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domingo, 4 de abril de 2010

LAS MURALLAS DE LOS CÍCLOPES


Murallas ciclópeas de El Higuerón, junto al Guadalquivir
Imágenes: Antiqva




“A los dioses Manes. Aquí yace Quinto Mario Optatus, natural de Celti y de edad de veinte años. ¡Ay dolor! ¡Oh tú, caminante, que pasas por este camino!, entérate de quién fue el joven cuyos restos se conservan dentro de esta tumba. Apiádate de él y ofrécele tu saludo. Era diestro en lanzar el arpón y el anzuelo al río, donde conseguía abundante pesca; sabía como cazador hundir su jabalina en el corazón de las fieras más bravas; sabía también aprisionar a las aves con varetas armadas en liga. Cuidaba, además, del cultivo de los bosques sagrados, y a ti, ¡oh Diana!, en Delphos nacida, casta, virgen y triforme luna, cumpliendo un voto hecho construyó un santuario protector de la floresta umbría. En el gran predio de su heredad dio feliz impulso a las labores agrícolas, requiriendo que por ellas se juntasen los dilatados valles a los declives pintorescos y las cumbres ásperas de la sierra, ya rompiendo tierras eriales con el arado, ya encerrando y abrigando cuidadosamente preparados los tiernos sarmientos de la vid…”

Esta inscripción funeraria nos habla de la pasión de Quinto Mario, un joven romano, por todo aquello que se relacionaba con la naturaleza y las actividades agrícolas. La lápida se encontró en la población sevillana de Peñaflor, que en tiempos romanos se llamaba Celti.

Peñaflor es un pequeño pueblo situado en las inmediaciones del Guadalquivir (Betis), casi enfrente del paraje en el que el Genil (Singilis) vierte sus aguas al gran río de Andalucía. En el entorno de Peñaflor se alzan las estribaciones de Sierra Morena, a cuyos montes se hace mención en el epitafio. De aquellos olvidados tiempos todavía se conservan en las orillas del Guadalquivir unas imponentes murallas alzadas con enormes sillares que siempre que las contemplamos llaman poderosamente nuestra atención por su aspecto claramente ciclópeo.

Tomando fotografías de las sólidas murallas de Celti uno no puede sino recordar aquella mención de la Biblia (Génesis 6,4) en la que al hablar de los pueblos que existieron antes del Diluvio se dice que: “en aquel tiempo habitaban la tierra los gigantes…”
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