Hacer una fotografía, lo mismo que hacer un gesto, es algo irreparable. La fotografía, al momento, se aleja del fotógrafo en esa distancia del tiempo que es propia de las palabras que una vez dichas ya no pueden borrarse. El fotógrafo nunca podrá curarse de la fotografía que hizo salvo que haga otra.
(A propósito de Antonio Muñoz Molina - Epílogo y Arqueología de un Libro)
