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sábado, 12 de marzo de 2011

DE LAS ROSAS Y LOS ESPEJOS





Sopla un viento amoroso el agua de la fuente...
Balbuceo palabras y rozo con mis labios
el caracol marino de tu pequeño oído,
húmedo como rosa que la aurora regase.

Pablo García Baena, Jardín



Permitid, Señor, un poco de lujuria en este mundo.
Permitid que el roce de los labios sea caliente levadura,
permitid que las pupilas de luto del deseo se hundan en el pozo de otros ojos,
permitid que la mano del osado amante palpe la sangre ajena estremecida.

Dejad hervir la entraña de los machos sobre la piel desnuda,
dejad el juego de los adolescentes labios bucear en los senos de los lirios,
dejad las vírgenes con su secreto fuego ardiendo en piras escondidas,
dejad los muslos de los verdes tallos mezclarse en llamas
de tacto, en apretadas lianas de caricias.

Que el rubor se desnude enteramente y la escultura
surja de tactos y torrentes,
que los zumos de ojos exprimidos y de brazos,
manen de fuentes secretas y de labios.
Permitidlo, Señor, que ya sufrieron sus penas los humanos,
que ya, bastante, la carga duró sobre los hombros.

Juan Bernier, Tiempo de deseo

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Hace unas semanas publiqué en el blog una imagen onírica de una rosa. Antes, utilizando diversas artes mágicas que para uno resultan de difícil comprensión, había trucado la fotografía de modo que la flor se manifestaba reflejada irrealmente, simulando una visión especular.

Estos días pasados, Conchi, una amiga entrañable autora de “Compartiendo experiencias”, me ha enviado la imagen de una creación pictórica que ella ha realizado inspirándose en esa fotografía.

La “cosa”, la “experiencia compartida”, me ha brindado tanta alegría que he pensado que debía publicar la fotografía del truco, la creación artística de Conchi y algún poema, de esos encendidos de pasión y clasicismo, de Juan Bernier, el último gran humanista de Córdoba.

Gracias, Conchi, por esta alegría que me has brindado…

martes, 25 de enero de 2011

CUENTO DE AMOR

Imagen: Antiqva


Fue en ese momento cuando ella se dio cuenta de que se había enamorado de él. A partir de entonces todo cambió. Alguien diría que los planetas se habían confabulado para que ellos fueran felices.

El amor, sin embargo, resultó ser más breve que la vida y tras el eclipse de la Luna del 3 de enero de 2006 los dos sintieron que las olas del desamor lo estaban inundando todo.