“El ser humano ama la compañía, así sea la de una vela encendida”, escribió Lichtenberg durante un crepúsculo del siglo XVIII. Aunque algunos ermitaños conciben la felicidad como el retiro a un desierto donde se alimentan de raíces, la mayoría de nuestros congéneres son gregarios. El problema es que no siempre encuentran la compañía que desean.
Juan Villoro - ¿Hay vida en la Tierra?