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miércoles, 3 de noviembre de 2010

DE LAS GENTES Y SUS CANTARES

Imagen: Antiqva




Leyendo coplas antiguas uno, a veces, encuentra textos que son una pura delicia.

Veamos un ejemplo:


“Tiene mi prima un gallo
muy delicado
que sólo come trigo,
si está tostado,
y sentao en la silla
sólo se bebe el vino,
si es de Montilla.”



La lectura de otra copla, dedicada también a una prima, hizo que se nos escapara una sonrisa. Dice el texto, un tanto pícaro:


“Esta era mi primita,
la que lavaba,
bebía vino
y se emborrachaba.
Como era tuerta,
con el culo empujaba la puerta.



Dejando a un lado el aspecto jocoso de la letra, lo cierto es que no llego a captar los motivos por los que una mujer a la que le falte un ojo tenga que verse obligada a cerrar las puertas empujando con sus “cuartos traseros”…

Otras coplillas, finalmente, resultan tan bellas como ingenuas:


“Fui al campo a preguntarle
a la violeta
si para el mal de amores
había receta;
me ha respondido
que para el mal de amores
nunca la ha habido.”