Conocer a fondo el alma humana. No sorprenderse de nada. Estar de vuelta de todo, pero conservar siempre la virginidad en la mirada ante cualquier tragedia, villanía, heroísmo o golpe de fortuna que acontezca en la vida, y contarlo como si sucediera por primera vez. Esta es a mi juicio una regla de oro…
Manuel Vicent – Descargas