Páginas

miércoles, 9 de mayo de 2012

Las abejas y la novela negra

Apertura f/7,1
Tiempo de exposición 1/125 s
Velocidad ISO – 200
Distancia focal 105 mm
Compensación de la exposición   0,00 
 
 
Aprovechando que María había salido con su hermana a comprar algo decidí echarme al campo a buscar espárragos. Por si acaso, me llevé la máquina fotográfica ya que uno “sabe” que nunca “se sabe” la ocasión que se puede presentar.

Uno, desde su infancia, se ha manifestado escasamente agraciado para la ejecución de ese tipo de cosas que llamamos “trabajos manuales”, de modo que es consciente de que si decide salir a hacer algo provechoso, buscar espárragos, lo más factible es que me harte de ver esparragueras pero, sin embargo, no sea capaz de encontrar ni un solo espárrago. Las cosas son así.

Debí estar un par de horas trasteando con las esparragueras. ¡Maldita sea, ni siquiera me llevé un cuchillo, ni guantes!, de modo que me hice trizas las manos para, a la postre, recoger unos ocho espárragos, que huérfanos en su soledad se habían rendido a mi acoso. Mientras tanto, la naturaleza se empeñaba en distraerme a cada momento de mi actividad. Aquí me topaba con un aloe vera en torno a cuyas flores revoloteaban las abejas; allí se me manifestaba una mísera florecilla que hacía suyo aquello de que “lo pequeño es bello”; allá, en el nido, una zorzala cuidaba de sus huevos; de modo que alternando los desollones producidas por las esparragueras fui haciendo alguna que otra fotografía.

Obviamente, ante los exiguos resultados de mi búsqueda, esa noche no cenamos tortilla de espárragos…

Estos días pasados una amiga de la infancia, Ángeles, a la que todos en el barrio llamamos Petita Petitesa, me decía que qué demonios pasaba con la señorita C., que llevaba ya un tiempo sin aparecer por el blog. He de deciros, apenado, que hace ya semanas que se fue, me consta que es muy voluble, y ni siquiera ha dejado sus señas. Y con ella, se llevó mi inspiración. Me parece que, de momento, los cuentos de la señorita C. se acabaron.

Como uno, además de torpe para las cosas útiles, es también voluble, he estado liado estos días en la creación de un relato de eso que podríamos llamar “serie negra”, o policiaca. Lo he titulado “Dani y las matemáticas” y tengo intención de publicarlo próximamente en tres entregas. Nunca en mi vida había escrito nada que estuviera relacionado con ese género negro. Ya me diréis que os parece…