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jueves, 3 de abril de 2014

Un cuento inacabado





Tú, seas quien seas, que estás leyendo estas palabras, has de saber que me llamo Margarita Morena, o Polonia, que no estoy segura de cual sea mi verdadero nombre, y que según me contó cuando yo era moza el Venerable Fray Martino de Córdoba, Visitador de la Cofradía de Niños Expósitos de Nuestra Señora de la Soledad, nací sin padres un día ya olvidado del mes de mayo del año de 1525. Hoy, cuando han pasado 28 años, soy monja del convento de las Hospitalarias de San Esteban y ante el Altísimo me llamo Consuelo Grande del Amor de Dios.

Antes de entrar en el convento, alguna de las veces que hablé con Fray Martino me dijo que cuando mi madre, o quién fuera, me abandonó, había tenido conmigo un gesto de piedad, ya que había llenado mi boca con miel, buscando sin duda facilitar mi vida. Entre mis ropas, ella había dejado una cédula en la que decía que yo estaba bautizada y que mi nombre era el de Margarita Morena, posiblemente por lo oscuro de mi piel...



-Esto es el inicio de un cuento que quizás algún día sea capaz de dar forma y concluir... Quien sabe...