Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta nocturnas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta nocturnas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de febrero de 2016

Anochecer





La luz cede poco a poco… El panorama se oscurece lentamente, como un dibujo sobre el cual se acumulan demasiadas líneas. Una campana deja caer el comienzo de la noche. Asustado, palpo mi cuerpo y echo a correr temeroso de disolverme en el crepúsculo.

Juan José Arreola – Confabulario definitivo





viernes, 19 de junio de 2015

Noche de verano

 
 
 
Es una hermosa noche de verano.
Tienen las altas casas
abiertos los balcones
del viejo pueblo a la anchurosa plaza.
En el amplio rectángulo desierto,
bancos de piedra, evónimos y acacias
simétricos dibujan
sus sombras negras en la arena blanca.
En el cenit, la luna, y en la torre,
la esfera del reloj iluminada.
Yo en este viejo pueblo paseando
solo, como un fantasma.
 
Antonio Machado – Campos de Castilla
 
 
Esta fotografía la hice en la Plaza Mayor de Ávila.
 
 
 
 
 

miércoles, 10 de junio de 2015

Noche de Luna

 
 
 
 
Definitivamente frente a frente
el silencio de un mundo que ha sido
y la pura belleza tranquila de la nada.
 
Luis Cernuda – Noche de Luna
 
 
Esta imagen está tomada en la Basílica de San Vicente, en Ávila.
 
 
 
 
 

jueves, 19 de febrero de 2015

De los silencios





Cuando despertó había en su interior paz y tranquilidad. Estaba decidido a vivir en silencio y para el silencio…

Milán Kundera – El libro de la risa y del olvido





domingo, 12 de octubre de 2014

El mundo de los espejos





En aquel tiempo, el mundo de los espejos y el mundo de los hombres no estaban, como ahora incomunicados. Eran, además, muy diversos; no coincidían ni los seres ni los colores ni las formas. Ambos reinos, el especular y el humano, vivían en paz; se entraba y se salía por los espejos. Una noche, la gente del espejo invadió la tierra. Su fuerza era grande, pero al cabo de sangrientas batallas las artes mágicas del Emperador Amarillo prevalecieron. Este rechazó a los invasores, los encarceló en los espejos y les impuso la tarea de repetir, como en una especie de sueño, todos los actos de los hombres. Los privó de su fuerza y de su figura y los redujo a meros reflejos serviles. Un día, sin embargo, sacudirán ese letargo mágico.

Jorge Luis Borges – El libro de los Seres Imaginarios