
Cuando se despertó,
no recordaba nada
de la noche anterior,
“demasiadas cervezas”,
dijo, al ver mi cabeza,
al lado de la suya, en la almohada…
y la besé otra vez,
pero ya no era ayer,
sino mañana.
Y un insolente sol,
como un ladrón, entró
por la ventana.
Joaquín Sabina (Donde habita el olvido)
.
.
.
El otro día, cuando tomaba algunas fotografías en lo que fue antigua sinagoga de la Juderia de Córdoba, reparé en que un rayo de luz bellísimo entraba por una de las ventanas del patio de acceso al edificio e iluminaba con rabia una vieja escalera de madera... Entonces, me acordé de la canción de Sabina, ese canalla cuyas letras tanto me gustan...