Jano, un gato blanco que nos ha salido más listo que el hambre, hijo de la gata Natacha, está pasando estos días por unos momentos duros…
Parece que la otra noche, cuando intentaba conquistar el corazón de una gatita vecina, ella –algo impertinente- le habría dicho: “Oye tú, chico, como es que tienes un ojo verde y otro azul… ¿Qué pasa contigo…? ¿Es que tuviste dos padres…?”
Y claro, así está ahora Jano de lánguido…
¡Ay, las mujeres…!
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