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jueves, 25 de junio de 2009

FLORENCIA SOÑADA

El río Arno desde el Ponte Vechio
Imagen: Antiqva




En Florencia, en los tiempos que precedieron al Renacimiento, la vida de la ciudad estaba regida por una oligarquía de comerciantes que había decidido proteger las artes. Los grandes hombres de la ciudad, poderosos y acaudalados, se sentían atraídos por las creaciones de la antigüedad clásica y no es extraño que uno de esos hombres, un banquero ilustrado, encargara a un erudito llamado Marsilio Ficino que tradujera las obras de Platón y las difundiera en los ambientes intelectuales florentinos.

En palabras de Luis Racionero “la alianza del dinero y del talento, repetida en otras ciudades italianas, dio lugar a una cultura que se extinguió cuando, en el siglo XVII, se invirtieron los papeles y el dinero compró al talento, desapareciendo el mecenas para dar paso al mercader de arte. El estado nacional centralista y la Iglesia hicieron el resto.”

¡Que tiempos aquellos del siglo XV en que personas como Lorenzo Valla, en “De voluptate”, llegaron a afirmar que el único objetivo de la voluntad humana era el placer…! Habrían de venir luego los tiempos del puritanismo nórdico, inspirador del capitalismo, que habrían de convertir el trabajo en un mérito para el cielo, y el dinero en la medida del éxito.








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