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sábado, 23 de enero de 2010

YO ERA LA TOTALIDAD...

Imagen: Antiqva



En el capítulo 17 del libro egipcio "De la salida a la luz"” Atum, el dios primigenio, afirmaba que:

“Yo era la Totalidad cuando era el único en el Nun y soy Re en su gloriosa aparición, cuando comienza a regir todo lo que ha creado… Soy el Gran dios que se creó a sí mismo… Soy quien se creó sus nombres, Señor de la Enéada… A mí me pertenece el ayer y conozco el mañana…”

En textos como este se expone la creencia egipcia de que en el principio de los tiempos solamente existía el Nun (las aguas primordiales de las que todo procede). En ese Nun, inmenso abismo de profundidades insondables, yacía Atum, que todavía no habría tomado conciencia de si mismo.

Atum, en algún momento, tomó conciencia y decidió iniciar el proceso de la creación. Todo habría sido creado por Atum, el dios primigenio del antiguo Egipto, que se manifiesta a los hombres a través de Re, como el Sol.

Es decir, Re no es sino el modo en que Atum se manifiesta cuando comienza a regir los destinos de todo lo que él mismo ha creado.

Atum-Re, el dios que se creó a si mismo, es quien decidió crear al resto de los dioses, de modo que las divinidades en las que creían los egipcios no eran sino los diversos nombres que, a si mismo, se había asignado Atum cuando había decidido crear a esos otros dioses.

Atum-Re, Señor de la Enéada, es decir del conjunto de los principales dioses egipcios (entre ellos Osiris e Isis) es el único señor de los destinos de la creación. Es el único que conoce el ayer, cuando solo él existía, y es el único que conoce, porque lo decide, que habrá de suceder en el mañana.





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