Rafael Pérez Estrada - El sueño del mar
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martes, 11 de noviembre de 2014
El hombre que inventaba sueños
miércoles, 17 de octubre de 2012
La aparición de lo azul
Apertura f/7,1
Tiempo de exposición 1/80 s
Velocidad ISO – 500
Distancia focal 40 mm
Compensación de la exposición -0,30
HDR
Ignorante del vértigo, vivía al borde de un
acantilado. Cierto día, una pareja de pinzones anidó en su barba, que era como
los versos de la “Oda a Walt Whitman”. Fue él quien me explicó como, para hacer
un océano, debería llenar un vaso de agua: Cualquier vaso sirve –dijo
puntilloso-; más tarde, deposítelo en una habitación solitaria, después ha de
esperar la aparición de lo azul. Eso es lo más difícil, más si lo logra (y nada
se opone a ello), los peces llegarán de todas partes (incluso voladores,
parecidos a las mariposas gigantes del Brasil); y si abre a tiempo la ventana,
también recibirá algunas gaviotas, pero tenga cuidado, pues ellas se comerán
sus peces.
Rafael Pérez Estrada, Alta mar
sábado, 21 de abril de 2012
Cosmología del cielo
Apertura f/13
Tiempo de exposición 1/80 s
Velocidad ISO - 200
Distancia focal 22 mm
Compensación de la exposición -0,70
"Vivió para la lluvia. Conocía los olores, el canto, el temblor de la lluvia. Permanecía acechante esperando las nubes y odiaba el esplendor del sol. Coleccionaba en tarros, como pruebas de agua, las horas de la lluvia. La creía santa, milagrosa, venida del cielo la esperaba. En los sueños pastosos, la sequía ocupaba los lugares donde el recuerdo traza la señal amorosa. A veces, nostálgica, gustaba de mezclar su llanto con la lluvia; y en los amaneceres que anuncian el verano se engañaba pensando que el rocío es solo timidez de la lluvia."
Rafael Pérez Estrada, Libro del cielo
lunes, 9 de abril de 2012
Tratado de las nubes
Apertura f/14
Tiempo de exposición 1/200 s
Velocidad ISO - 200
Distancia focal 25 mm
Compensación de la exposición -0,7
Dice un tratado coreano de cosmología que las nubes enloquecen si se coloca bajo ellas, y durante algún tiempo, un espejo horizontal. Y que de su miedo nacen las tormentas.
Tiempo de exposición 1/200 s
Velocidad ISO - 200
Distancia focal 25 mm
Compensación de la exposición -0,7
Dice un tratado coreano de cosmología que las nubes enloquecen si se coloca bajo ellas, y durante algún tiempo, un espejo horizontal. Y que de su miedo nacen las tormentas.
Rafael Pérez Estrada, Crónicas
martes, 7 de febrero de 2012
De los tesoros
Apertura f/8Tiempo de exposición 1/250 s
Velocidad ISO - 200
Distancia focal 105 mm
Medición - Diseño
Compensación de la exposición 0
Guardaban, como si fuera un producto de contrabando, una estrella fugaz en una caja de zapatos, similar a las que se usan para criar gusanos de seda en sus días más tiernos. Aquella estrella había entrado, por error, en la casa un atardecer asfixiante de julio. A veces, cerraban las ventanas, los balcones, cubrían las rendijas con algodón, echaban las cortinas, y al cabo, la oscuridad fingía ser una noche cualquiera. Entonces, la soltaban para que diera vueltas por la casa; y los niños (no había televisión en aquel tiempo) aplaudían como se aplaude en el circo al tigre que devora a un domador odioso; y decían, celebrando su luz: Es más brillante aún que una luciérnaga de esas que sólo se ven en las películas de cine americano. Y volvían a aplaudir felices.
Rafael Pérez Estrada, Vuelos
lunes, 21 de noviembre de 2011
Lepidópteros
La aparente inapetencia para el amor de ciertos jóvenes es causada por una mariposa hecha de polvo luminiscente de estrellas, que en su fiebre apasionada por existir confunde la ansiedad de algunos labios con las clamorosas señales de las flores. Este imaginal lepidóptero se alimenta de la energía de amar de sus víctimas, de las que es muy celoso y a las que acaba por devorarles el corazón.
Rafael Pérez Estrada, Delecta celosa.
martes, 11 de octubre de 2011
La conocí en la playa...

La conocí en la playa, y al poco estábamos sentados frente a frente en una pequeña pérgola hecha de claridades y bebidas gaseosas. Charlábamos de tal manera que por un momento temí haber agotado el diccionario. Más un diccionario puede decirse cuantas veces se desee, y volvimos a charlar, ahora con las palabras más hermosas y felices. Sin que lo advirtiera empezó a oscurecer. Incluso el mar era una mancha de misterio moviéndose en un horizonte dominante y lineal. Pensé tener una metáfora luminosa para ofrecérsela; iba a hacerlo cuando descubrí que también ella había anochecido, y que en la suavidad adolescente de su piel azul, los astros y constelaciones brillaban de una forma única, y, tomándola de la mano, preferí hacerme cómplice del silencio.
Rafael Pérez Estrada, Los oficios del sueño.
Imagen: Antiqva Photo
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