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lunes, 4 de marzo de 2013

Luna en el agua

Apertura f/5,6
Tiempo de exposición 1/160 s
Velocidad ISO – 200
Distancia focal 90 mm
Compensación de la exposición -0,70




 Acaricio tu boca, con mis dedos acaricio tu boca, perfilo tus labios como si los crease con mis dedos, como si tus labios existieran ahora por primera vez, entonces, cierro los ojos y todo se deshace y todo puede comenzar de nuevo, siento que tus labios nacen cuando yo los dibujo, son mis dedos los que hacen nacer tu boca, perfilo tus labios y los dibujo en tu rostro, y luego por un misterio mágico esos labios coinciden plenamente con tu boca, que sonríe debajo de la boca que mi mano ha creado.


Me miras, me miras de cerca, cada vez más cerca, y jugamos a ser cíclopes que se miran de cerca y nuestros ojos se agrandan, se aproximan, se unen, y respiramos aturdidos, y nos buscamos, nuestros labios se encuentran y luchan tibiamente, apoyando apenas la lengua en los dientes nos mordemos la boca, jugamos en unas oquedades en las que nuestros alientos vienen y van dejando un silencio y un perfume ambiguo. Ahora mi mano quiere tocar tu cabello, acariciar la frondosidad de tu pelo mientras nos besamos sintiendo que nuestras bocas están llenas de flores o de peces, de movimientos vivos, de oscuras fragancias. Y al mordernos, el dolor es dulce, y sin aliento nos sumergimos en un instante breve y terrible, y saboreamos esta muerte pasajera, tan bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.



(Este texto es una "traducción libre" de una versión italiana de un fragmento del capítulo séptimo de "Rayuela", de Julio Cortazar.)