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domingo, 4 de mayo de 2014

Atardecer en Edimburgo





Hacer una fotografía, lo mismo que hacer un gesto, es algo irreparable. La fotografía, al momento, se aleja del fotógrafo en esa distancia del tiempo que es propia de las palabras que una vez dichas ya no pueden borrarse. El fotógrafo nunca podrá curarse de la fotografía que hizo salvo que haga otra.

(A propósito de Antonio Muñoz Molina - Epílogo y Arqueología de un Libro)





miércoles, 13 de febrero de 2008

COSAS DE LAS PIEDRAS






Cuando paseo por el campo, algo que me encanta, suelo, a veces, desviar la mirada del horizonte y fijarla abajo, en el suelo, para contemplar las piedras con las que la Naturaleza nos regala.

Me refiero a las piedras que podríamos llamar normales, esas piedras que pasan desapercibidas para la gente que pudiéramos llamar “normal”, lo que posiblemente no sea mi caso, según tantas veces me recuerda María, que no entiende esa afición mía tan extraña.

Sin embargo, a pesar de que la “gente normal” no repara en ellas y por tanto no las concede importancia alguna, lo indudable es que todas ellas, al menos para mí, tienen su historia y su atractivo particular.

Veamos algunas de esas piedras, que todavía conservo –de manera excepcional- ya que lo usual es que tras admirarlas y quizás fotografiarlas las deje “in situ” en el mismo lugar en que me topé con ellas. Algunas, sin embargo, las conservo:

La primera, de curioso color chocolate, la encontré hace un par de años en un acantilado del Mar del Norte en Escocia. Se trata de un canto esférico que habrá estado miles de años rodando para adquirir esa forma tan sugestiva. Desconozco que tipo de mineral pueda ser, pero decidí traérmela como recuerdo de una bellísima excursión por las costas de la Reserva de Aves de St. Abbas, Pasamos un día inolvidable y cuando contemplo la piedra no puedo sino recordarla. Creo que la piedra la encontré fuera de contexto. Me imagino que alguien la cogió en la playa, abajo, y la subió a lo alto del acantilado, quizás con intención de llevársela, desistiendo finalmente de ello. En el entorno, en lo alto de la pared rocosa, no había piedras similares ni tendría sentido que las hubiera. De haberlas deberían estar abajo, en la playa.

La segunda procede de una terraza cuaternaria próxima al Guadalquivir. Es igualmente un canto rodado, que antes de quedar depositado en donde lo encontré habrá estado igualmente miles de años “rodando” en las aguas del Gran Río. Se trata de un canto de cuarcita que como es bastante usual presenta trazos de pinturas con los que la Naturaleza brinda su decoración a este tipo de piedras.

Contemplando la tercera no puedo sino evocar la sorpresa que sentí cuando hace unos años me la encontré paseando por una huerta. ¡Que bello ídolo fálico! – pensé entonces. No cabe duda de que esta tercera piedra tiene una forma especialmente llamativa y sugerente. ¡Señor, que cosas hace la Naturaleza!

La última piedra es un bello núcleo de sílex, cubierto de una patina que acredita su antigüedad y que quisiera uno soñar que las señales de golpes que presenta pudieron haber sido producidas no por la Naturaleza sino por algún hombre primitivo que pretendía desgajar lascas con las que fabricar útiles prehistóricos. Nunca lo sabremos.

Vemos, en fin, que cada piedra –por humilde que sea- tiene su historia y nos permite evocar cosas que sucedieron hace miles o millones de años y que aun cuando en general son tan humildes que pasan desapercibidas, lo cierto es que para uno simbolizan bellos recuerdos de viajes o paseos por el campo.



martes, 6 de noviembre de 2007

CREPÚSCULO EN EDIMBURGO


Aquel día, en Edimburgo, contemplando el crepúsculo en el estuario de Forth, en la zona de los puentes, las gaviotas, posiblemente intranquilas por la próxima llegada de la noche, no cesaban de revolotear sobre nosotros.

lunes, 15 de octubre de 2007

NORTH BERWICK


Recomendamos al viajero que visita Edimburgo que se desplace hasta el pequeño pueblo costero de North Berwick, para lo que deberá seguir una carretera que discurre en paralelo al costado sur del estuario de Forth.

En el camino podrá ir disfrutando con las bellas estampas del estuario que se ofrecen a su vista. Playas inmensas, en parajes solitarios, pobladas de multitud de aves, constituyen un indudable atractivo para la excursión.

En el punto en el que el estuario se funde con el Mar del Norte se alza North Berwick, pequeña población que ofrece bellísimas panorámicas marinas y que conserva de tiempos pasados curiosas leyendas relacionadas con las brujas que poblaron estos parajes en esos momentos.

Desde este pueblecito costero, por una carretera que avanza en paralelo al mar, puede el viajero acercarse a Dumbar y a St Abb´s Head, ya casi en la frontera con Inglaterra.

martes, 26 de junio de 2007

JARDINES DE EDIMBURGO

Princes Street, Edimburgo
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Edimburgo, la capital de Escocia, se levanta sobre varias montañas volcánicas y es una de las ciudades más bonitas de Escocia. Hay pocas cosas comparables a la majestuosidad del castillo coronando esa gran mole volcánica y los jardines de Princes Street, extendiéndose a sus pies...

Cuesta trabajo pensar que estos cuidados jardines fueran en otro tiempo el Lago del Norte, las cloacas de la ciudad vieja. Los jardines se extienden a lo largo de Princes Street, calle dividida en dos por el Mound, el montón de tierra que se excavó para construir la ciudad nueva...

Lugareños y visitantes disfrutan de los jardines paseando, admirando el famoso Reloj Floral, alimentando a las ardillas o simplemente sentándose a la sombra de un sauce llorón en cualquier banco de madera...

Taylor y McCrossan (Escocia)

martes, 5 de junio de 2007

ACANTILADOS EN ESCOCIA

St Abbs
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St Abbs es un típico pueblo pesquero de la región de los Borders de Escocia. Se puede alquilar un barco y observar a los pájaros bobo, las gaviotas o las alcas que chillan, recorren los acantilados y anidan en las rocas. También se puede bucear y admirar el espectacular fondo marino de estas aguas clarísimas.

En la reserva natural de aves, cerca del pueblo, hay piscinas excavadas en las rocas; otra opción (que nosotros recomendamos) es seguir el sendero hasta el faro y apreciar el maravilloso litoral y la variedad de aves.

En St Abbs Head las onduladas colinas de los Borders se convierten en los abruptos acantilados del Mar del Norte.
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Taylor y McCrossan (Escocia).