Cualquier persona que haya cursado estudios, siquiera elementales, de “Petrología Recreativa” es conocedora de que el corazón de los ángeles, cuando estos fallecen, suele mineralizar en bellas formas geométricas, que en el caso de los “serafines” adopta un sugerente aspecto triangular que desde siempre ha llamado la atención de Antiqva cuando este, paseando por el campo, se ha topado con alguno de estos angélicos fósiles.
Igualmente, es también conocido que los demonios, cuando fallecen, a pesar de haber sido también creados por el Altísimo, fosilizan en formas que se manifiestan revestidas de un aspecto material claramente “grosero”. Todos sabemos, además, que a los demonios se les castiga, desde tiempos inmemoriales, haciendo que las piedras en las que se reencarnan sus tristes corazones, tengan grabado a fuego en su corteza el mapa de alguna de las más siniestras regiones infernales.
Todo esto, insistimos, es conocido por cualquier persona que en su juventud haya cursado unos mínimos estudios de “Petrología Recreativa”. Hasta aquí, en esta crónica, no aportamos nada nuevo. Son cosas sabidas. Eso si, ilustramos este trabajo divulgativo con las imágenes de los fosilizados corazones de un pobre diablo y de un bellísimo “serafín”, que seguro que el avispado lector sabrá distinguir de inmediato.
Como absoluta novedad, sin embargo, podemos anticipar que Antiqva, tras unas investigaciones rigurosas llevadas a cabo en cierto templo en el que fueron enterrados hace siglos algunos “Familiares” de la Santa Inquisición (aquellos férreos guardianes de la fe, que no dudaban en acusar de herejía a cualquier persona del barrio que les despertara la más mínima sospecha), ha llegado a descubrir que los dedos índices de estos siniestros personajes, cuando murieron, quedaron fosilizados en forma de “Caponata”, nombre que nuestro investigador ha otorgado a todas esas piedras, desgraciadamente tan abundantes en la Naturaleza, que se brindan rematadas por una sugerente superficie plana que resulta apropiada para con ella, por ejemplo, “arrear” capones a los atemorizados vecinos de alguno de esos tipos siniestros que actuaban como “Familiares” del Santo Oficio.
Como anexo documental a este estudio aportamos las imágenes de uno de esos temibles dedos fosilizados de Inquisidor, así como la lápida sepulcral de alguien que cuando falleció quiso dejar constancia para toda la eternidad de que cuando vivió había actuado como “Familiar” del Ilustrísimo y Santo Oficio de la Inquisición.
Para finalizar esta reseña, queremos informar al lector de que el resultado de este sorprendente trabajo de investigación realizado por Antiqva va a ser publicado en la prestigiosa revista “La Nouvelle Historie Cotidienne” en el número correspondiente al próximo 28 de diciembre. En efecto, hemos podido saber que nuestro hombre, al fin, tras toda una vida dedicada a la investigación, ha conseguido que una publicación científica haya admitido uno de sus insólitos trabajos. Cuentan los que lo conocen que desde que ha tenido conocimiento de la noticia Antiqva está enloquecido… Una felicidad inmensa embarga su ánimo… Y, ciertamente, no es para menos… Al fin, por primera vez en su vida, el resultado de una de sus peculiares investigaciones será publicado en papel… Luego, como todos los artículos de “La Nouvelle Historie”, su estudio titulado “Caponata Inqvisitio” será procesado en las bases de datos de las más prestigiosas bibliotecas del mundo… Será entonces, gracias a su inclusión en los archivos y listas bibliográficas, cuando el nombre del autor, Antiqva, habrá de arribar, al fin, a una feliz existencia de eterna inmortalidad…
Igualmente, es también conocido que los demonios, cuando fallecen, a pesar de haber sido también creados por el Altísimo, fosilizan en formas que se manifiestan revestidas de un aspecto material claramente “grosero”. Todos sabemos, además, que a los demonios se les castiga, desde tiempos inmemoriales, haciendo que las piedras en las que se reencarnan sus tristes corazones, tengan grabado a fuego en su corteza el mapa de alguna de las más siniestras regiones infernales.
Todo esto, insistimos, es conocido por cualquier persona que en su juventud haya cursado unos mínimos estudios de “Petrología Recreativa”. Hasta aquí, en esta crónica, no aportamos nada nuevo. Son cosas sabidas. Eso si, ilustramos este trabajo divulgativo con las imágenes de los fosilizados corazones de un pobre diablo y de un bellísimo “serafín”, que seguro que el avispado lector sabrá distinguir de inmediato.
Como absoluta novedad, sin embargo, podemos anticipar que Antiqva, tras unas investigaciones rigurosas llevadas a cabo en cierto templo en el que fueron enterrados hace siglos algunos “Familiares” de la Santa Inquisición (aquellos férreos guardianes de la fe, que no dudaban en acusar de herejía a cualquier persona del barrio que les despertara la más mínima sospecha), ha llegado a descubrir que los dedos índices de estos siniestros personajes, cuando murieron, quedaron fosilizados en forma de “Caponata”, nombre que nuestro investigador ha otorgado a todas esas piedras, desgraciadamente tan abundantes en la Naturaleza, que se brindan rematadas por una sugerente superficie plana que resulta apropiada para con ella, por ejemplo, “arrear” capones a los atemorizados vecinos de alguno de esos tipos siniestros que actuaban como “Familiares” del Santo Oficio.
Como anexo documental a este estudio aportamos las imágenes de uno de esos temibles dedos fosilizados de Inquisidor, así como la lápida sepulcral de alguien que cuando falleció quiso dejar constancia para toda la eternidad de que cuando vivió había actuado como “Familiar” del Ilustrísimo y Santo Oficio de la Inquisición.
Para finalizar esta reseña, queremos informar al lector de que el resultado de este sorprendente trabajo de investigación realizado por Antiqva va a ser publicado en la prestigiosa revista “La Nouvelle Historie Cotidienne” en el número correspondiente al próximo 28 de diciembre. En efecto, hemos podido saber que nuestro hombre, al fin, tras toda una vida dedicada a la investigación, ha conseguido que una publicación científica haya admitido uno de sus insólitos trabajos. Cuentan los que lo conocen que desde que ha tenido conocimiento de la noticia Antiqva está enloquecido… Una felicidad inmensa embarga su ánimo… Y, ciertamente, no es para menos… Al fin, por primera vez en su vida, el resultado de una de sus peculiares investigaciones será publicado en papel… Luego, como todos los artículos de “La Nouvelle Historie”, su estudio titulado “Caponata Inqvisitio” será procesado en las bases de datos de las más prestigiosas bibliotecas del mundo… Será entonces, gracias a su inclusión en los archivos y listas bibliográficas, cuando el nombre del autor, Antiqva, habrá de arribar, al fin, a una feliz existencia de eterna inmortalidad…