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jueves, 10 de marzo de 2011
IRREALIDADES
Alice se pasaba la mayor parte del tiempo viviendo en un mundo de seres imaginarios, y Míster Bones se vio arrastrado a ese mundo convertido en su compañero, en coprotagonista, en principal personaje masculino. Los sábados y los domingos se dedicaban a aquellas disparatadas improvisaciones. Hubo el té al que asistieron en el castillo de la baronesa de Dunwitty, una conspiración magnífica, pero peligrosa y maquiavélica, para apoderarse del reino de Floriania. Hubo el terremoto de México. Hubo el huracán del Peñón de Gibraltar, y hubo el naufragio que los dejó perdidos en la isla de Nemo, donde la única comida eran bellotas y cogollos de plantas, pero si hallaban la lombriz mágica que vivía casi a flor de tierra y se la comían de un bocado, se les concedería el don de volar. (Míster Bones se tragó la lombriz que ella le dio, y luego, con Alice agarrada a su lomo, salieron los dos volando y escaparon de la isla.)
Paul Auster, Tombuctú
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