Anoche, la señorita C. me dijo que alguien le había contado que en uno de los bares del puerto habían visto a una sirena que estaba saboreando un helado de turrón.
-En otros tiempos –le dije-, las sirenas se comían a los hombres.
El mundo, sin duda –pensé-, ha perdido algo de magia.
Imagen: Antiqva Photo