Páginas

lunes, 17 de agosto de 2009

MIGUEL DELIBES (DE NOVELAS Y MAGIAS)

Plaza Mayor de Valladolid
Imagen: Antiqva




Antiqva piensa que Miguel Delibes es uno de los más grandes novelistas españoles, de modo que cuando en 1998 publicó su obra “El hereje”, con la que el autor pretendía hacer un homenaje a Valladolid, su ciudad, uno fue consciente de que debía leer esa novela tan pronto como le fuera posible.

Es sabido, a estas alturas, que Antiqva nació y vivió su juventud en Valladolid. Algunos pueden también saber, porque alguna vez hablé de ello en este cuaderno, que hubo un tiempo prodigioso en el que Miguel Delibes y mi padre se trataban, cuando se encontraban paseando por la calle, con afecto indudable. Nunca llegó a saber el niño Antiqva los motivos por los que esos dos hombres se hablaban de manera tan entrañable. En aquellos tiempos esas cosas, a un niño, no le importaban.

Posiblemente nadie sepa, sin embargo, que diez o doce años después Antiqva habría de ser alumno de don Miguel, que impartía clases de “Historia del Comercio” en la Escuela Universitaria de Ciencias Empresariales de Valladolid. Sin duda, en algún lugar, ¿quién sabe donde?, debe conservar Antiqva la firma autógrafa del novelista estampada en una de esas “papeletas” de calificación universitaria.

Hablo de estas cosas porque en días pasados Antiqva ha tenido oportunidad de pasear nuevamente por los jardines del Campo Grande vallisoletano y ha recordado otros tiempos en que don Miguel, cada mañana, salía a pasear por este espacio público. Era usual que nos cruzáramos con él y entonces solíamos saludarle, como alumno suyo que habíamos sido. Siempre nos respondía con su bondad tan característica.

En su obra “El hereje”, Miguel Delibes nos habla de Cipriano Salcedo, un hombre cuyas inquietudes intelectuales y religiosas le llevaran a la hoguera en los tiempos de la Inquisición. La narración de su vida le sirve a don Miguel para construir un impactante telón de fondo que nos acerca a la historia de Valladolid en un momento especialmente tenebroso en el que todo estaba dominado por instituciones tan siniestras como el Santo Oficio. “El hereje” es una novela del género histórico ambientada en el Valladolid del siglo XVI cuyo rigor en lo que sería puramente la recreación de los escenarios puede sorprender a cualquiera, pero no a Antiqva, que tuvo la fortuna de ser alumno de Delibes en esos cursos de “Historia del Comercio”. Don Miguel, además de novelista, era catedrático en la Universidad de Valladolid, y estaba especializado en Historia, de modo que se justifica el conocimiento que tiene de la historia de Valladolid.

Ese mismo día en que habíamos estado paseando por los jardines del Campo Grande (allí estaba el “Brasero de herejes” de la Santa Inquisición), Antiqva se acercó a una librería que según le habían comentado algunos amigos había sido inaugurada en fechas recientes en las inmediaciones de la calle de Santiago, la arteria que conduce a la cercana Plaza Mayor. Allí, ojeando libros, nos topamos con una obra que nos llamó la atención. De algún modo, “se nos vino a las manos”. Su título “Ars magica”; su autora, una mujer llamada Nerea Riesco, de la que, en honor a la verdad, nada sabíamos en ese momento.

…/…








.