“Mirad, habiendo descendido al estanque que está próximo a estos pastos, vi allí a una mujer; no era de la raza de los hombres. Mis cabellos se erizaron cuando vi su peluca ensortijada, y como era de lisa su piel. Jamás haré yo lo que ella dijo: el temor que ella me ha causado está aún en mi cuerpo…”
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(Así comienza un texto egipcio que se conoce con el nombre de “El pastor que vio a una diosa”. Se trata de un relato fantástico o maravilloso que se ha conservado incompleto y que está fechado en los tiempos del Reino Medio.
Todo sugiere que el pastor se ha topado con una diosa o un espíritu que ha intentado seducirle. Se sabe que las mujeres egipcias, como un reclamo de tipo sexual, gustaban de utilizar pelucas.
La versión íntegra del cuento se puede encontrar en "Mitos y cuentos egipcios de la época faraónica", de Gustave Lefebvre.)
Todo sugiere que el pastor se ha topado con una diosa o un espíritu que ha intentado seducirle. Se sabe que las mujeres egipcias, como un reclamo de tipo sexual, gustaban de utilizar pelucas.
La versión íntegra del cuento se puede encontrar en "Mitos y cuentos egipcios de la época faraónica", de Gustave Lefebvre.)
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