En su juventud, Luís de Góngora compuso un famoso romancillo en el que con inmensa frescura evocaba, desde los ojos de un niño, un día de fiesta en un pueblo de la España del siglo XVI. Veamos algunos fragmentos:
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Hermana Marica (1),
mañana, que es fiesta,
no irás tú a la amiga (2)
ni yo iré a la escuela…
…/…
y en mi caballito (3)
pondré una cabeza
de guadamecí (4),
dos hilos por riendas;
y entraré en la calle
haciendo corvetas (5).
Yo, y otros del barrio
que son más de treinta,
jugaremos cañas (6)
junto a la plazuela
porque Barbolilla
salga acá y nos vea:
Bárbola, la hija
de la panadera,
la que suele darme
tortas con manteca,
porque algunas veces
hacemos yo y ella
las bellaquerías (7)
detrás de la puerta.
mañana, que es fiesta,
no irás tú a la amiga (2)
ni yo iré a la escuela…
…/…
y en mi caballito (3)
pondré una cabeza
de guadamecí (4),
dos hilos por riendas;
y entraré en la calle
haciendo corvetas (5).
Yo, y otros del barrio
que son más de treinta,
jugaremos cañas (6)
junto a la plazuela
porque Barbolilla
salga acá y nos vea:
Bárbola, la hija
de la panadera,
la que suele darme
tortas con manteca,
porque algunas veces
hacemos yo y ella
las bellaquerías (7)
detrás de la puerta.
(1) Marica es un diminutivo de María.
(2) La amiga era la escuela de niñas.
(3) El caballito, posiblemente, era un simple palo.
(4) El guadamecí es un cuero labrado y pintado; es una artesanía típica de la Córdoba islámica, que todavía se mantiene en nuestros tiempos.
(5) Las corvetas son los movimientos que hace el caballo cuando alza las patas delanteras.
(6) Los niños compiten en un juego de cañas, al que tan aficionados eran los cortesanos de esos tiempos. Era un combate simulado en el que los contrincantes iban armados de cañas y no de lanzas.
(7) Bellaquerías sería aquí sinónimo de picardías.
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