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jueves, 31 de enero de 2008

LOS FUNERALES DE HÉCTOR




En “La Ilíada”, Homero nos brinda una sugerente información acerca de cómo se realizaban los funerales de los griegos en los tiempos antiguos:

“Así habló, llorando, y todos, al oírla, se hicieron eco de sus gemidos. Y el anciano Príamo dijo al pueblo:

-Troyanos, id a por leña al Ida sin temor a las emboscadas de los aqueos, pues Aquiles me prometió en su tienda no causaros daño hasta que llegue la duodécima aurora.-

Oyéndole, la gente del pueblo unció a los carros bueyes y mulos y salió de la ciudad. Por espacio de nueve días acarrearon abundante leña; y cuando por décima vez apuntó la Aurora que trae la luz a los mortales, sacaron, sin poder mitigar el llanto, el cadáver del esforzado Héctor, lo pusieron en la pira y la prendieron fuego.

Al día siguiente, apenas la Aurora apareció trayendo la mañana, congregase el pueblo en torno a la pira. Extinguieron con vino la ceniza aún ardiente, y los parientes y amigos de Héctor recogieron sus huesos blanqueados por las llamas, los pusieron en una urna de oro y los cubrieron con un velo de púrpura. Luego depositaron la urna en un hoyo profundo, que cubrieron con muchas piedras enormes, y amontonando tierra encima erigieron un túmulo. Entretanto habían puesto centinelas en las torres por si los aqueos les atacaban. Levantado el túmulo, el pueblo se congregó en el palacio de Príamo, donde se celebró el espléndido banquete fúnebre. Así terminaron los troyanos los funerales del valerosísimo Héctor, domador de caballos.”

Homero (La Ilíada – Canto XXIV)