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martes, 6 de enero de 2009

BUSCANDO CASTILLOS

Toño en Torrelobatón



Antiqva en Portillo





Fruto de ese frenesí por la búsqueda de restos antiguos, Toño y Antiqva reincidieron una y otra vez en desplazarse a diversos pueblos para contemplar y fotografiar cualquier resto constructivo que pudiera tener un origen vacceo, romano o medieval. Antiqva, todavía, conserva muchas de esas imágenes, con las que se sumerge en los ensueños de vez en cuando. Lamentablemente no se les ocurrió tomar fotografías de las propias “gentes”, tan rurales, con las que se iban topando en esas tan penosas, por invernales, excursiones. En estos días esas imágenes antiguas de personas habrían tenido un valor documental inmenso.

En aquellos días de pasión, a medida que las excursiones se prodigaban los jóvenes iban acumulando anécdotas, producidas sobre todo por la inclemencia del tiempo y la extrañeza que manifestaban las gentes de los pueblos o caseríos, que no estaban acostumbradas a ver llegar a unos jóvenes de la ciudad que, enloquecidos, parecían buscar algo a lo que nadie por allí había prestado nunca la más mínima atención.

No puedo ahora sino recordar, por ejemplo, los arduos intentos de aproximación de nuestros amigos a lo que había sido el poblado vacceo (celtíbero) de El Soto de Medinilla (por situarnos en el tiempo, contemporáneo de la Numancia que se enfrentó a Roma). Por más que preguntaron nadie era capaz de darles alguna pista que permitiera que, al fin, pudieran poner sus pies sobre las viejas ruinas. Al fin, después de muchas pesquisas, en medio de un campo en el que estaba naciendo el trigo, encontraron a alguien que parecía tener alguna información:

-“Hace muchos meses estuvieron por aquí unos individuos que venían de Valladolid y que buscaban algo, picaron en algunos sitios y se terminaron yendo, aburridos, llevándose algunas tejas y trozos de tinajas… En el pueblo pensábamos que estaban locos, pero ahora veo que venís también vosotros buscando lo mismo… Aquellos tipos escarbaron allí, donde crece el trigo, pero no se os ocurra acercaros, que con vuestras botas “de soldado” me lo vais a destrozar todo…”

Viene también a mi mente el recuerdo de otra excursión que realizaron al pueblo de Olmedo intentando localizar los escasos restos de una villa romana que habría estado situada en las inmediaciones de Almenara de Adaja. Hoy ese yacimiento arqueológico es el buque insignia de la arqueología vallisoletana pero en aquellos días todo era un barrizal inmenso. Había llovido a cantaros y los caminos de tierra estaban llenos de agua y lodo, de modo que la moto se les atascó y tuvieron que volver a la carretera llevándola “en volandas”. El barro había impregnado todos los mecanismos de transmisión de la máquina.

Podríamos seguir evocando otras tantas excursiones que realizaron en aquellos tiempos. Visitaron poblaciones como Tordesillas, Simancas, Torrelobatón, Medina del Campo, Peñafiel, Villalba de los Alcores, Portillo, Montealegre, Tordehumos…, en busca, siempre y sobre todo, de viejos castillos cuyas imágenes todavía conserva Antiqva, como antes indiqué, con verdadera devoción.

Hemos hablado, hasta ahora, de tiempos pasados pero no menos interés reviste en estas cuestiones el tiempo presente, y es que afortunadamente puedo dejar constancia, por tener conocimiento de ello, de que Toño y Antiqva, a pesar del tiempo pasado y de la distancia geográfica que les separa, siguen manteniendo unos intensos lazos de amistad. De hecho, puedo afirmar que Antiqva sigue considerando a Toño como uno de los mejores amigos que jamás haya tenido, lo que no es poca cosa.

No os debe extrañar, por tanto, que en el verano del año pasado, a modo de ejemplo, Toño y Antiqva, acompañados ahora por Silvia y María, rememorando quizás aquellos viajes legendarios, decidieran hacer una grata excursión a una de aquellas poblaciones, en este caso Urueña, cuyas murallas se mantienen ahora de un modo especialmente esplendoroso.





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