Imagen: Antiqva
Aquí fue donde Equicia,
mujer negra,
de complacientes maneras,
me enseñó a odiar a las mujeres blancas.
Quien ame a Equicia
arderá en negros carbones.
(Este poema, realmente un “Cuento Mínimo” en el que se aúnan erotismo y odio, está inspirado en la lectura de diversos grafitos amatorios que se han conservado en las paredes de Pompeya. Los versos, en concreto, intentan evocar lo que algún personaje anónimo habría escrito en la pared de uno de los cuartos de alguno de los "lupanares" que había en la ciudad.)
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