Fue por entonces cuando la mulata Abigail descubrió que existe una relación estrecha entre los movimientos de los planetas y la floración de las plantas. Llegó a sostener, incluso, que cuando ciertos planetas en sus recorridos orbitales se alejaban de la tierra, las flores quedaban tan impregnadas de soledad que las mentes sensibles podían ver como en los amaneceres lloraban mansamente…
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