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sábado, 15 de noviembre de 2014

Bodegón de otoño







Por aquí y por allá se oye
el murmullo de las cascadas
y las hojas caen.

Basho Matsuo – Haiku de las Cuatro Estaciones





martes, 2 de julio de 2013

Bodegón para un cuento de Xiaomei

Apertura f/6,3
Tiempo de exposición 1/60 segundos
Velocidad ISO - 200
Distancia focal 52 mm.
Compensación de la exposición -0,70



“No recuerdo la primera vez que Xiaomei propuso “tocar el otoño”. Así se llamaba, nunca entendí bien por qué, un juego antiguo famoso entre los campesinos, que su padre había sabido modernizar: consistía, en la versión del ciego, en meter dentro de un jarrón o de una cesta de mimbre una serie de papeles con dibujos de toda clase de hortalizas y frutas. Los papeles se doblaban con tal esmero que el dibujo quedaba oculto. A tientas, había que recoger un papel, desdoblarlo en la palma de una mano y ver si, en vez de un pepino, una manzana o un limón, el azar había querido premiarnos con un melón, signo de fertilidad.

Dame la mano, dijo Xiaomei y acaté.

Entrelazando los dedos, ella metió en la canasta la mano doble, suya y mía, y atrapamos no sin torpeza lo primero a nuestro alcance.

¡Tendremos muchos hijos, Ling!, se rio Xiaomei después de desplegar el papel y encontrarse con un melón.

Más risas hubo, no obstante, cuando antes de despedirnos ella abrió todos los papeles con dibujos: melones, melones, nada más que melones…

La próxima vez será en serio, me anunció.

Pronto, “tocar el otoño” se volvió un gran pasatiempo. En ocasiones dibujábamos las frutas y hortalizas; otras veces escribíamos sus nombres con pluma y tinta, plegábamos los papeles y entrelazábamos las manos como si no hubiera más que una. Todo inútil: nunca más nos tocó el melón.”


Eduardo Berti, El país imaginado



martes, 11 de junio de 2013

Cebollas para unas nanas

Apertura f/3,8
Tiempo de exposición 1/60 segundos
Velocidad ISO - 200
Distancia focal 24 mm.
Compensación de la exposición -2,00



"En la cuna del hambre 
mi niño estaba. 
Con sangre de cebolla 
se amamantaba. 
Pero tu sangre, 
escarchada de azúcar, 
cebolla y hambre…” 



Cantadas por Juan Manuel Serrat, las “Nanas de la cebolla” habían sido escritas por Miguel Hernández, preso en las cárceles franquistas, en septiembre de 1939. Antes había recibido una carta de su mujer en la que le decía que falta de recursos no comía más que pan y cebolla. Miguel, desde la madrileña prisión de Torrijos, le envió las “Nanas” junto con una carta conmovedora: 

“Estos días me los he pasado cavilando sobre tu situación, cada día más difícil. El olor de la cebolla que comes me llega hasta aquí y mi niño se sentirá indignado de mamar y sacar zumo de cebolla en vez de leche. Para que lo consueles te mando estas coplillas que le he hecho, ya que para mí no hay otro quehacer que escribiros a vosotros o desesperarme.” 

Las “Nanas de la cebolla” fueron calificadas por C. Zardoya como las más trágicas canciones de cuna de toda la poesía española. Miguel Hernández falleció en la cárcel en 1942. Tenía 32 años.


domingo, 28 de agosto de 2011

Bombones estonios






Amig@s, me siento contento…

Me siento tan contento que si tenéis un rato os invito a tomar unos bombones que esta mañana hizo una de mis hijas utilizando una receta que aprendió en los países del Báltico (durante algún tiempo estuvo viviendo en Estonia). Allí, en esos reinos del frío, parece que con el chocolate hacen “cosas” inimaginables para las mentes de quienes pasamos hambre de dulce…

Mientras tomáis algunos bombones, podéis escuchar “Bad Moon Rising”, un tema de la mítica banda Creedence Clearwater Revival. ¡Música de leyenda y bombones estonios… Casi nada…!

El motivo de que esté tan contento es que hoy dos de mis imágenes han sido seleccionadas y destacadas en dos webs de fotografía. Se trata de VENECIA (destacada en BUENAFOTO) y RECETA VISUAL PARA UNA CENA FRUGAL (destacada en MOLDEANDO LA LUZ).

Podéis ver esas dos imágenes “pulsando” sobre sus títulos en color.

Amig@s, no lo dudéis, tomad al menos un par de bombones y disfrutad de la música de la Creedence…