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sábado, 3 de octubre de 2015

De las locuras





-Es posible que no esté loco del todo –dijo la señorita C.-, pero es un poeta, lo que viene a ser lo mismo.





jueves, 30 de abril de 2015

Cuento Mínimo





Creemos que cada día es único, pensó la señorita C., pero no es así. Sencillamente, no queremos reconocer que el pasado sigue vivo y que en nuestras vidas el pasado siempre está pasando.




martes, 13 de mayo de 2014

La señorita C. y los espejos





Sucedió en la noche. La señorita C. estaba soñando y en el sueño se veía en un tiempo futuro en el que alguien o algo la obligaban a romper el espejo que tenía en su dormitorio. Tuvo que hacerlo, y al momento, mientras los cristales rodaban por el suelo haciéndose añicos, pudo contemplar que del interior del quebrado armazón brotaban dos mirlos, que se alejaron revoloteando mientras ella, que nunca había sospechado que dentro de los espejos pudieran anidar los pájaros, encorvaba su cuerpo y miraba más allá de la luna rota, temiendo que allí hubiera quedado abandonado algún polluelo. Fue entonces cuando vio que desde la obscuridad unos ojos la miraban. Supo al instante que eran sus propios ojos. Los ojos en los que ella había vivido hasta aquel día del futuro en que Raulito iba a abandonarla buscando el abrazo de otra mujer. En ese instante la señorita C. tomó su decisión: saltó dentro del espejo y se integró de nuevo con ella misma. Supo que nunca volvería a abandonar sus ojos. A partir de ahora, su mirada volvería a ser la de siempre, la que había tenido hasta que conoció a Raulito.

Cuando despertó del sueño, la señorita C. lo había olvidado. Sin embargo, al poco, inexplicablemente, sintió que una fuerza desconocida la obligaba a romper el espejo del dormitorio. Lo envistió con un golpe certero y al momento la luna saltó en pedazos. Los vidrios se desparramaron por el suelo. Raulito, que había despertado sobresaltado y contemplaba perplejo el estropicio de los cristales, pensó que debía quitar hierro al asunto y se echó a la calle. Dicen que fue esa mañana cuando conoció a la niña Chole.





sábado, 1 de febrero de 2014

Elecciones






-Creo que nunca me he equivocado en nada –me dijo la señorita C.- salvo en las cosas realmente importantes.





domingo, 17 de noviembre de 2013

Contraluz con mujer

Apertura f/16
Tiempo de exposición 1/160 segundos
Velocidad ISO - 200
Distancia focal 22 mm.
Compensación de la exposición -0,70
HDR




La señorita C. cree que algún día volverá a ser la niña que fue. Es cuestión de tiempo. Sabe que la trama de la vida consiste en irla deshaciendo.




-Esta fotografía la hice en Madinat al-Zahra un día que había amanecido poblado de bellísimas nubes. Era una de esas mañanas que brindan una luz espectacular, muy matizada por las nubes, así que cogí la máquina y me acerqué al conjunto arqueológico, que está situado a unos ocho kilómetros de Córdoba, en la estribaciones de Sierra Morena. Una vez allí, estaba haciendo las primeras fotografías cuando llegó la chica, una desconocida, y se colocó en esa postura tan sugerente. Supongo que habré publicado antes la imagen original en color, pero quien sabe donde estará...



martes, 22 de octubre de 2013

El sol del otoño

Apertura f/14
Tiempo de exposición 1/160 segundos
Velocidad ISO - 200
Distancia focal 75 mm.
Compensación de la exposición -0,30
HDR




La señorita C. quería eludir los negros rincones de las pesadillas extraviadas y para conseguirlo, cada noche, al acostarse, se concentraba en el recuerdo de su niñez. Quería soñar sus recuerdos, vivirlos de nuevo, y noche tras noche soñaba con la niña que había sido, y en sus sueños sentía que la niña estaba soñando, feliz, con la mujer que algún día habría de ser, con la mujer que ahora era, y en ese vértigo de sueños llegó a sentirse tan inerme como confortada. Solo el calor de la niñez le arropaba en el frío de la noche.




lunes, 14 de octubre de 2013

Gatos que hablan

Apertura f/5,6
Tiempo de exposición 1/320 segundos
Velocidad ISO - 800
Distancia focal 80 mm.
Compensación de la exposición -0,70




Algunos cronistas árabes sostienen que existe un país imaginado, al que llaman China, cuyas gentes se alimentan de naranjas. En él, los gatos hablan, los vivos se casan con los muertos, las mujeres visten envueltas en perfumes, incienso y aún oro y esmeraldas, y sus habitantes son todos magos.

-Oh, que “Cuento” tan bello -pensó la señorita C.



domingo, 25 de agosto de 2013

Donde las olas sueñan


Apertura f/10
Tiempo de exposición 1/320 segundos
Velocidad ISO - 200
Distancia focal 48 mm.
Compensación de la exposición -0,70
HDR



La tarde estaba limpia como la eternidad y la señorita C., sentada frente al infinito, estaba contemplando el juego de las olas. Ninguna voz respondía a sus sueños.



-Hace unas semanas, cuando paseábamos por la playa de las Catedrales, en los confines de Galicia con Asturias, reparé en una mujer que se había sentado en uno de los riscos y estaba contemplando el sueño de las olas. Como en tantas otras ocasiones, no tuve mucho tiempo para pensar antes de disparar. Sabía entonces que algún día escribiría algo acerca de esa fotografía que estaba haciendo. Ahora, con este “Cuento Mínimo” he querido dejar en el aire una incertidumbre: Nadie podrá saber si en él me refiero a que ninguna voz respondía a los sueños de la señorita C. o a los propios sueños, en el juego, de las olas.



miércoles, 10 de julio de 2013

Amor y locura

Apertura f/7,1
Tiempo de exposición 1/320 segundos
Velocidad ISO - 200
Distancia focal 105 mm.
Compensación de la exposición -1,00



Dejó una nota: “Amar y enloquecer, cielo e infierno, eso es lo que quiero vivir”. Después se fue. La señorita C., desde entonces, contempla como en el mármol de la habitación crecen las sombras. Sabe que tendrá que amarse más a sí misma. Solo así podrá vivir un eterno romance.




miércoles, 17 de abril de 2013

La señorita C. y el bombero

Apertura f/5,6
Tiempo de exposición 1/800 segundos
Velocidad ISO - 200
Distancia focal 105 mm.
Compensación de la exposición -0,70





La señorita C. se había enamorado de un bombero que escribía poesía.

Ante sus compañeros del parque móvil, el hombre nunca hablaba de su pasión por la poesía. Esos tipos duros nunca le habrían entendido.

Los martes y los jueves por la tarde, cuando se reunía en la tertulia de los poetas, jamás mencionaba que el oficio que le permitía vivir era el de bombero. Ellos, tan alejados del mundo real, se hubieran reído de él.

Ante la señorita C. actuaba indistintamente como bombero y como poeta, según las circunstancias, de modo que cuando paseaban por la ciudad y se cruzaban con algún conocido la señorita C. nunca sabía como tendría que comportarse. Llegó un momento incluso en que ya ni siquiera se atrevía a hablar. Tenía miedo de decir algo que no resultara conveniente.

Sometida a esa tensión tan intensa, unos meses después, la señorita C. comenzó a mostrar claros signos de estar enloqueciendo. Fue entonces cuando empezó a susurrar a todo el mundo que su amante la engañaba. Al parecer había descubierto que el bombero-poeta mantenía relaciones con la novicia Rosalía, una monja de clausura de las Clarisas de Santa María Magdalena que los fines de semana actuaba como domadora de tigres en el Circo de la Luna. 




domingo, 31 de marzo de 2013

La señorita C. y el amor

Apertura f/9
Tiempo de exposición 1/125 segundos
Velocidad ISO – 400
Distancia focal 18 mm
Compensación de la exposición -0,30
HDR





-En todo amor –decía la señorita C.- siempre llega un momento en que el deseo es sustituido por los recuerdos.





domingo, 13 de enero de 2013

Cuento Mínimo de luces y sombras

Apertura f/5,6
Tiempo de exposición 1/200 s
Velocidad ISO – 200
Distancia focal 105 mm
Compensación de la exposición -0,70




Quizás sea el silencio el alma de todas las cosas, como sostiene un célebre poema, pero el alma de la lengua no está hecha de silencio. El alma de la lengua es el silencio que grita.



Kíril Kadíiski



Se sabe desde antiguo que existe un mundo en el que viven sombras sin gente. En tiempos recientes, la señorita C. ha descubierto que esas sombras, en la noche, también sueñan…



sábado, 15 de diciembre de 2012

Cuentos de hadas

Apertura f/10 
Tiempo de exposición 1/40 s
Velocidad ISO – 200
Distancia focal 45 mm
Compensación de la exposición -0,70
HDR 


“Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina…”

Joaquín Sabina, Noches de boda 




La señorita C. recordaba que una vez había amado.Con eso le bastaba.


miércoles, 31 de octubre de 2012

Confidencias

Apertura f/11
Tiempo de exposición 1/20 s
Velocidad ISO – 200
Distancia focal 48 mm
Compensación de la exposición -0,70
HDR

  
Anoche la señorita C. me dijo que cuando el amor oculta la realidad, el mundo se hace mas bello.



miércoles, 10 de octubre de 2012

Cuando llega el otoño

Apertura f/14
Tiempo de exposición 1/400 s
Velocidad ISO – 200
Distancia focal 98 mm
Compensación de la exposición -0,70
HDR



Cuando vive la realidad, la señorita C. mantiene una relación que se llama vida. Ante los ensueños, la relación es de ilusión.

…/…

La señorita C., desde que era adolescente, lleva un falso diario en el que registra las cosas no como han sido sino como ella las ha soñado. Cuando el negro Raulito lo supo, ella le dijo que así ha creado un mundo de fantasía en el que puede volver a vivir sus propios ensueños. Él nunca ha sido capaz de entenderla.

…/…




He venido a la ciudad para escribir un poema. Anoche supe que Raulito, ¡quien sabe desde cuando!, ha estado leyendo mi diario. Me dijo que ha sentido que ya no le amo. No entiende que yo no anoto las cosas como me suceden sino como las sueño. Cree que los sueños son realidades y que le engaño con otros hombres. Anoche, cuando me lo dijo, me hizo un número. No me ha gustado que lea mis sueños y he decidido alejarme de él, venir a la ciudad y volcarme en escribir algún poema. Y aquí estoy, sentada en la terraza del café Varadero, frente al puerto y el mar, escuchando como una chica polaca interpreta “El otoño” de Vivaldi. Tengo ante mi una hoja de papel en blanco, pero siento que van pasando los minutos y no consigo que el poema acuda a mi mente. Todavía no he escrito ni una sola estrofa. Maldita sea. En su lugar, de continuo viene a mi mente la visión de un trapecista que hace su número en el Circo Ruso.

Creía que alejándome de Raulito todo podría volver a ser como antes. Que podría escribir de nuevo algún poema. Pero algo está pasando que me lo impide. Percibo con obstinación la imagen de ese vigoroso y desconocido trapecista, a pesar de que yo lo que quiero es escribir unos versos. Un poema de amor y de esperanza. Un poema de emociones que hable de mares y de sentimientos. Un poema como aquel que ahora estoy recordando:

“Érase de un marinero
que hizo un jardín junto al mar,
y se metió a jardinero.
Estaba el jardín en flor,
y el jardinero se fue
por esos mares de Dios.”

Pero no consigo escribir nada. Siento que la hoja de papel que tengo en mis manos está actuando como un espejo en el que solo se reflejan mis propios temores. Y aquí sigo. Llena de desesperanza. Han pasado varias horas. He escrito estas palabras pero siento que el poema no viene. Además, mientras tanto, mi teléfono móvil está sonando de continuo. Supongo que Raulito, que no sabe de mi huida, está buscándome enloquecido. Alzo mis ojos. He sentido que la música ya no suena. Miro y veo que la chica polaca ha guardado su violín y está recogiendo los trastos. Termina de hacerlo y se aleja.

Ya llevo tres horas en el Varadero. Creo que esto no tiene ningún sentido. No consigo escribir el poema. Voy a dejarme de historias. Me olvidaré de él, de los mares y de los amores. En su lugar volveré a casa, me maquillaré, me vestiré de rojo, me pondré tacones y me iré al Circo Ruso. Estoy segura de que el trapecista no se me podrá resistir.

Bueno, salvo que Raulito me lo impida.



NOTAS
El poema del marinero, que cita la señorita C., es de Antonio Machado.

La imagen de la supuesta “chica polaca” que interpreta “El otoño” de Vivaldi está tomada en la Puerta del Puente de la Judería cordobesa. No estoy muy seguro de que la otra chica, la que está de espaldas, sea la señorita C.



Estrella Altair, una amiga entrañable, va a publicar este “cuento de la señorita C.” en su blog “La mirada sencilla”. Su intención es ilustrar el texto con alguna imagen que ella estime adecuada a la idea que tiene acerca de este personaje. Agradezco a Estrella esta muestra de afecto y os invito a visitar su blog, que tanto en su estética como en sus contenidos es una verdadera maravilla.


viernes, 14 de septiembre de 2012

Manantiales de luz

Apertura f/13
Tiempo de exposición 1/15 s
Velocidad ISO – 200
Distancia focal 30 mm
Compensación de la exposición -0,70
HDR
.
 
Desde muy joven, a la señorita C. siempre le han atraido los manantiales de los que brotan los versos, y los besos...

jueves, 16 de agosto de 2012

La señorita C. y los sueños

Apertura f/11
Tiempo de exposición 1/320 s
Velocidad ISO – 200
Distancia focal 18 mm
Compensación de la exposición  -0,70
HDR
 
 
 
La señorita C., en sus ojos, lucía el resplandor del asombro. Estaba viviendo una realidad sorprendente que nunca antes había soñado.



-Esta fotografía la hice en Oña, un pueblecito situado en un rincón olvidado de Burgos. Al fondo se aprecia el monasterio de San Salvador. Cuando tomaba la imagen me sentía especialmente atraído, sobre todo, por las nubes, las maravillosas nubes.

lunes, 2 de julio de 2012

La señorita C. y las certezas

Apertura f/5,6
Tiempo de exposición 1/1.250 s
Velocidad ISO – 200
Distancia focal 105 mm
Compensación de la exposición  -0,70
     
Oh –pensó la señorita C. mientras escuchaba como crecían los silencios-, es el amor… Tendré que maquillar de nuevo mi corazón…



domingo, 17 de junio de 2012

La señorita C. y el amor

Apertura f/14
Tiempo de exposición 1/160 s
Velocidad ISO – 200
Distancia focal 105 mm
Compensación de la exposición  -0,70
  
La señorita C. y el negro Raulito se querían mucho, sobre todo cuando recordaban lo mucho que se habían querido.