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miércoles, 29 de junio de 2011

La señorita C. y la Nada




Aquella noche, la señorita C. me dijo que le gustaba contemplar la Nada.

-A mí también –respondí-. Después quedamos en silencio. Estábamos extasiados ante la Nada de la noche y las palabras sobraban.

La señorita C., amante de la Nada, las noches de Luna llena, desde su ventana, suele espiar con la luz apagada. Sabe que en algún momento el negro Raulito subirá a la azotea y durante un tiempo fumará cigarrillos mientras suspira contemplando el astro.

Y es que la señorita C. sabe que el negro Raulito, para ella, es la Nada pura, al menos mientras la niña Chole lo tenga atrapado.


Imagen: Antiqva Photo