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viernes, 2 de noviembre de 2007

MARAVILLAS DE ROMA


Nos causan admiración las pirámides de los reyes y, sin embargo, el dictador César pagó cien millones de sestercios solamente por el solar en el que iba a construir su foro. Y, si, ahora que los ánimos están dominados por la avaricia, a alguno le impresiona el pago de grandes sumas, recordemos que Clodio, aquel que fue muerto por Milón, vivió en una casa que le costó catorce millones ochocientos mil sestercios. Todo esto me resulta tan descabellado como la suntuosidad de los reyes. En este sentido considero una locura del espíritu humano que el mencionado Milón acumulara una deuda de setenta millones de sestercios. Pero los ancianos de entonces admiraban la amplia extensión del agger, así como las grandes obras de cimentación del Capitolio, o las cloacas, la obra más grande de todas porque fue preciso perforar las colinas, y, como ya hemos referido anteriormente, la ciudad quedó suspendida y se podía navegar por debajo de ella. Esta obra se realizó durante el edilato de M. Agripa, después de su consulado.

Plinio el Viejo (Historia Natural)