue en ese momento cuando la señorita C., sobrecogida, despertó del sueño.


Imagen: Antiqva Photo

martes, 11 de octubre de 2011

La conocí en la playa...




La conocí en la playa, y al poco estábamos sentados frente a frente en una pequeña pérgola hecha de claridades y bebidas gaseosas. Charlábamos de tal manera que por un momento temí haber agotado el diccionario. Más un diccionario puede decirse cuantas veces se desee, y volvimos a charlar, ahora con las palabras más hermosas y felices. Sin que lo advirtiera empezó a oscurecer. Incluso el mar era una mancha de misterio moviéndose en un horizonte dominante y lineal. Pensé tener una metáfora luminosa para ofrecérsela; iba a hacerlo cuando descubrí que también ella había anochecido, y que en la suavidad adolescente de su piel azul, los astros y constelaciones brillaban de una forma única, y, tomándola de la mano, preferí hacerme cómplice del silencio.

Rafael Pérez Estrada, Los oficios del sueño.


Imagen: Antiqva Photo

sábado, 8 de octubre de 2011

De la fe y de los abrazos


A la señorita C., cuando llegan los otoños, le gusta contemplar los álbumes de abrazos que todavía conserva en algún lugar invisible de su corazón. Evocando esos abrazos olvidados es como consigue vencer los ataques de ilusión que los otoños traen siempre consigo.


Imagen: Antiqva Photo

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Blues for mama




Por aquellos tiempos apareció en el barrio un chico negro que iba siempre de un lado para otro con una guitarra en la mano. Hablaba una lengua desconocida de modo que nadie pudo averiguar quien era o de donde venía. La gente de la calle solía darle algo para comer y los jóvenes, de vez en cuando, le invitábamos a un café o le dábamos tabaco. Alguien, sin aclarar las razones, dijo que era brasileño, pero la sospecha se desvaneció cuando Jesús, el tendero de los ultramarinos, afirmó que en Brasil la gente hablaba portugués y el muchacho no parecía expresarse en ese idioma.

El chico llegó en Semana Santa y entonces, durante los días más sagrados, entre el jueves y el domingo santos, la policía vigilaba que los cines, los bares y los lugares de ocio estuvieran cerrados, de modo que a los jóvenes solo nos quedaba el recurso de refugiarnos a jugar a las cartas en el secreto de alguno de los cuartos escondidos de los bares del barrio. Parecía que el bar estaba cerrado pero bastaba con llamar disimuladamente a la puerta para que al poco alguien la abriera. Allí, en un rincón, el chico negro, dejaba pasar las horas tocando “blues”, mientras los demás, envueltos en nubes de humo, saboreábamos copas de brandy, fumábamos cigarrillos y jugábamos al julepe.

Todavía hoy, en mi mente, pasado tanto tiempo, la Semana Santa sigue evocando interminables partidas de cartas, que se prolongaban durante muchas horas, hasta que llegaba la madrugada. Mientras, afuera, en el mundo real, ignorantes de los antros ocultos, los pasos penitenciales de Gregorio Fernández o de Juan de Juni, tan bellos como dramáticos, inundaban de misterio las calles de Valladolid.

A pesar de que entre las partidas yo solía hablar con el chico negro e incluso él accedió a enseñarme algunos compases, lo cierto es que nunca supe como se llamaba. Supongo que no era algo importante en aquellos momentos. Luego, cierto día, sin más, dejó de aparecer por el bar y tampoco se le volvió a ver en el barrio. Posiblemente se esfumó, arrastrado por los mismos vientos que lo habían traído quien sabe de donde.

Desde entonces, influenciado por ese chico, me he sentido atraído por esos desgarros del alma que son el “blues”, una música inusual en la España imperial de entonces.

Os invito a escuchar el “Blues for mama” de Nina Simone… A mi me encanta sentir como la voz de esta mujer se funde con la melodía, mientras los ritmos de los “bajos” lo impregnan todo…

domingo, 25 de septiembre de 2011

De los colores



Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

-El mundo es eso –reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

Eduardo Galeano, El libro de los abrazos.


Imagen: Antiqva Photo

lunes, 19 de septiembre de 2011

De los ángeles y los cielos




No habían cumplido años ni la rosa ni el arcángel.
Todo, anterior al balido y al llanto.
Cuando la luz ignoraba todavía
si el mar nacería niño o niña.
Cuando el viento soñaba melenas que peinar,
y claveles el fuego que encender, y mejillas,
y el agua unos labios parados donde beber.
Todo, anterior al cuerpo, al nombre y el tiempo.

Entonces, yo recuerdo que, una vez, en el cielo…


Rafael Alberti, Sobre los ángeles


Imagen: Antiqva Photo

miércoles, 14 de septiembre de 2011

El dios único de los egipcios



En los “Textos de los Sarcófagos” de los antiguos egipcios, en el denominado “Libro de los dos caminos”, algunos de los sarcófagos contienen un conjuro que nos habla de las bases espirituales y materiales de la creación. En ese texto se sugiere la necesidad de hacer el bien en la tierra para resultar grato a la divinidad. En concreto, se argumenta que Dios no es quien ordenó a los hombres que hicieran el mal, sino que son ellos los que no le obedecen. Veamos ese texto en el que “Aquel cuyos nombres son secretos, el Señor de la Totalidad”, nos habla de sus buenas acciones en favor de la humanidad (Conjuro 1.130):

“... He hecho cuatro buenas acciones en el centro de las puertas del horizonte. He hecho los cuatro vientos, que cada hombre puede respirar en su tiempo (de vida). Éste es uno de mis dones. He hecho la Gran Inundación, para que el pobre igual que el grande tengan fuerza. Éste es uno de mis dones. He hecho cada hombre igual que su compañero (semejante). No les he ordenado que hagan el mal, son sus corazones los que desobedecieron lo que yo había dicho. Éste es otro de mis dones. Hice que sus corazones no dejaran de recordar el Occidente, para que hicieran ofrendas a los dioses de los nomos. Éste es otro de mis dones. Con mi sudor es con lo que he creado a los dioses, con el llanto de mis ojos a los hombres”.

En este viejo texto egipcio podemos destacar lo siguiente:

- La creencia en un Dios Primigenio que ha creado a los demás dioses y a los hombres. Este es uno de tantos escritos egipcios en los que aflora la idea de un Dios Único.

- Dios ha creado el aliento de la vida (los cuatro vientos que cada hombre puede respirar en su tiempo de vida).

- Dios hace que el Nilo se desborde cada año, llevando la fertilidad y la vida a las tierras de Egipto.

- Dios ha hecho semejantes a todos los hombres (una creencia, sin duda, muy avanzada para los tiempos en que nos movemos).

- Dios no aprueba que el hombre, contrariando sus indicaciones, haga el mal. El quiere que hagamos el bien.

- Dios, finalmente, nos aconseja que nuestros corazones no olviden que nuestro destino final es el Reino de Occidente (el mundo del Más Allá). Allí alcanzaremos una existencia inmortal.

Los “Textos de los Sarcófagos” se fechan en los tiempos del Reino Medio egipcio y son un claro antecedente de lo que hoy conocemos como “Libro de los Muertos”, que surgirá en en el Reino Nuevo.


Imagen: Antiqva Photo

sábado, 10 de septiembre de 2011

Cuento oriental



Cierto día, de súbito, mientras acariciaba a su gato, la mujer sintió el deseo de acceder a la Luz de Buda, de modo que se puso en camino. Necesitaba encontrar a un maestro que quisiera iniciarla en los misterios del Zen.

Cuando, tras una búsqueda ardua, alguien le presentó al maestro, este le dijo:

-Si deseas recibir la Luz de Buda, si deseas ser una “iluminada”, debes limitarte, simplemente, a vivir el tiempo presente. Entonces serás capaz de olvidar el pasado. Dejarás, también, de temer al futuro. Sentirás, en ese momento, que para quien busca a Buda solo existe el ahora. Sabrás que nada del pasado y del futuro es real y a nada temerás. Será entonces, cuando solo vivas el tiempo presente, cuando gracias a la meditación, si Buda te concede ese don, habrá de llegarte la Luz.

-Sin duda –prosiguió el maestro- esta será una tarea difícil. Debes ser consciente desde ahora de que en una sola vida quizás no seas capaz de alcanzar la iluminación… Si así sucede, cuando te llegue la muerte y tu alma tenga que volver a encarnarse en la materia, debes recordar lo que te estoy diciendo. Solo recordando podrás, algún día, acceder a la Luz. Cuando eso suceda, a partir de entonces, tu espíritu habrá vencido a la materia y lograrás, al fin, eludir la rueda de las reencarnaciones. Entonces, sentirás que Buda está cerca de tu alma.

-Lo dejó escrito Bodhidharma –habría de decir finalmente el maestro-:

“El Zen consiste en no pensar en nada.
Una vez lo comprendes, estar de pie, sentarse o estar tumbado,
todo lo que haces es Zen.
Comprender que la mente está vacía es ver a Buda.”

Durante toda su vida, la mujer se esforzó por hacer lo que el maestro le había explicado, pero siempre sintió que no era capaz de acceder a la Luz. Para ella, el pasado y el futuro seguían existiendo. Siempre fue consciente de que a pesar de su empeño jamás había conseguido vivir solamente el tiempo presente. Nunca se sintió libre de preocupaciones.

Dicen los que saben de estas cosas que cuando murió, la mujer quiso reencarnarse en un gato. No había olvidado, sin duda, las palabras del maestro.

Algún tiempo después, las gentes de la aldea, sorprendidas, supieron que alguien se había topado en las calles con un gato cuyo cuello estaba circundado por una correa. Sujeto a ella, alguien había colocado una lámina de cobre en la que se podía leer una inscripción enigmática:

“¡Palabras!
El camino va más allá del lenguaje,
ya que en él no hay
ayer
ni mañana
ni hoy.”

Todos sabían que en los últimos años de su vida la mujer había llevado esa lámina de cobre sobre su pecho, colgando del cuello. Decía, cuando alguien le preguntaba, que no quería que su corazón olvidara esas palabras. Así fue, según dicen, como todos supieron que su espíritu había retornado a la aldea.


Imagen: Antiqva Photo

miércoles, 7 de septiembre de 2011

De la luz y de los cuerpos





Este cuerpo que Dios pone en mis brazos
para enseñarme a andar por el olvido,
no sé ni de quién es.

Emilio Prados, Puñal de luz



Estos días la señorita C. viene intentando fotografiar a los ángeles. Dice que a veces se les puede ver ayudando en la cocina.


Imagen: Antiqva Photo

domingo, 4 de septiembre de 2011

De los veranos y los otoños


Este viernes pasado me fui con la señorita C. a Sierra Morena, a hacer algunas fotografías. Estuvimos en el valle del Guadiato, un rincón natural tan bello como solitario. Allí, la señorita C. tomó una imagen que tituló: " UN DÍA DE VERANO QUE FUE OTOÑO". Ya en casa, subí esa fotografía a UIFOTO - UNIÓN INTERNACIONAL DE FOTÓGRAFOS y al poco he comprobado, para mi sorpresa, que ha sido seleccionada como imagen de la semana... La señorita C. está loca de contenta...

jueves, 1 de septiembre de 2011

De la vida interior de los gatos





La señorita C. tenía en sus manos un libro de poesía. Acababa de leer: “Fue entonces cuando el hombre decidió crear a Dios a su imagen y semejanza…”

El gato Jano, que la escuchaba, la miró, pero no supo que decirle.


Imagen: Antiqva Photo

domingo, 28 de agosto de 2011

Bombones estonios






Amig@s, me siento contento…

Me siento tan contento que si tenéis un rato os invito a tomar unos bombones que esta mañana hizo una de mis hijas utilizando una receta que aprendió en los países del Báltico (durante algún tiempo estuvo viviendo en Estonia). Allí, en esos reinos del frío, parece que con el chocolate hacen “cosas” inimaginables para las mentes de quienes pasamos hambre de dulce…

Mientras tomáis algunos bombones, podéis escuchar “Bad Moon Rising”, un tema de la mítica banda Creedence Clearwater Revival. ¡Música de leyenda y bombones estonios… Casi nada…!

El motivo de que esté tan contento es que hoy dos de mis imágenes han sido seleccionadas y destacadas en dos webs de fotografía. Se trata de VENECIA (destacada en BUENAFOTO) y RECETA VISUAL PARA UNA CENA FRUGAL (destacada en MOLDEANDO LA LUZ).

Podéis ver esas dos imágenes “pulsando” sobre sus títulos en color.

Amig@s, no lo dudéis, tomad al menos un par de bombones y disfrutad de la música de la Creedence…

sábado, 27 de agosto de 2011

Recuerdos del futuro



“NÚCLEO APOCALÍPTICO”
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“Con el título, rubricado en rojo, “Núcleo Apocalíptico” da comienzo un documento que ha sido descubierto recientemente en el curso de un trabajo de investigación y catalogación de fondos que se ha desarrollado en el Centro de Documentación de Planetas V.I.E (Vida Inteligente Extinguida). Se trata de un texto que nos brinda una información valiosa acerca del modo en que hace milenios se habría extinguido la vida en el planeta XP109R, llamado Tierra, en su día, por los seres que lo habitaron.

Modernos métodos de análisis han permitido que esta crónica sea fechada en el año 585.300 de nuestro calendario (Alfa Centauro), con un error de +/- 1.000 años, datación que vendría a corresponder con el año 2850 (+/- 5 años) del calendario que marcaba la vida de los terrícolas. En el documento, que ha sido sometido a rigurosos controles para verificar su autenticidad técnica, se ha podido contrastar que el tipo de soporte está en consonancia con su supuesta cronología. En él se nos habla de unos acontecimientos que se habrían desarrollado algunos cientos de años antes, en torno al 2050 de los humanos.

Todo parece sugerir que quienes confeccionaron este informe, que en el documento se declaran procedentes de Sirio, habrían tenido acceso a una información “de primera mano” acerca de las circunstancias que habrían motivado la extinción de la vida en XP109R. Parece que esa documentación la habrían encontrado en el interior de un submarino nuclear terrícola que estaba encallado en una de las escasas zonas de ese planeta que en aquel entonces emergían sobre las aguas de sus inmensos mares, en concreto el hallazgo se habría producido en una de las laderas de lo que los humanos llamaron Himalaya. Citado submarino ten …”


NOTA MARGINAL AL DOCUMENTO
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“El documento que hemos reproducido con el título de “Núcleo Apocalíptico”, que se muestra claramente incompleto, está archivado actualmente en la sección de “EXTRAÑOS” de nuestra “Biblioteca de Antiguos Códices Espaciales”. De su análisis se deduce que quienes lo redactaron no pudieron –por algún motivo que desconocemos- terminarlo, de modo que la crónica que habían escrito los viajeros de Sirio acerca del modo en que se extinguió la vida en el planeta Tierra se ha perdido. Es posible que quienes se ocuparon del estudio del documento fueran becarios poco cuidadosos con su trabajo (quizás no se les renovó siquiera su contrato de investigación), de modo que todo sugiere que el valioso documento, el de los seres de Sirio, que los becarios manejaron, posiblemente se haya perdido para siempre.

Parece, en suma, que nunca llegaremos a conocer las causas por las que la vida se extinguió en ese planeta que los humanos llamaron Tierra, algo que a estas alturas, obviamente, tampoco reviste ningún interés especial. No obstante, siempre queda la posibilidad de que alguno de esos becarios, antes de irse del centro de estudio, hubiera decidido robar el documento base, en cuyo caso es posible que algún día pueda de nuevo surgir a la luz.”


AUTORÍA DEL INFORME
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“Nota final para indicar que este informe ha sido confeccionado por XLH2007XXD, Robot Escriba de Segundo Nivel de la sección de “EXTRAÑOS” de la “Biblioteca de Antiguos Códices Espaciales” de Alfa Centauro, en el año 680.300 de nuestro Sistema Solar. No sabemos a que año de los humanos podría corresponder, ya que en estos tiempos modernos ese tipo de conocimiento se ha perdido.”

(En el original figuran varios sellos y algo que simula una firma digital)


NOTA FINAL DEL RECOPILADOR
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Este conjunto de documentos, tan apasionantes como escasamente despejadores de dudas, fueron encontrados por ANTIQVA, un humano que en enero de 2009 (año de la Tierra) los encontró expuestos en un tenderete del “Rastro” de Madrid.

Interesado en su adquisición, cuando expuso las más que razonables dudas sobre la veracidad de los documentos, el vendedor, un hombre “de bronce”, de aspecto agitanado, insistió una y otra vez en que se lo había comprado, junto con otros papeles y objetos, a un tipo de aspecto extraño –literalmente: “un poco verdoso”- al que habría tenido oportunidad de conocer en una tantas “juergas nocturnas”. El tipo, tras haber tomado con evidente delectación varias copas de brandy, habría insistido una y otra vez en que procedía de Ganímedes, lugar que según el gitano broncíneo podría ser, quizás, uno de esos nuevos barrios de Madrid que nadie sabe muy bien donde están situados.

Cuando el que suscribe la presente nota le preguntó a ese tal ANTIQVA como podía explicarse que unos documentos elaborados aparentemente en unos tiempos muy alejados del futuro hubiesen terminado expuestos en un tenderete de gitanos, el tipo lo único que fue capaz de decir fue: “Ay, ya quisiera yo saberlo… Son, sin duda, cosas del futuro y de los gitanos, claro…”

(Sigue una firma ilegible)


jueves, 25 de agosto de 2011

De los silencios



-Tienes que enseñarme a fotografiar el olor del silencio –me dijo la señorita C.

La miré sorprendido.

-De acuerdo –le dije unos momentos después-. Esta tarde pasearemos alrededor de un jazmín.


Imagen: Antiqva Photo

lunes, 22 de agosto de 2011

Miro, ansiosamente miro...





Miro, ansiosamente miro
hasta que los ojos se duermen en el aéreo nimbo de perfume, que rodea las cabezas de estatua;
como ante una aspiración violenta de flores invisibles,
el espejo de las pupilas se empaña en éxtasis de sueño
ante este olor de una nuca donde mi beso no se atreve a pararse
o este adivinado de lirio o de nelumbo en cualquier ángel que pasa
y mi alma se enciende en una borrachera deslumbrante
porque la belleza es un hálito que cada ser derrama
de los cabellos, los vestidos, las joyas ardientes o el olor de los cuerpos
y yo siempre
miro, ansiosamente miro.

Juan Bernier


Imagen: Antiqva Photo

martes, 16 de agosto de 2011

La señorita C. y la fotografía



Hace unas semanas la señorita C. me dijo que quería que la iniciara en el arte de la fotografía. De inmediato, nos pusimos manos a la obra. Las primeras sesiones las dedicamos a pasear alrededor de un atardecer.

Ahora, veo que ella está tomando la iniciativa. Estos últimos días me ha dicho que está intentando fotografiar un lunes que sea viernes.


Imagen: Antiqva Photo

sábado, 13 de agosto de 2011

Noche de amor





¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres…


¡Oh Noche que guiaste!
¡Oh Noche amable más que la alborada!
¡Oh Noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!

…/…

Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado:
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

San Juan de la Cruz


Imagen: Antiqva Photo

miércoles, 10 de agosto de 2011

Cuento de amor




Fue en ese momento cuando la señorita C. se dio cuenta de que se había enamorado de él. A partir de entonces todo cambió. Alguien diría que los planetas se habían confabulado para que ellos fueran felices.

El amor, sin embargo, resultó ser más breve que la vida y tras el eclipse de la Luna del 3 de enero de 2006 los dos sintieron que las olas del desamor lo estaban inundando todo.


Imagen: Antiqva Photo

jueves, 4 de agosto de 2011

martes, 2 de agosto de 2011

De los misterios leves




La señorita C., empeñada en estudiar la trascendencia de lo inútil, terminó reparando en que los besos que resultan más leves son los que nunca se han dado.


Imagen: Antiqva Photo

sábado, 30 de julio de 2011

Grafiti de Pompeya





Primero con el embrujo de tus ojos me has hecho arder de pasión,
y ahora das rienda suelta a las lágrimas por tus mejillas,
pero las lágrimas no pueden apagar mis llamas:
ellas me queman el rostro y me consumen el corazón.
(Esta es una composición poética de Tiburtino.)

Este poema, fechado en época de Sila, fue encontrado garabateado en la pared de un teatro de Pompeya. Se trata de uno de tantos grafitos amatorios pompeyanos con los que las gentes de aquella ciudad habrían de hablarnos de las ansias de amor que impregnaban sus cuerpos y sus almas.


Imagen tomada en Pompeya: Antiqva Photo

miércoles, 27 de julio de 2011

lunes, 25 de julio de 2011

El tiempo envejece deprisa





Le pregunté sobre aquellos tiempos en que éramos aún tan jóvenes, ingenuos, entusiastas, tontos, inexpertos. Algo de eso ha quedado, excepto la juventud, respondió.


Antonio Tabucchi, El círculo


Imagen: Antiqva Photo

jueves, 21 de julio de 2011

Guerra Civil Española




A finales de 1936 o principios de 1937 mi madre, entonces una niña, fue evacuada del Madrid republicano, junto a sus dos hermanos. Un tren lentísimo los condujo al Levante, donde terminaron recalando finalmente en Villarreal de los Infantes. Allí fueron acogidos por tres familias distintas. Eduardo, el mayor de los hermanos, había recibido de mi abuela una orden clara: no debía consentir que los separaran. Los tres debían ser acogidos en la misma población.

En Villarreal, mi madre quedó bajo la custodia de una familia que en aquellos tiempos regentaba un hotelito. Tenían también una pequeña huerta de naranjos, donde ella jugaba con los hijos de esas personas que la habían acogido.

En el hotelito, frecuentado por militares republicanos, mi madre, a fin de cuentas una niña que simbolizaba la resistencia madrileña, fue tratada siempre por todos con un cariño especial, conscientes de la tragedia que en esos momentos se estaba viviendo en Madrid.

Mi madre nos habló muchas veces de la emoción que sentía al recordar aquellos tiempos en que ella fue feliz, entre las buenas gentes que la habían acogido en Villarreal, a pesar de estar alejada de sus padres, que siguieron viviendo en el Madrid sitiado.

En esos tiempos, el que habría de ser mi padre, entonces un “chaval”, había sido alistado en el ejército nacional. Se había criado en Valladolid y allí el alzamiento militar había triunfado desde el primer momento. Consciente de la inmensa tragedia que supuso la guerra civil prácticamente nunca nos habló de sus propias experiencias en esos años terribles.

Tiempo después, en un momento más avanzado de la guerra, mis abuelos fueron también evacuados de Madrid y terminaron arribando, igualmente, a Villarreal de los Infantes, buscando recuperar a sus hijos.

Siempre me ha causado sorpresa saber que cuando los franquistas entraron en Villarreal venía con ellos un sargento de la Guardia Civil que era, ni más ni menos, que cuñado de mi abuelo. Este hombre, “que mandaba mucho”, se hizo cargo de toda la familia, ya que mi abuelo –sindicalista de UGT- había muerto unos días antes.

Mi madre nunca olvidó la imagen de las carreteras levantinas, llenas de muertos en las cunetas, cuando los nacionales los evacuaron de Villarreal. Viajaban en un camión del ejército, tapados con colchonetas, y debieron de atravesar alguna zona de lucha, ya que las balas silbaban a ambos lados del camino. El conductor –nos habría de contar mi madre muchas veces- no cesaba de repetir mientras conducía frenéticamente: “¡Por Dios, recen para que ninguna bala me alcance... Si me matan a mí, morirán todos...”

Cuando las tropas nacionales entraron, finalmente, en Madrid, llegando así a su fin la guerra fratricida, mi padre fue uno de los soldados que integraban las fuerzas de ocupación. La noche anterior su grupo había pernoctado en Torrelodones. Fue uno de los hombres que desfilaron en el “Desfile de la Victoria”.

domingo, 17 de julio de 2011

De los dioses olvidados





-Anoche –me dijo la señorita C.- soñé con aquellos tiempos terribles en que los hombres decidieron que los dioses debían morir.

-Fue entonces –prosiguió- cuando ellos, cansados de los hombres, decidieron regresar al cielo.

-Antes –siguió hablando-, desde hacía cientos de años, otros hombres piadosos habían construido templos a esos dioses y los habían adornado con estatuas de mármol y bronce. Cuando llegaron los nuevos hombres, los que odiaban a los dioses, esos templos fueron destruidos. Las estatuas de bronce se fundieron y con el metal se acuñaron monedas con las que se pagó a los mercenarios de los ejércitos. Las estatuas de mármol fueron troceadas y arrojadas a los hornos de cal.

-Algunos de esos hombres piadosos –le dije-, antes de morir, habían podido ocultar algunas estatuas. Durante cientos de años quedaron olvidadas, enterradas en los cimientos de las casas o en el subsuelo de los patios. Habría de pasar mucho tiempo para que algunos de esos cadáveres de los dioses fueran encontrados por hombres que amaban el pasado. Al poco, esos hombres restauraron las estatuas y las veneraron de nuevo, colocándolas ahora en los museos, los nuevos templos de los tiempos presentes.

-En el sueño he sabido –me dijo ella- que cuando los dioses, amenazados por los hombres, retornaron al cielo, solo una diosa decidió quedarse en la tierra. Era Afrodita, la diosa del Amor. Alguien me dijo en el sueño que aterrada por el miedo vivió oculta durante algunos cientos de años en cuevas olvidadas. Me dijo también que las ninfas de las aguas y los duendes de los bosques habrían cuidado de ella.

-Hoy –siguió hablando-, cuando los hombres piadosos están renaciendo, la diosa del Amor ha decidido volver a vivir entre nosotros. Está convencida de que cada día son mas los hombres que han vuelto a creer en los dioses. Ella misma se siente amada por quienes en los museos admiran los mármoles en los que alguien representó su desnudo cuerpo, mitad de diosa, mitad de mujer, en el momento en que está saliendo del baño.

-Es posible –le dije- que ella piense que los hombres que admiran las estatuas de los viejos dioses en los museos sean devotos fieles de ellos. Creo que Afrodita no entiende que hoy el interés de las gentes por los dioses es muy distinto a la veneración que impregnaba las almas de los hombres de los tiempos antiguos.

-Quizás sea así -prosiguió la señorita C.- pero lo cierto es que en el sueño pude hablar con ella. Me dijo que algunos de los dioses, que saben que los hombres están rindiendo de nuevo culto a sus estatuas, están preparando su regreso a la tierra.

-Al parecer –concluyó-, Gea, que ama por igual a los hombres y a los dioses, los está esperando.


Imagen: Antiqva Photo

viernes, 15 de julio de 2011

Noches de boda




Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana.

Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel…

Joaquín Sabina


Imagen: Antiqva Photo

jueves, 14 de julio de 2011

Del agua y sus cosas






Cuando alguien le dijo que los ángeles solían manifestarse en los atardeceres, la señorita C. se dedicó a estudiar con un empeño estéril todas las posibles maneras en que un crepúsculo invernal podía verse reflejado en una gota de agua.


Imagen: Antiqva Photo

domingo, 10 de julio de 2011