-Si lo has soñado tú, es tuyo –dijo.
No supe como explicarle que no, que no era mío, y desistí de hacerlo. Luego, mientras mi jefe soltaba un discurso de felicitación, comprendí de repente que tampoco aquella vida que llevaba era la mía. Fue como una iluminación. “Estoy viviendo la vida de otro”, me dije. Pero tampoco habría sabido a quién devolvérsela. El caso es que ahora tengo dos cosas que no me pertenecen: una vida y un sueño…
Juan José Millás – Una vida y un sueño
-En estos tiempos que vivimos la fotografía de las chicas jugando en el hielo, que hice hace unos días, siento que me aporta como algo de frescor...
