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martes, 22 de marzo de 2016

De la ciudad y su alma






Hay ciudades que se agotan en su cuerpo. Otras, al contrario, diríase en constante trascendencia de sí mismas: la materia es signo en ellas de ingrávida alma; parecen hechas de sentimiento, de poesía, de nostalgia; ciudades por las que circula un alma casi visible, palpable, que se adentra en ti y se funde a tu vida en un instante, creando en el más recóndito vergel de tu conciencia, la flor del perdurable recuerdo. A este grupo de ciudades pertenece Córdoba.


Ricardo Molina





domingo, 4 de diciembre de 2011

De los dioses olvidados

Apertura f/14
Tiempo de exposición 1/160 s.
Velocidad ISO – 200
Distancia focal 18 mm
Compensación de la exposición -0,30


No tuve oportunidad de conocer personalmente a Juan Bernier Luque (1911 – 1989), un hombre que amó la poesía, la arqueología y las tierras de Córdoba, sin embargo me siento influido por él, debido a que soy amigo de personas que lo trataron y en muchas ocasiones hemos hablado de su vida y de su obra.

Como poeta, Juan Bernier fue fundador del grupo Cántico, que se manifiesta imprescindible cuando se estudia la poesía de los tiempos de la posguerra. Tenemos la fortuna de que todavía es posible encontrarse en las calles y tabernas de Córdoba a Pablo García Baena y a Ginés Liébana, dos de los integrantes de aquel movimiento poético.

En su faceta de arqueólogo, Juan Bernier fue un viajero incansable que recorría la provincia de Córdoba buscando vestigios de las culturas que nos precedieron. Casi siempre, cuando visitamos yacimientos arqueológicos que han quedado perdidos en lo alto de los picachos de los montes de Córdoba, alguien nos dice: “Aquí estuvo Juan Bernier…”

Cuando con algunos amigos amantes de la arqueología recorremos viejos senderos que conducen a los olvidados vestigios de algún antiguo poblado ibérico o romano perdido en la sierra, suelo llevarme algún poema de Juan Bernier y allá en lo alto, cerca del cielo, lo leo como tributo a este hombre, que fue, sin duda, el último humanista de Córdoba.

La fotografía que hoy os presento la tomé hace unos días en el yacimiento arqueológico de Torreparedones. Se trata de una ciudad romana olvidada de la que ni siquiera sabemos su verdadero nombre. Se alza en lo alto de un cerro que dista unos veinte kilómetros de la ciudad de Baena, en la provincia de Córdoba.

Es un momento propicio, ante la imagen de esos dioses olvidados, para releer uno de esos poemas de Juan Bernier:


DESEO PAGANO


Dioses innúmeros perdidos en los campos
entre hierba y mirto, paciendo los sonidos de los vientos suaves.
Inmóviles escuchas de la tarde,
puros dioses de mármol sobre el verde,
marfil amarillento a los rayos del ocaso,
dioses azules en las sombras casi, más tarde fundidos en la noche,
yo os invoco: que mi voz resucite vuestros restos deshechos,
vuestros torsos desnudos que se bañan en las lágrimas húmedas y soñolientas de los prados.

¡Oh dioses sin problemas, domésticos, sin ansias de infinito!
Mi mente ensombrecida tiene sed
de mármol
de blancura
de línea.

Veinte siglos columnas de desprecio, trémulos de blasfemias
sobre vuestros rostros, espejos de horizontes.
(¡oh Juliano!) han sido los caminos del mundo,
y os sepultasteis en la tierra
y habéis sentido los pasos del zagal y del arado
rozando vuestros miembros.

Y las vírgenes vistieron su marfil de la yedra brillante de los sotos
huyentes como Sabinas a las rústicas manos,
escondidas, silenciosas de sol.
¡Sacras vestales, encubrid vuestra vergüenza!

Que veinte siglos no han sabido gustar la vida de vuestros ojos inmensos
ni comprender los pechos bronceados, triunfantes como el color de los trigos,
y se han perdido en el laberinto de las ansias inacabadas,
de las pretensiones insatisfechas.
Lejos de la flauta y la sonrisa de Pan
que hacía danzar los cuerpos
como la brisa las palmas sobre el azul,
lejos del rabel
y la mirada de Narciso,
que hacía vibrar la belleza
en el ritmo de su propia contemplación,
lejos, muy lejos de la cítara lánguida,
consagradora de las noches,
sacerdotisa de las satisfacciones.

¡Oh siglos, volved!
¡Volved, pues os esperan los dioses,
los dioses del amor y la alegría
del sol, la luz, las fuentes y los prados,
los dioses vivos de la carne y los deseos!

lunes, 22 de agosto de 2011

Miro, ansiosamente miro...





Miro, ansiosamente miro
hasta que los ojos se duermen en el aéreo nimbo de perfume, que rodea las cabezas de estatua;
como ante una aspiración violenta de flores invisibles,
el espejo de las pupilas se empaña en éxtasis de sueño
ante este olor de una nuca donde mi beso no se atreve a pararse
o este adivinado de lirio o de nelumbo en cualquier ángel que pasa
y mi alma se enciende en una borrachera deslumbrante
porque la belleza es un hálito que cada ser derrama
de los cabellos, los vestidos, las joyas ardientes o el olor de los cuerpos
y yo siempre
miro, ansiosamente miro.

Juan Bernier


Imagen: Antiqva Photo

sábado, 12 de marzo de 2011

DE LAS ROSAS Y LOS ESPEJOS





Sopla un viento amoroso el agua de la fuente...
Balbuceo palabras y rozo con mis labios
el caracol marino de tu pequeño oído,
húmedo como rosa que la aurora regase.

Pablo García Baena, Jardín



Permitid, Señor, un poco de lujuria en este mundo.
Permitid que el roce de los labios sea caliente levadura,
permitid que las pupilas de luto del deseo se hundan en el pozo de otros ojos,
permitid que la mano del osado amante palpe la sangre ajena estremecida.

Dejad hervir la entraña de los machos sobre la piel desnuda,
dejad el juego de los adolescentes labios bucear en los senos de los lirios,
dejad las vírgenes con su secreto fuego ardiendo en piras escondidas,
dejad los muslos de los verdes tallos mezclarse en llamas
de tacto, en apretadas lianas de caricias.

Que el rubor se desnude enteramente y la escultura
surja de tactos y torrentes,
que los zumos de ojos exprimidos y de brazos,
manen de fuentes secretas y de labios.
Permitidlo, Señor, que ya sufrieron sus penas los humanos,
que ya, bastante, la carga duró sobre los hombros.

Juan Bernier, Tiempo de deseo

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Hace unas semanas publiqué en el blog una imagen onírica de una rosa. Antes, utilizando diversas artes mágicas que para uno resultan de difícil comprensión, había trucado la fotografía de modo que la flor se manifestaba reflejada irrealmente, simulando una visión especular.

Estos días pasados, Conchi, una amiga entrañable autora de “Compartiendo experiencias”, me ha enviado la imagen de una creación pictórica que ella ha realizado inspirándose en esa fotografía.

La “cosa”, la “experiencia compartida”, me ha brindado tanta alegría que he pensado que debía publicar la fotografía del truco, la creación artística de Conchi y algún poema, de esos encendidos de pasión y clasicismo, de Juan Bernier, el último gran humanista de Córdoba.

Gracias, Conchi, por esta alegría que me has brindado…

lunes, 4 de octubre de 2010

DE LOS SUEÑOS Y DE LA VIDA

La Oreja de la Mula se perfila en la lejanía...



Recinto fortificado ibérico




Soñó en la noche
y sintió que vivía
un dulce sueño.




Estos días pasados, guiados por un viejo amigo, hemos recorrido nuevamente las sierras subbéticas en el entorno de Doña Mencía.

Estos campos mencianos, cargados de Historia, son los que cantó el poeta y arqueólogo Juan Bernier. Allí, recorriéndolos, le vienen a la mente a uno aquellas palabras del poeta en las que evocaba a los viejos dioses paganos, a los dioses amables de la luz y la alegría:





¡Oh siglos, volved!
¡Volved, pues os esperan los dioses,
los dioses del amor y la alegría
del sol, la luz, las fuentes y los prados,
los dioses vivos de la carne y los deseos!




En las imágenes, tomadas donde la tierra y el cielo se unen, mostramos algunas perspectivas de lo que fue un antiguo recinto fortificado ibérico que tiene más de dos mil años de antigüedad. Sus olvidados muros siguen vigilando todavía desde lo más alto del pico de “La Oreja de la Mula” los viejos caminos de la sierra…

viernes, 8 de enero de 2010

TUVE MIEDO...

Imagen: Antiqva



¡Eh, compañero! ¿Buscas
al Cristo?, gritó alzándose el mendigo
predicador en su hacienda de andrajos
del banco donde duerme,
a espaldas del benéfico Caballero de Gracia.

Tuve miedo en la noche, por si fuera
el Cristo mismo, ebrio, quien me hablara,
y lo negue tres veces.

Pablo García Baena

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lunes, 12 de octubre de 2009

LOS DESENCANTOS

Imagen: Antiqva



“¿Por qué nos diste el don de admirar la belleza
y corazón ardiente para amarla?”

Ricardo Molina (Los desencantos)






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viernes, 24 de julio de 2009

DE LOS MARES

Imagen: Jorge


Y se hizo el silencio,
el mar estaba en medio como un muro…

Pablo García Baena (Albanio)





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jueves, 8 de enero de 2009

HOMENAJE DE ANTIQVA

"Elegías de Sandua", de Ricardo Molina
Edición de 1948 en la revista "Cántico"
Dibujos de Ginés Liébana



HOMENAJE A LAS "ELEGÍAS DE SANDUA"
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Que las cosas tienen alma es algo sabido,
y que las tierras son cosas, también.

Algunos saben, incluso,
que ciertas almas tienen corazón.

Sin embargo, generalmente, se ignora
que el alma de Andalucía
tiene su corazón enterrado
en algunos rincones de Sierra Morena.

Parece, según dicen, que solo el sol y las nubes,
y ciertas estrellas,
lo saben.

Sandua podría ser uno de esos lugares.

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viernes, 5 de diciembre de 2008

SU NOMBRE ES GINÉS LIÉBANA




“Su nombre es Ginés Liébana, de profesión activo.”



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COSAS DE ÁNGELES

Ángel (Ginés Liébana)

Autorretrato (Ginés Liébana)




“El lenguaje se convierte para este hombre en el lenguaje literario de la pintura. Está vinculado a Córdoba en el pensar, pintar y hablar en imágenes, bajo la mirada irónica de "Cántico", grupo de poesía al que pertenece.”


ACTO DE HOMENAJE EN CÓRDOBA


Estos días pasados Antiqva ha tenido oportunidad de conocer a Ginés Liébana, pintor y poeta integrado en el grupo “CÁNTICO” de poesía y arte.

En el curso de un emotivo acto de homenaje, Antiqva pudo tomar algunas imágenes de este hombre, tan contradictoriamente genial en el arte como sencillo en el trato, que uno guardará para siempre en lo más hondo de su alma.

En la “copa de vino” que siguió al homenaje pudo Antiqva conversar con él, lo que nos permitió evocar todo lo que “CÁNTICO” supuso en su día para la poesía española de la postguerra y, lo que es más importante, lo que supone hoy, cuando los poemas y las creaciones de estos hombres siguen luciendo con una luz brillante.

Y hablamos de sus poemas, y de sus pinturas, y de sus “ángeles”, y de la magia de Medina Zahara, y de la presencia de lo castellano en Andalucía, y de la influencia de al-Andalus en el Renacimiento, y de muchas cosas…

Algunos días pasan estas cosas.

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A GINÉS LIÉBANA

Ginés Liébana



“Te he buscado estos días en que mis versos quieren rodearte como el fuego rodea los leños encendidos.
Te he buscado estos días en todo lo que amabas…

Te busqué, casi triste,
en las hojas caídas, en los árboles viejos que recorta el crepúsculo, en los azahares húmedos
y junto a las columnas paganas de Santa Victoria
que el coro de colegialas cristianiza en la mañana del Jueves Santo.
Te busqué con el miedo de no encontrar tu huella…

(Te busqué…) en aquel patio que acaso has olvidado,
y que tiene un perfume íntimo y recogido
como tu alma.”

Pablo García Baena (Rumor oculto).

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jueves, 20 de noviembre de 2008

OTRO ADIÓS



La mermelada duró más que el amor…,
no tendré que bajar ya por la confitura.
Chillan los gorriones no informados:
¡Levantaos amantes que dormís las mañanas frías!
Terminaron los desayunos para dos.
Vuelve a tu duro pan de solitario.

Pablo García Baena (Otro adiós)

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-En un acto presidido por la propia Reina fue ayer entregado a Pablo García Baena, poeta cordobés, el decimoséptimo Premio “Reina Sofía de Poesía Iberoamericana”. Se ha querido reconocer la contribución del poeta al patrimonio cultural común de Iberoamérica y España mediante el culto a la belleza, la palabra y la sensibilidad.


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viernes, 7 de noviembre de 2008

DEMONIO, ÁNGEL MÍO

Córdoba




Sabía que vendrías a hablarme
y no te huía,
demonio, ángel mío, tentación en el aire.
Sabía que tus ojos ahogarían mis ojos
cansados ya de largos horizontes de hastío
y de copiar tranquilos paisajes de remanso.
Antes de verte, lejos, te adiviné en mi alma,
como algún fauno joven que con su flauta báquica
avivara en mi carne
un fuego leve, quieto,
amenazado casi de apagarse algún día,
rodeado de hielos, engaños de mi mismo.
Al escuchar mi oído la brisa de tus voces,
ángel mío, demonio, tentación en el aire,
aquel día que el cielo brillaba y era agosto
sentí en mi alma un roce de blandas plumas blancas
como si frescas alas me nacieran de pronto,
y mi ser se llenara de pájaros cantores…

Aunque me hayas quitado a Cristo, al que perdona,
el comprensivo, el dulce, el manso Jesucristo,
un día volveré al alba, ya cansado,
con mis descalzos pies sangrantes de la senda
y lloraré las lágrimas, las que tú no ves nunca,
hasta borrar el último recuerdo del pecado.

Pablo García Baena (Tentación en el aire)

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jueves, 6 de noviembre de 2008

POEMA DE LA GENTE IMPORTANTE





Cuando vinieron los ingenieros al cortijo eran gente importante.
Cuando nos citaron porque venía el inspector, eran gente importante.
Cuando el ministro, negra curiana, vino con sus lentes de oro, eran gente importante.
Cuando el periódico en grandes letras anunció que el Jefe del Estado venía, eran gente importante.
Nos afeitábamos, nos lavábamos y usábamos de los trajes oscuros.
Lo mismo que la misa que el obispo ofició.
Sí. Nos vestíamos con el más oscuro de nuestros trajes,
usábamos de la colonia y de los “Chéster” y éramos gente importante.

Pero cuando queríamos vivir, nos desnudábamos e íbamos al río,
nos poníamos los pantalones rotos y la camisa vieja
e íbamos a los pinos, gateando entre las rocas.
Cuando queríamos vivir, con nuestro gastado pijama quedábamos en casa,
con nuestros libros, nuestro café, nuestra soledad.

Y cuando queríamos gozar, nos desnudábamos enteramente
y fundíamos nuestros besos, nuestra carne y nuestro sexo,
sin ser hombres importantes; hasta que un día
nos vestían enteramente con el más oscuro de nuestros trajes,
nos enfundaban entre madera pintada de negro,
y éramos otra vez hombres, hombres importantes,
entre una comitiva de hombres importantes.

Juan Bernier (Una voz cualquiera)

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viernes, 3 de octubre de 2008

DE TABERNAS Y ESTRELLAS





Antiqva, a veces, se reúne con algunos amigos del mundo real y en algún apartado rincón de cierta taberna cordobesa debaten acerca de “cosas” vinculadas con el Arte, la Arqueología, la Historia…

En esos momentos, Antiqva tiene claro que el hecho de conversar con esos amigos es, en sí mismo, más importante que las propias “cosas” de las que se habla. A fin de cuentas la importancia que pueda tener “cotorrear” un poco hablando de esas divinas materias no deja de ser algo accesorio. Lo realmente importante es el sentimiento de amistad que trasluce en torno a una cerveza, o un “medio” de finísimo caldo montillano, o un zumo de tomate –con algo de sal- que alguna de nuestras amigas suele degustar en esos entrañables momentos.

Anoche, inesperadamente, “terminado el evento”, cuando los tertulianos nos poníamos en pie, tuve la sorpresa de que una estrella fugaz, de súbito, atravesara el salón en el que nos encontrábamos. Enfrente de Antiqva, sus ojos -¿quién sabe porqué?- puestos en uno, me crucé con la mirada sensible de Pablo García Baena, uno de mis poetas “de culto”, miembro del legendario grupo “Cántico”. Con otras dos personas ocupaba una mesa cercana a la nuestra. Quizás, incluso, había escuchado nuestra conversación.

Quedó Antiqva tan sorprendido por ese cruce de miradas con el poeta que no fue capaz, siquiera, de dar las “buenas noches”…
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jueves, 4 de septiembre de 2008

DESEO PAGANO





Dioses innúmeros perdidos en los campos
entre hierba y mirto, paciendo los sonidos de los vientos suaves.
Inmóviles escuchas de la tarde
puros dioses de mármol sobre el verde,
marfil amarillento a los rayos del ocaso,
dioses azules en las sombras, casi, más tarde fundidos en la noche.

Yo os invoco: que mi voz resucite vuestros restos deshechos,
vuestros torsos desnudos que se bañan en las lágrimas húmedas y soñolientas de los prados.
¡Oh dioses sin problemas, domésticos, sin ansias de infinito!
Mi mente ensombrecida tiene sed
de mármol
de blancura
de línea.

…/…

¡Oh siglos, volved!
¡Volved, pues os esperan los dioses,
los dioses del amor y la alegría
del sol, la luz, las fuentes y los prados,
los dioses vivos de la carne y los deseos!

Juan Bernier (Deseo pagano)


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