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jueves, 14 de mayo de 2009

GRADIVA


Templo de Apolo - Pompeya
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Imágenes: Antiqva



Al contemplar aquel rostro, Norbert se acordó de que había visto ya a Gradiva en sueños en aquella misma ciudad, la noche en que se había echado tan tranquila, como para dormir, sobre los escalones del templo de Apolo, cerca del Foro. Este recuerdo de su sueño le hizo darse cuenta de algo de lo que hasta aquel momento no había tenido conciencia; sin reflexionar siquiera, había tomado el tren hacia Italia y, sin detenerse por así decirlo ni en Roma ni en Nápoles había proseguido su viaje hasta Pompeya con el propósito de buscar en esa ciudad eventuales huellas de la joven. Y precisamente huellas en el propio y estricto sentido de la palabra; pues con su forma característica de andar, Gradiva debía de haber dejado una impronta inconfundible de los dedos de sus pies en la ceniza de las calles pompeyanas.

Era, así pues, una vez más, una criatura de sueño la que se desplazaba ante sus ojos en medio de la luz deslumbradora del mediodía, y sin embargo era también perfectamente real. La prueba estaba en el efecto que producía en un gran lagarto inmóvil bajo los cálidos rayos del sol en la última piedra, cerca de la acera de enfrente. El cuerpo centelleante del animal, como hecho de malaquita y oro, resultaba perfectamente visible y, ante el pie que se acercaba, Norbert lo vio saltar bruscamente de la piedra y escapar por las blancas losas de lava de la calle.

Gradiva pasó con paso ligero y tranquilo y siguió su camino por la acera contraria dando ahora la espalda al arqueólogo…

Wilhelm Jensen (Gradiva)
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8 comentarios:

  1. Tengo que visitar algún templo de Apolo. Pronto. Tenía pensado ir directamente a Delfos, C. dice que en autobús desde Atenas es apenas una hora.
    Me alegra ver el culto, aunque sea en fotos.
    Un abrazo

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  2. Algún día iré allí.
    Besicos.

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  3. Hola Antiqva, hermosos los fragmentos de Gradiva de Wilhelm Jensen, en el que nos deja ver como es que se le aparecio Gradiva al arqueologo en sueños, y el urgentemente se fue a buscar las huellas de esta hasta Pompeya. Fascinante!!! Freud le dedico mucho tiempo a esta obra, empezaba a entrar en un asombro del que nunca salió. La literatura y el psicoanálisis eran líneas de pensamiento separadas pero con puntos de intersección: el desvelamiento de los enigmas de la condición humana.

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  4. Ah, qué precioso, me ha encantado este texto.
    gracias.
    Un abrazo.

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  5. ¿Y quién, habiendo reconocido la huella del amor, no seguiría su rastro???

    ;)

    Precioso texto amigo ;)

    abrazos....

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  6. ¡Qué ganas de viajar....!
    Este verano voy a Londres, pero esto cae...
    Un beso, cielo.
    Natacha.

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  7. Hermosas imágenes e historia,donde la persecución de un sueño vestido de realidad, es subyugador.
    Gradiva la diosa, la de andar de aire, la que deja huella...
    Sigue contándonos y mostrándonos bellas imágenes,¿vale?
    Besos.

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  8. Un texto muy bello y qué tendrán esos sueños casi premonitorios que nos hacen buscar el halo de alguien por todos los lugares.
    Veo que las imágenes siguen siendo de calidad.
    Qué calor pasamos, en Agosto, en Pompeya, con esas humedad, uffffff.
    Inuits

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Gracias, siempre, por tus palabras...