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miércoles, 14 de septiembre de 2011

El dios único de los egipcios



En los “Textos de los Sarcófagos” de los antiguos egipcios, en el denominado “Libro de los dos caminos”, algunos de los sarcófagos contienen un conjuro que nos habla de las bases espirituales y materiales de la creación. En ese texto se sugiere la necesidad de hacer el bien en la tierra para resultar grato a la divinidad. En concreto, se argumenta que Dios no es quien ordenó a los hombres que hicieran el mal, sino que son ellos los que no le obedecen. Veamos ese texto en el que “Aquel cuyos nombres son secretos, el Señor de la Totalidad”, nos habla de sus buenas acciones en favor de la humanidad (Conjuro 1.130):

“... He hecho cuatro buenas acciones en el centro de las puertas del horizonte. He hecho los cuatro vientos, que cada hombre puede respirar en su tiempo (de vida). Éste es uno de mis dones. He hecho la Gran Inundación, para que el pobre igual que el grande tengan fuerza. Éste es uno de mis dones. He hecho cada hombre igual que su compañero (semejante). No les he ordenado que hagan el mal, son sus corazones los que desobedecieron lo que yo había dicho. Éste es otro de mis dones. Hice que sus corazones no dejaran de recordar el Occidente, para que hicieran ofrendas a los dioses de los nomos. Éste es otro de mis dones. Con mi sudor es con lo que he creado a los dioses, con el llanto de mis ojos a los hombres”.

En este viejo texto egipcio podemos destacar lo siguiente:

- La creencia en un Dios Primigenio que ha creado a los demás dioses y a los hombres. Este es uno de tantos escritos egipcios en los que aflora la idea de un Dios Único.

- Dios ha creado el aliento de la vida (los cuatro vientos que cada hombre puede respirar en su tiempo de vida).

- Dios hace que el Nilo se desborde cada año, llevando la fertilidad y la vida a las tierras de Egipto.

- Dios ha hecho semejantes a todos los hombres (una creencia, sin duda, muy avanzada para los tiempos en que nos movemos).

- Dios no aprueba que el hombre, contrariando sus indicaciones, haga el mal. El quiere que hagamos el bien.

- Dios, finalmente, nos aconseja que nuestros corazones no olviden que nuestro destino final es el Reino de Occidente (el mundo del Más Allá). Allí alcanzaremos una existencia inmortal.

Los “Textos de los Sarcófagos” se fechan en los tiempos del Reino Medio egipcio y son un claro antecedente de lo que hoy conocemos como “Libro de los Muertos”, que surgirá en en el Reino Nuevo.


Imagen: Antiqva Photo