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jueves, 20 de diciembre de 2012
sábado, 12 de marzo de 2011
DE LAS ROSAS Y LOS ESPEJOS

Sopla un viento amoroso el agua de la fuente...
Balbuceo palabras y rozo con mis labios
el caracol marino de tu pequeño oído,
húmedo como rosa que la aurora regase.
Pablo García Baena, Jardín
Balbuceo palabras y rozo con mis labios
el caracol marino de tu pequeño oído,
húmedo como rosa que la aurora regase.
Pablo García Baena, Jardín
Permitid, Señor, un poco de lujuria en este mundo.
Permitid que el roce de los labios sea caliente levadura,
permitid que las pupilas de luto del deseo se hundan en el pozo de otros ojos,
permitid que la mano del osado amante palpe la sangre ajena estremecida.
Dejad hervir la entraña de los machos sobre la piel desnuda,
dejad el juego de los adolescentes labios bucear en los senos de los lirios,
dejad las vírgenes con su secreto fuego ardiendo en piras escondidas,
dejad los muslos de los verdes tallos mezclarse en llamas
de tacto, en apretadas lianas de caricias.
Que el rubor se desnude enteramente y la escultura
surja de tactos y torrentes,
que los zumos de ojos exprimidos y de brazos,
manen de fuentes secretas y de labios.
Permitidlo, Señor, que ya sufrieron sus penas los humanos,
que ya, bastante, la carga duró sobre los hombros.
Juan Bernier, Tiempo de deseo
Permitid que el roce de los labios sea caliente levadura,
permitid que las pupilas de luto del deseo se hundan en el pozo de otros ojos,
permitid que la mano del osado amante palpe la sangre ajena estremecida.
Dejad hervir la entraña de los machos sobre la piel desnuda,
dejad el juego de los adolescentes labios bucear en los senos de los lirios,
dejad las vírgenes con su secreto fuego ardiendo en piras escondidas,
dejad los muslos de los verdes tallos mezclarse en llamas
de tacto, en apretadas lianas de caricias.
Que el rubor se desnude enteramente y la escultura
surja de tactos y torrentes,
que los zumos de ojos exprimidos y de brazos,
manen de fuentes secretas y de labios.
Permitidlo, Señor, que ya sufrieron sus penas los humanos,
que ya, bastante, la carga duró sobre los hombros.
Juan Bernier, Tiempo de deseo
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Hace unas semanas publiqué en el blog una imagen onírica de una rosa. Antes, utilizando diversas artes mágicas que para uno resultan de difícil comprensión, había trucado la fotografía de modo que la flor se manifestaba reflejada irrealmente, simulando una visión especular.
Estos días pasados, Conchi, una amiga entrañable autora de “Compartiendo experiencias”, me ha enviado la imagen de una creación pictórica que ella ha realizado inspirándose en esa fotografía.
La “cosa”, la “experiencia compartida”, me ha brindado tanta alegría que he pensado que debía publicar la fotografía del truco, la creación artística de Conchi y algún poema, de esos encendidos de pasión y clasicismo, de Juan Bernier, el último gran humanista de Córdoba.
Gracias, Conchi, por esta alegría que me has brindado…
Estos días pasados, Conchi, una amiga entrañable autora de “Compartiendo experiencias”, me ha enviado la imagen de una creación pictórica que ella ha realizado inspirándose en esa fotografía.
La “cosa”, la “experiencia compartida”, me ha brindado tanta alegría que he pensado que debía publicar la fotografía del truco, la creación artística de Conchi y algún poema, de esos encendidos de pasión y clasicismo, de Juan Bernier, el último gran humanista de Córdoba.
Gracias, Conchi, por esta alegría que me has brindado…
viernes, 8 de enero de 2010
TUVE MIEDO...
Imagen: Antiqva
¡Eh, compañero! ¿Buscas
al Cristo?, gritó alzándose el mendigo
predicador en su hacienda de andrajos
del banco donde duerme,
a espaldas del benéfico Caballero de Gracia.
Tuve miedo en la noche, por si fuera
el Cristo mismo, ebrio, quien me hablara,
y lo negue tres veces.
Pablo García Baena
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viernes, 24 de julio de 2009
domingo, 29 de marzo de 2009
viernes, 5 de diciembre de 2008
A GINÉS LIÉBANA
“Te he buscado estos días en que mis versos quieren rodearte como el fuego rodea los leños encendidos.
Te he buscado estos días en todo lo que amabas…
Te busqué, casi triste,
en las hojas caídas, en los árboles viejos que recorta el crepúsculo, en los azahares húmedos
y junto a las columnas paganas de Santa Victoria
que el coro de colegialas cristianiza en la mañana del Jueves Santo.
Te busqué con el miedo de no encontrar tu huella…
(Te busqué…) en aquel patio que acaso has olvidado,
y que tiene un perfume íntimo y recogido
como tu alma.”
Pablo García Baena (Rumor oculto).
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jueves, 20 de noviembre de 2008
OTRO ADIÓS
La mermelada duró más que el amor…,
no tendré que bajar ya por la confitura.
Chillan los gorriones no informados:
¡Levantaos amantes que dormís las mañanas frías!
Terminaron los desayunos para dos.
Vuelve a tu duro pan de solitario.
Pablo García Baena (Otro adiós)
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-En un acto presidido por la propia Reina fue ayer entregado a Pablo García Baena, poeta cordobés, el decimoséptimo Premio “Reina Sofía de Poesía Iberoamericana”. Se ha querido reconocer la contribución del poeta al patrimonio cultural común de Iberoamérica y España mediante el culto a la belleza, la palabra y la sensibilidad.
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viernes, 7 de noviembre de 2008
DEMONIO, ÁNGEL MÍO
Sabía que vendrías a hablarme
y no te huía,
demonio, ángel mío, tentación en el aire.
Sabía que tus ojos ahogarían mis ojos
cansados ya de largos horizontes de hastío
y de copiar tranquilos paisajes de remanso.
Antes de verte, lejos, te adiviné en mi alma,
como algún fauno joven que con su flauta báquica
avivara en mi carne
un fuego leve, quieto,
amenazado casi de apagarse algún día,
rodeado de hielos, engaños de mi mismo.
Al escuchar mi oído la brisa de tus voces,
ángel mío, demonio, tentación en el aire,
aquel día que el cielo brillaba y era agosto
sentí en mi alma un roce de blandas plumas blancas
como si frescas alas me nacieran de pronto,
y mi ser se llenara de pájaros cantores…
Aunque me hayas quitado a Cristo, al que perdona,
el comprensivo, el dulce, el manso Jesucristo,
un día volveré al alba, ya cansado,
con mis descalzos pies sangrantes de la senda
y lloraré las lágrimas, las que tú no ves nunca,
hasta borrar el último recuerdo del pecado.
Pablo García Baena (Tentación en el aire)
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viernes, 3 de octubre de 2008
DE TABERNAS Y ESTRELLAS
Antiqva, a veces, se reúne con algunos amigos del mundo real y en algún apartado rincón de cierta taberna cordobesa debaten acerca de “cosas” vinculadas con el Arte, la Arqueología, la Historia…
En esos momentos, Antiqva tiene claro que el hecho de conversar con esos amigos es, en sí mismo, más importante que las propias “cosas” de las que se habla. A fin de cuentas la importancia que pueda tener “cotorrear” un poco hablando de esas divinas materias no deja de ser algo accesorio. Lo realmente importante es el sentimiento de amistad que trasluce en torno a una cerveza, o un “medio” de finísimo caldo montillano, o un zumo de tomate –con algo de sal- que alguna de nuestras amigas suele degustar en esos entrañables momentos.
Anoche, inesperadamente, “terminado el evento”, cuando los tertulianos nos poníamos en pie, tuve la sorpresa de que una estrella fugaz, de súbito, atravesara el salón en el que nos encontrábamos. Enfrente de Antiqva, sus ojos -¿quién sabe porqué?- puestos en uno, me crucé con la mirada sensible de Pablo García Baena, uno de mis poetas “de culto”, miembro del legendario grupo “Cántico”. Con otras dos personas ocupaba una mesa cercana a la nuestra. Quizás, incluso, había escuchado nuestra conversación.
Quedó Antiqva tan sorprendido por ese cruce de miradas con el poeta que no fue capaz, siquiera, de dar las “buenas noches”…
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jueves, 6 de diciembre de 2007
LÁGRIMAS EN LOS CRISTALES

Ahora que la tarde se derrumba en las sombras,
y que el libro de versos resbala por mis manos,
ahora que la lluvia llora por los cristales
de mi ventana,
y llanto va a caer de mis ojos,
antes de que una mano encienda la dorada
llama de mi quinqué,
dime si tú no sueñas en tu balcón, ahora
que la lluvia nos une a los dos con sus lágrimas,
o si sobre el teclado de tu piano oscuro
agoniza Chopín
bajo tus manos trémulas.
Nunca sabrás el loco deseo que me tortura
de cautivar tus labios bajo mi boca ávida,
y sentir el latido de tu sien en mi mano
aprisionada como un pájaro aterido.
Pero no sabrás nunca nada de mi deseo.
Nada de cuando pienso desgarrar con mis dientes
los azules canales de tus venas
y juntos
morirnos desangrados, confundidas las sangres.
Pero estamos ajenos.
y sigo en mi ventana,
y tú soñando en otro mientras Chopín suspira,
ahora que aún no arde en mi quinqué la luz
y que a los dos nos une la lluvia con sus lágrimas.
Pablo García Baena (Elegía)
y que el libro de versos resbala por mis manos,
ahora que la lluvia llora por los cristales
de mi ventana,
y llanto va a caer de mis ojos,
antes de que una mano encienda la dorada
llama de mi quinqué,
dime si tú no sueñas en tu balcón, ahora
que la lluvia nos une a los dos con sus lágrimas,
o si sobre el teclado de tu piano oscuro
agoniza Chopín
bajo tus manos trémulas.
Nunca sabrás el loco deseo que me tortura
de cautivar tus labios bajo mi boca ávida,
y sentir el latido de tu sien en mi mano
aprisionada como un pájaro aterido.
Pero no sabrás nunca nada de mi deseo.
Nada de cuando pienso desgarrar con mis dientes
los azules canales de tus venas
y juntos
morirnos desangrados, confundidas las sangres.
Pero estamos ajenos.
y sigo en mi ventana,
y tú soñando en otro mientras Chopín suspira,
ahora que aún no arde en mi quinqué la luz
y que a los dos nos une la lluvia con sus lágrimas.
Pablo García Baena (Elegía)
miércoles, 5 de diciembre de 2007
VERSOS INDUCIDOS

Deseaba tener en mis manos un libro de poemas de Pablo García Baena editado en 1998, pero las gestiones que realicé en varias librerías de la ciudad resultaron infructuosas, de modo que me acerqué a una de las bibliotecas públicas y tuve allí la fortuna de localizar un ejemplar de esa obra, que he estado leyendo, entre sueños, este fin de semana.
Hasta ahora, nada que resulte de especial interés, salvo que Pablo García Baena es uno de mis autores preferidos y tenía ganas de acceder a algunos de sus poemas más antiguos, de allá por los años cuarenta del siglo pasado.
Sin embargo, al comenzar a leer el libro, pronto reparé, en un primer momento con indiferencia y luego con creciente satisfacción, que alguien, una mano tímida, usando el finísimo filo de un lápiz, había ido colocando cruces en algunos de los poemas que habrían de resultar para mi, a medida que avanzaba la lectura, de los más bellos del conjunto.
En suma, que según profundizaba en los poemas se me iba confirmando la idea de que mis preferencias venían a coincidir claramente con las de aquel lector(a) de versos, de modo que pronto, cuando iba pasando las páginas del poemario, realmente iba buscando, ávido, esas señales que tan candorosamente algún desconocido había insertado.
A través de aquel viejo libro de la biblioteca pública, alguien, un desconocido, me estaba induciendo a leer unos versos antes que otros, ya que mis ojos se iban, casi inconscientemente, a aquellos que estaban señalizados con un criterio tan afortunado para mi.
¡Gracias, amigo(a), por tu ayuda!
Hasta ahora, nada que resulte de especial interés, salvo que Pablo García Baena es uno de mis autores preferidos y tenía ganas de acceder a algunos de sus poemas más antiguos, de allá por los años cuarenta del siglo pasado.
Sin embargo, al comenzar a leer el libro, pronto reparé, en un primer momento con indiferencia y luego con creciente satisfacción, que alguien, una mano tímida, usando el finísimo filo de un lápiz, había ido colocando cruces en algunos de los poemas que habrían de resultar para mi, a medida que avanzaba la lectura, de los más bellos del conjunto.
En suma, que según profundizaba en los poemas se me iba confirmando la idea de que mis preferencias venían a coincidir claramente con las de aquel lector(a) de versos, de modo que pronto, cuando iba pasando las páginas del poemario, realmente iba buscando, ávido, esas señales que tan candorosamente algún desconocido había insertado.
A través de aquel viejo libro de la biblioteca pública, alguien, un desconocido, me estaba induciendo a leer unos versos antes que otros, ya que mis ojos se iban, casi inconscientemente, a aquellos que estaban señalizados con un criterio tan afortunado para mi.
¡Gracias, amigo(a), por tu ayuda!
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