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miércoles, 5 de mayo de 2010

UN POSIBLE CUENTO EGIPCIO...




El Señor del Doble País sentía que el dolor atormentaba su frente; la preocupación oprimía su pecho. Corría entonces el año dieciséis del reinado en la tierra del rey del Alto y Bajo Egipto Ramsés IX, el Hijo de Re, Señor de las Diademas como Amón, amado de Amón-Re, rey de los dioses, y de Re-Harakhty, dotado de vida por siempre y para siempre.

El dolor lo tenía postrado y las gentes, a su alrededor, estaban tristes. Su Majestad sentía la opresión en su corazón porque en los dos últimos años la inundación de las tierras del valle por las aguas del Nilo no se había producido a su debido tiempo. Las cosechas, debido a la insuficiencia de agua, habían sido pobres y en las casas escaseaban los alimentos. Los niños lloraban de hambre, los jóvenes sentían que sus cuerpos desfallecían y los ancianos, con las piernas cruzadas sobre sus cuerpos, yacían acurrucados en el suelo.

Fue entonces cuando su Majestad, el Hijo de Horus, extenuado por la preocupación que embargaba su pecho y el dolor que oprimía su frente hizo llamar al Gran Profeta Merisu, Sumo Sacerdote de Amón-Re, padre de los dioses. Le dijo…

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