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domingo, 23 de mayo de 2010

DE LAS AUSENCIAS

Imagen: Antiqva



“Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.

Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.”



Hubo un tiempo en que en España no había primaveras. Fue entonces cuando, en la cárcel, terminada la guerra, Miguel Hernández (“sólo por amor odiado, sólo por amor…”) habría de escribir “Cancionero y romancero de ausencias”.

Privado de libertad y sintiendo la cercanía de la muerte, Miguel Hernández, con unos versos desnudos, carentes de artificios, nos habló del amor a la esposa y al hijo, de la guerra, de la cárcel, de las heridas de la vida, de la muerte…

Sería entonces, en esos tiempos en que los hombres desconocieron lo que era la piedad, cuando el poeta habría de escribir sus conmovedoras “Nanas de la cebolla”.

Miguel Hernández había nacido el 30 de octubre de 2010. Murió en la cárcel de Alicante, enfermo de tuberculosis, cuando tenía 31 años.


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