Momento primero
Jano, que dormía placidamente en el hueco de una ventana, lanza una mirada un tanto desencajada al tomar conciencia de que ciertos ruidos que alguien esta provocando están haciendo que el “Duende de los Sueños” abandone su cuerpo… “Maldita sea –gruñe el animal- ¿se puede saber que pasa…?”
Momento segundo
Jano observa, en la quietud del desvelo, como el genio huye…
Momento tercero
El mismo Jano, una vez que ha descubierto que es ese extraño “hermano” que tiene, siempre tan torpe, quien está armando el jaleo… “Antiqva, por Dios –le dice-, que no son horas…”
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