Cuando sea mayor, creo que seré payaso –dijo Dill. Jem y yo nos paramos en seco. –Si, señor, payaso –repitió él-. En relación a la gente, no hay cosa alguna en el mundo que pueda hacer si no es reirme; por lo tanto, ingresaré en el circo y me reiré hasta volverme loco. –Lo tomas al revés, Dill –advirtió Jem-. Los payasos son hombres tristes; es la gente la que se ríe de ellos. –Bien, yo seré un payaso de una especie nueva. Me plantaré en mitad del círculo y me reiré de la gente.
Nelle Harper Lee – Matar a un ruiseñor