Páginas

lunes, 6 de enero de 2014

Memoria de otro tiempo






Recuerdo que era una tarde muy limpia. Había llovido por la mañana y el agua se había llevado los últimos vestigios del verano. Los árboles, desaparecido el polvo mortecino, lucían un intenso verdor y las calles del barrio brillaban. Todo en ellas era luz. Si, recuerdo que aquel día en que mis padres se conocieron el aire estaba tan fresco que era una delicia sentir su roce en nuestras mejillas. Era un aire que en su transparencia nos olía y sabía a otoño. Fue esa noche, en la verbena del barrio, cuando mis padres se vieron por primera vez y comenzaron a amarse. Recuerdo como si el tiempo no hubiera pasado que dos jóvenes a los que pronto todos conoceríamos como el Dúo Dinámico causaron un gran furor cuando llegó la hora del baile. Incansables, durante varias horas, interpretaron canciones que nosotros nunca antes habíamos escuchado. A mi madre, una muchacha que comenzaba entonces a vivir su juventud, le gustó mucho su “Quince años”. No estoy seguro de que ella los tuviera, como tampoco estoy seguro de porqué, como si la hubiera vivido, estoy recordando ahora aquella noche de otoño.