

Analicemos algunos de los aspectos mitológicos y simbólicos con los que Botticelli supo envolver una de sus obras más prodigiosas: “La Primavera”.
Ante todo, reparemos en que el idílico marco que rodea a los personajes es un bosque de manzanos, quizás en referencia al mítico “Jardín de las Hespérides”. Las flores, por doquier, crecen en la tierra.
En la parte derecha de la composición podemos apreciar como el viento Céfiro está soplando sobre una mujer, Flora, a la que está insuflando la vida. A su lado, vemos una nueva representación de Flora (Simonetta Cattanei), con signos claros de su embarazo, que se nos manifiesta derramando flores sobre la tierra. Se nos está haciendo saber que es la acción del Céfiro la que fecunda la tierra y hace que surja la primavera, símbolo de la vida.
En el centro de la composición, Botticelli ha situado a Venus, la diosa del Amor. Sin el Amor no habría posibilidad de primavera, es decir de fecundidad. Situado sobre Venus, un “Amorcillo” está apuntando con su arco a una de las tres figuras que están situadas en la parte de la izquierda de la obra.
Estas tres figuras femeninas son precisamente las tres Gracias: Pulchritudo, Amor y Voluptas, que están danzando de manera delicada. El arma del genio está apuntando, precisamente, a una de ellas, Amor, cuya mirada, a su vez, vemos que se dirige a un personaje masculino que tiene alas en sus pies (Hermes - Mercurio) y que porta en su mano derecha un caduceo. Hermes, el conductor de las almas, está señalando con ese caduceo a los cielos, destino final de las almas.
Afirmaba Luis Racionero, en relación con esta obra, que: “La atmósfera de estos cuadros es difícil de catalogar: son paganos en parte, pero teñidos de una brillantez que los frescos antiguos –la Villa de los Misterios, en Pompeya, por ejemplo- no tienen. Los ropajes son extrañamente sui géneris, las tres gracias llevan clámides, pero no las tomaríamos por griegas. En el conjunto hay un ambiente autóctono y original que, en mi opinión, solo puede catalogarse como florentino y que comunica con fuerza el talante y la sensibilidad del Renacimiento.”
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