A veces, la señorita C. reparaba en que le faltaban algunos trozos de si misma y poseída por cierta inquietud se aventuraba a buscarlos.
Nunca le era posible recuperarlos todos, pero en ciertas ocasiones encontraba algunos que habían quedado impregnados en las gotas de agua de lluvia o atrapados más allá de los cristales de las ventanas.
Entonces, con esos fragmentos recuperados, procedía a recomponerse.
Nunca le era posible recuperarlos todos, pero en ciertas ocasiones encontraba algunos que habían quedado impregnados en las gotas de agua de lluvia o atrapados más allá de los cristales de las ventanas.
Entonces, con esos fragmentos recuperados, procedía a recomponerse.