
El hombre escribía versos mediocres y cuentos extraños solamente para él.
Un día, alguien entró en el blog y dejó un mensaje de felicitación, tan cortés como cálido.
El hombre creyó enloquecer.
Un día, alguien entró en el blog y dejó un mensaje de felicitación, tan cortés como cálido.
El hombre creyó enloquecer.