Rosa Montero – El corazón del tártaro
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domingo, 15 de febrero de 2015
viernes, 26 de diciembre de 2014
Ámbitos
Aquel día, Zarza se despertó antes de que sonara la alarma del reloj y enseguida advirtió que se sentía angustiada. Era un malestar que conocía bien, que padecía a menudo, sobre todo por las mañanas, en la duermevela, al salir del nimbo de los sueños. Porque se necesita cierto grado de confianza en el mundo y en uno mismo para suponer que la realidad cotidiana sigue ahí, al otro lado de tus párpados apretados, esperando con mansedumbre a que te despabiles. Aquel día, Zarza no se fiaba especialmente de la existencia, y permaneció con los ojos cerrados, temerosa de mirar y de ver…
Rosa Montero – El corazón del tártaro
martes, 28 de octubre de 2014
Café Classico de Santorini
Rosa Montero – La ridícula idea de no volver a verte
viernes, 26 de septiembre de 2014
El otoño y su luz
Rosa Montero – La ridícula idea de no volver a verte
lunes, 1 de septiembre de 2014
Imaginando la eternidad
Rosa Montero – La ridícula idea de no volver a verte
martes, 22 de julio de 2014
Soledades
Rosa Montero – La ridícula idea de no volver a verte
domingo, 20 de julio de 2014
Las arenas de Baelo Claudia
Rosa Montero – La ridícula idea de no volver a verte
jueves, 5 de diciembre de 2013
Chispas de colores
Me han deseado muchos y por diversas causas: porque soy un monstruo y porque soy perfecta, porque soy muy vieja o porque parezco una niña. Todos quisieron mi cuerpo y lo han tenido; algunos, más bestiales y crueles, también tuvieron mi dolor o mi miedo. Pero sólo un hombre obtuvo mi voluntad y mi tiempo. Aquel hombre me hizo su esclava, porque le amé y le amo. Y la pasión es una enfermedad del alma que te hace perder la libertad irremisiblemente. No hay pasión sin esclavitud; y si quieres a alguien sin ese sentido de derrota, sin esa dependencia ansiosa del ser amado, entonces es que no le amas de verdad. El amor es la droga más fuerte y más perversa de la naturaleza; es un mal luminoso, que te engaña con sus chispas de colores mientras que te devora. Pero una vez que has conocido la vida febril de la pasión, no puedes resignarte a regresar al mundo gris de la pasión sensata…"
Rosa Montero, Bella y oscura
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