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miércoles, 12 de agosto de 2015

La emoción de las cosas





Solo recuerdo la emoción de las cosas,
y se me olvida todo lo demás;
muchas son las lagunas de mi memoria.

Antonio Machado – Los complementarios





miércoles, 24 de junio de 2015

Érase de un marinero...





Érase de un marinero
que hizo un jardín junto al mar
y se metió a jardinero.
Estaba el jardín en flor
y el marinero se fue
por esos mares de Dios.
 
Antonio Machado – Campos de Castilla




viernes, 19 de junio de 2015

Noche de verano

 
 
 
Es una hermosa noche de verano.
Tienen las altas casas
abiertos los balcones
del viejo pueblo a la anchurosa plaza.
En el amplio rectángulo desierto,
bancos de piedra, evónimos y acacias
simétricos dibujan
sus sombras negras en la arena blanca.
En el cenit, la luna, y en la torre,
la esfera del reloj iluminada.
Yo en este viejo pueblo paseando
solo, como un fantasma.
 
Antonio Machado – Campos de Castilla
 
 
Esta fotografía la hice en la Plaza Mayor de Ávila.
 
 
 
 
 

martes, 26 de mayo de 2015

sábado, 16 de mayo de 2015

Mundos sutiles

 
 
 
 
... yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.
 
Antonio Machado – Proverbios y cantares
 
 
 
 
 

viernes, 27 de marzo de 2015

jueves, 10 de julio de 2014

La canción del agua








Y la canción del agua
es una cosa eterna…

Federico García Lorca




En estos campos de mi Andalucía,
¡oh tierra en que nací!, cantar quisiera.
Tengo recuerdos de mi infancia, tengo
imágenes de luz y de palmeras,
y en una gloria de oro,
de lueñes campanarios con cigüeñas,
de ciudades con calles, sin mujeres,
bajo un cielo de añil, plazas desiertas…

Antonio Machado





lunes, 23 de junio de 2014

Preguntando al alma





Llamó a mi corazón, un claro día,
con un perfume de jazmín, el viento.
-A cambio de este aroma,
todo el aroma de tus rosas quiero.
-No tengo rosas; flores
en mi jardín no hay ya; todas han muerto.
Me llevaré los llantos de las fuentes,
las hojas amarillas y los mustios pétalos.
Y el viento huyo… Mi corazón sangraba…
Alma, ¿qué has hecho de tu pobre huerto?


Antonio Machado – Galerías





jueves, 20 de marzo de 2014

Llegó a mi corazón una caricia






Desde el umbral de un sueño me llamaron...
Era la buena voz, la voz querida.
-Dime: ¿vendrás conmigo a ver el alma?...
Llegó a mi corazón una caricia.
-Contigo siempre....Y avancé en mi sueño
por una larga, escueta galería,
sintiendo el roce de la veste pura
y el palpitar suave de la mano amiga.


Antonio Machado - Soledades, galerías y otros poemas



jueves, 27 de septiembre de 2012

En la vieja Castilla

Apertura f/18
Tiempo de exposición 1/100 s
Velocidad ISO – 200
Distancia focal 70 mm
Compensación de la exposición -0,70
HDR
.
Cuando viajo por Castilla suelo releer los poemas de Antonio Machado, que tanto amó sus campos, ya que aunque vivo en Andalucía desde hace mucho tiempo y mucho en mi es andaluz lo cierto es que nunca he dejado de sentirme “castellano” y me encanta recorrer, una y otra vez, las ciudades, los pueblos y los campos de mi Castilla, esos mismos espacios que Machado cantó en sus poemas.

Estos días pasados, con unos amigos de Valladolid, hicimos una excursión por las tierras de la Ribera del Duero en la que terminamos  arribando entre muchos otros pueblecitos y rincones a Peñafiel, ya casi en el límite entre Valladolid y Burgos. Hice allí la fotografía que ilustra este texto, intentando aunar en ella la silueta del impresionante castillo roquero y la estampa viva de su tradicional caserío. La imagen la hice desde la plaza del Coso.

En sus “Campos de Castilla”, Machado incluyó un poema que desde siempre me ha impresionado. Lo dedicó el poeta al maestro “Azorin”, que por esos tiempos había publicado su libro “Castilla”.

Es un poema intenso, que refleja a mi modo de ver mucho del alma de mi vieja Castilla. Todo sugiere en él que el poeta está recreando una experiencia biográfica, que habría que incluir posiblemente en la excursión que cuando vivía en Soria realizó a la Laguna Negra, ya que la venta de Cidones estaba situaba precisamente en el camino de Soria a Burgos,  antes de llegar a las “tierras de Alvargonzález”, cuyo cuento/leyenda reflejó el autor en su obra.


“La venta de Cidones está en la carretera
que va de Soria a Burgos. Leonarda, la ventera,
que llaman la Ruipérez, es una viejecita
que aviva el fuego donde borbolla la marmita.
Ruipérez, el ventero, un viejo diminuto
-bajo las cejas grises, dos ojos de hombre astuto-,
contempla silencioso la lumbre del hogar.
Se oye la marmita al fuego borbollar.
Sentado ante una mesa de pino, un caballero
escribe. Cuando moja la pluma en el tintero,
dos ojos tristes lucen en un semblante enjuto.
El caballero es joven, vestido va de luto.
El viento frío azota los chopos del camino.
Se ve pasar de polvo un blanco remolino.
La tarde se va haciendo sombría. El enlutado,
la mano en la mejilla, medita ensimismado.
Cuando el correo llegue, que el caballero aguarda,
la tarde habrá caído sobre la tierra parda
de Soria. Todavía los grises serrijones,
con ruina de encinares y mellas de aluviones,
las lomas azuladas, las agrias barranqueras,
picotas y colinas, ribazos y laderas
del páramo sombrío por donde cruza el Duero,
darán al sol de ocaso su resplandor de acero.
La venta se oscurece. El rojo lar humea.
La mecha de un mohoso candil arde y chispea.
El enlutado tiene clavados en el fuego
los ojos largo rato; se los enjuga luego
con un pañuelo blanco. ¿Por qué le hará llorar
el son de la marmita, el ascua del hogar?
Cerró la noche. Lejos se escucha el traqueteo
y el galopar de un coche que avanza. Es el correo.”


Han pasado muchos años desde que Machado escribió sus “Campos de Castilla”. Todavía, sin embargo, uno, cuando los relee, siente que la emoción le llega con la misma fuerza de la vez primera. Uno quiere ver en ese caballero joven, enlutado, al propio poeta, que ha perdido en Soria a la jovencísima Leonor. No se si cuando Machado escribió este poema había ya muerto o no su niña amada. Tampoco es algo que revista ya alguna importancia, a fin de cuentas nunca sabremos si son mas importantes las cosas vividas o las solamente soñadas, y para mí, cuando releo el poema, lo que me llega al corazón es que en estos versos Machado “se estaba soñando” a si mismo.




lunes, 6 de agosto de 2012

Renacimiento

Apertura f/8
Tiempo de exposición 1/10 s
Velocidad ISO – 1.000
Distancia focal 18 mm
Compensación de la exposición  -0,30
HDR
 
 
Desde la primera vez que lo leí, este poema de Machado me llegó al alma. Y sucede ahora, a medida que van pasando los años, que cada vez me emociono más cuando lo releo…


“Galerías del alma… ¡El alma niña!
Su clara luz risueña;
y la pequeña historia,
y la alegría de la vida nueva…

¡Ah, volver a nacer, y andar camino,
ya recobrada la perdida senda!

Y volver a sentir en nuestra mano
aquel latido de la mano buena
de nuestra madre… Y caminar en sueños
por amor de la mano que nos lleva.”

Antonio Machado, Galerías


- La imagen la hice en la Plaza Mayor, iluminada en la noche, de Valladolid, ciudad en la que nací. Como sigo sin comprarme un trípode -cualquier día de estos caerá-, hube de hacerla a mano alzada.


martes, 8 de noviembre de 2011

La mujer del agua de las lluvias

Apertura f/5,6
Tiempo de exposición 1/2500 s
Velocidad ISO – 3200
Distancia focal 18 mm



Sólo recuerdo la emoción de las cosas,
y se me olvida todo lo demás;
muchas son las lagunas de mi memoria.

Antonio Machado, Los complementarios



Tu alma será una hoguera
en el azul invierno aterecido
para aguardar la amada primavera.

Antonio Machado, Soledades




Aquella tarde la señorita C., cuando paseaba por el campo, había conocido a la mujer que guardaba en capachos el agua de las lluvias.

-Buena idea –le había dicho la señorita C.- usar el agua del cielo para dar vida a las plantas.

-La mujer de las aguas le había sonreído. “¿Vienes quizás de pasear por el monte de los fósiles?” –le había preguntado.

-Si –había dicho la señorita- pensé que quizás podría encontrar allí la huella perdida de algún beso que alguien hubiera perdido en otros tiempos.

-Es posible que lo encuentres –le respondió ella- pero no es cosa fácil…. Yo llevo muchos años buscando en ese campo algunos de los poemas que nunca llegaré a escribir y hasta ahora no he tenido mucha suerte.

La señorita C. también sonrió. Mientras se alejaba tuvo la certeza de que pronto ella y la mujer de las aguas serían amigas.

domingo, 20 de marzo de 2011

DUPLICIDADES

Antiqva Photo




Lo esencial carnavalesco no es ponerse careta, sino quitarse la cara.

Antonio Machado




Poco después, agobiado por la máscara, sintiéndose tironeado cada vez más por los hilos invisibles de una marioneta que empezaba a no controlar, estuvo tentado de descubrir su juego. Pero el trato que la viuda le dispensaba era tan dulce y cariñoso que de pronto sintió pena de los tres, de ella y de Faneca y de sí mismo, y se levantó y se despidió.

Pero en vez de meterse en casa tomó el ascensor y bajó hasta la planta baja, dirigiéndose a la cafetería del edificio. Se instaló en la barra y pidió un vino, y luego otro y luego dos más. Estuvo allí hasta que cerraron el bar, solo, probando suerte en una máquina tragaperras que emitía una música fantasmagórica, una tonadilla artificiosa y sideral. Se sintió inesperadamente reconfortado, conformado a la propia falacia y al artificio electrónico y musical que manejaba, mientras una mano invisible palmeaba amistosamente su espalda, animándole: Si te conviertes en otro sin dejar de ser tú, ya nunca te sentirás solo.


Juan Marse, El amante bilingüe

lunes, 28 de diciembre de 2009

EL MONTE DE LAS ÁNIMAS

Imagen: Antiqva


El claustro del monasterio de San Juan de Duero, emplazado a pocos metros de este río tras haber salido de Soria por el puente medieval, es un espacio que se brinda al visitante envuelto en la magia y la irrealidad.

El monasterio, de estilo románico, fue fundado en el siglo XII por los caballeros hospitalarios de San Juan de Acre. Las arquerías entrelazadas de su claustro, dotadas de estremecedora belleza y que acusan la influencia de los alarifes del Islam, se alzan desnudas a los cielos casi gritando en el silencio de Castilla. Las envuelve un entorno mágico que no es sino lo que los sorianos denominaron el Monte de las Ánimas.

Aquí, en este paraje sobrecogedor, habría de ambientar Gustavo Adolfo Bécquer una de sus más populares leyendas. En otros tiempos, nos dejó escrito, este monte fue el escenario donde se desarrolló una sangrienta batalla entre los Templarios, que tenían su convento en el cercano monasterio de San Polo, y los nobles sorianos. Fue un enfrentamiento despiadado entre dos grupos de cristianos que tenían intereses contrapuestos. Desde entonces, como Alonso habría de decir a su prima Beatriz, todos sabían del peligro que entrañaba acercarse al Monte de las Ánimas en la noche de Todos los Santos, cuando los fantasmas de los muertos volvían a cabalgar con sus espadas ensangrentadas. Bécquer, en su narración, recreaba como Alonso habría de encontrar la muerte en una noche de terror cuando intentaba complacer una desafortunada petición de su prima.

Por un camino que transcurre en paralelo al río, que nace en San Juan de Duero y que tras dejar atrás San Polo conduce a la cercana ermita de San Saturio, gustaba de pasear Antonio Machado, de la mano de Leonor, la niña esposa, en sus felices años sorianos…


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jueves, 19 de noviembre de 2009

LAGUNA NEGRA DE SORIA

Imagen: Antiqva




Cuando Antiqva tuvo antes sus ojos la Laguna Negra de Soria no pudo sino evocar los versos que Antonio Machado nos había plasmado en “Campos de Castilla”:

“…agua pura y silenciosa
que copia cosas eternas;
agua impasible que guarda
en su seno las estrellas…”

Pensó Antiqva entonces que quizás algún día intentara escribir alguna ensoñación que le ayudara a recordar ese mágico lugar…





En las tierras altas de Urbión,
recordando a Antonio Machado





Cuando encontraron su cuerpo arropado en el barro,
nadie reparó en que su alma,
entre las negras aguas,
observaba.

Nunca, compañera fiel, había huido
de las frías honduras en las que el hombre
había dormido.

Cuentan todavía, tantos años pasados,
que a veces, por la noche, con las estrellas,
en el agua la han visto jugando.

Dicen que esas noches la Luna
refleja su sonrisa
en la negra laguna.


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martes, 4 de agosto de 2009

DONDE MACHADO NACIÓ AL AMOR

Claustro románico de San Juan de Duero

Ermita rupestre de San Saturio

El Duero desde la ermita de San Saturio
Por aquí traza el río su curva de ballesta en torno a Soria
Paralelo al río trascurre el camino por el que Machado y Leonor paseaban

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Imágenes: Antiqva




Antonio Machado, catedrático de Lengua Francesa, llegó a Soria en 1907, cuando contaba 32 años de edad. El 30 de julio de 1909 se casó con Leonor Izquierdo Cuevas, hija de la dueña de la pensión donde Machado había encontrado alojamiento. Cuando la conoció, Leonor era una niña de 15 años. José Tudela dejó escrito: “Antonio era alto, corpulento, fuerte, reposado y de familia burguesa, y Leonor era baja, menuda, muy femenina, nerviosa y de familia humilde.”

Antonio y Leonor fueron felices hasta que la muerte de ella, tres años después del matrimonio, los separó. Leonor “tan breve esposa como musa permanente” dejó una huella indeleble en el alma del poeta. En los momentos en que Leonor, gravemente enferma, caminaba hacia la muerte, pedía Machado un milagro que salvara su vida:

“Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verdes le han salido.

Mi corazón, espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.”

El milagro, desgraciadamente, no se produjo, y la jovencísima Leonor falleció. Sería entonces cuando Machado habría de escribir el que para nosotros es su poema más estremecedor:

“Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería.
Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar.
Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía.
Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.”

En estos días pasados Antiqva ha tenido ocasión de recorrer, entre sueños, los lugares por los que dos enamorados, Machado y Leonor, solían pasear. Antiqva ha caminado por las orillas sorianas del Duero, entre las ruinas románicas del monasterio de San Juan de Duero, los vestigios de la Orden del Temple en San Polo y la ermita de San Saturio. Allí, entre las aguas del Duero y los roquedos escarpados que serpentean en sus orillas, leímos algunos poemas a los amigos que nos acompañaban.

Recordemos ahora aquellos versos en los que, tras la muerte de Leonor y estando el poeta en Andalucía, Machado, con el corazón en sueños, evoca a la Soria en la que había nacido al amor. Machado, en su ensoñación, se siente de la mano de Leonor. Cuando salga de ella, se verá solo, caminando entre los polvorientos olivares de Jaén:

“Allá, en las tierras altas,
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños…

¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?

Mira el Moncayo azul y blanco: dame
tu mano y paseemos.

Por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo,
triste, cansado, pensativo y viejo.”



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viernes, 31 de julio de 2009

EL RELOJ DE LA AUDIENCIA

Imagen: Antiqva




¡Soria fría! La campana
de la Audiencia da la una.
Soria, ciudad castellana
¡tan bella! bajo la luna.


Este poema de Antonio Machado (Campos de Soria, VI) nos permite evocar a un soñador que gustaba de pasear por las calles y plazas de la mística y noble ciudad castellana acompañado por ese hombre que siempre iba consigo…

Cuando Antiqva captó la imagen de este reloj de la Audiencia soriana no pudo sino sentir un cierto estremecimiento. Parece que algunas cosas se nos brindan especialmente revestidas de Historia y sentimiento. Posiblemente nadie, salvo Antonio Machado, había reparado antes en la fuerza poética de lo que no es sino un simple artefacto mecánico…

Ahora, Antiqva se imagina la ciudad, en una noche fría, a la una de la madrugada… La luna llena lo alumbra todo y Soria, siempre sola, está bellísima. Es ahora cuando el breve sonido de la campana de la Audiencia marca la hora solitaria. Antiqva, incluso, puede contemplar como a lo lejos, camino de los soportales, Machado, retraído en sus sueños, las manos en los bolsillos de su abrigo, se aleja…



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lunes, 6 de julio de 2009

CAMPOS DE CASTILLA

Imagen: Antiqva



El Duero cruza el corazón de roble
de Iberia y de Castilla.

¡Oh, tierra triste y noble,
la de los altos llanos y yermos y roquedas,
de campos sin arados, regatos ni arboledas;
decrépitas ciudades, caminos sin mesones
y atónitos palurdos sin danzas ni canciones
que aún van, abandonando el mortecino hogar,
como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!

Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;
cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerra
de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.

Antonio Machado (Campos de Castilla)


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domingo, 5 de abril de 2009

ÉRASE DE UN MARINERO


Imágenes: Antiqva



Érase de un marinero
que hizo un jardín junto al mar
y se metió a jardinero.
Estaba el jardín en flor
y el marinero se fue
por esos mares de Dios.

Antonio Machado (Parábola)


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lunes, 23 de marzo de 2009

ROSAS

Imagen:Antiqva



Campanero es mi novio
y a su campana,
porque Rosa me llamo,
Rosa la llama…

Antonio Machado (Caminos del Alto Duero)




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