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domingo, 2 de noviembre de 2014

Personas que van y vienen





-Buenos días –dijo el principito.

-Buenos días –dijo el guardagujas.

-¿Qué haces aquí? –dijo el principito.

-Clasifico a los viajeros por miles –dijo el guardagujas-. Despacho los trenes que los llevan, tanto hacia la derecha como hacia la izquierda.

Y un tren expreso iluminado, rugiendo como el trueno, hizo temblar la cabina de agujas.

-Van muy apurados –dijo el principito-. ¿Qué buscan?

-Hasta el hombre de la locomotora lo ignora –dijo el guardagujas.

Y un segundo expreso iluminado rugió, en sentido inverso.

-¿Ya vuelven? –preguntó el principito.

-No son los mismos –dijo el guardagujas-. Es un cambio.

-¿No estaban contentos donde estaban?

-Nadie está contento donde está –dijo el guardagujas.

Y rugió el trueno de un tercer expreso iluminado.

-¿Persiguen a los primeros viajeros? –preguntó el principito.

-No persiguen nada –dijo el guardagujas-. Adentro duermen o bostezan. Solo los niños estampan sus narices contra los vidrios.

-Sólo los niños saben lo que buscan –dijo el principito-. Pierden tiempo por una muñeca de trapo, y la muñeca se transforma en algo muy importante, y si se les quita la muñeca, lloran…

-Tienen suerte –dijo el guardagujas.


Antoine de Saint-Exupery – El principito