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viernes, 7 de marzo de 2014

Mundos paralelos






“Le convienen esos minutos en el asiento trasero de un taxi. Tiempo para remontar los ríos de su ansiedad, las trampas que su imaginación, o su memoria, quién sabe, le ha tendido en las últimas horas. Tal vez la explicación no esté fuera de él, piensa; tal vez no está más allá de su sistema nervioso. Tal vez la mujer con la que va a encontrarse no sea más que un recuerdo. Es cierto que moldeamos nuestra memoria, que le damos forma a los materiales almacenados y que el recuerdo a fin de cuentas no es más que una obra de arte sujeta a una reelaboración continua. Recordamos que recordábamos algo, y, en cada nueva copia impresa en la conciencia, algo se modifica, algo cede a un nuevo moldeamiento, de tal forma que el pasado se reescribe una y otra vez desde el presente. Es cierto. Pero, a su vez, qué hace la memoria con nosotros, en qué nos convierte, cómo nos devuelve la manipulación a la que la sometimos. El presente, ¿no es también una reescritura del pasado? Piensa que tal vez la realidad esté enviándole imágenes y sonidos desde el fondo del tiempo, señales que partieron de allí hace casi treinta años y que, como la luz de las estrellas, llegan con excesiva demora, signos que lo bombardean con su radiación para aturdirlo, y que reconozca en toda mujer a aquella Primera Mujer, a la mujer sin ombligo, atravesada en el parabrisas quebrado de un coche. Porque es imposible que Carmen sea la mujer blanca y azul de la camilla, y es imposible que ésta sea, a su vez, la Primera Mujer; la vio morir y, además, la coherencia del espacio-tiempo lo prohíbe. Le asusta tener que recordarse una obviedad de esta categoría…”


Mario Cuenca Sandoval – Los hemisferios


-La pérdida de una mujer deseada funciona como big bang de una trama que se dispara en dos direcciones. Para cartografiar en su conjunto está pasión, el lector deberá atravesar los paralelos de este universo narrativo, trazar el itinerario de una obsesión amorosa en dos historias que funcionan como espejos deformantes. Mario Cuenca, buen amigo, ha publicado “Los hemisferios” (Seix Barral, Biblioteca Breve), una obra que se está revelando imprescindible para quienes deseen conocer la novela española más actual. La crítica ha dicho de él que es un narrador de una solvencia poco común, y que solo desde una prosa hipnótica, exigente y alucinada es posible plantear una novela tan peculiar como seductora, un artefacto narrativo que se divide en dos mundos alternativos, dos formas de ser, dos “hemisferios”…